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La Cátedra Intergeneracional de la UCO multiplica por 30 sus alumnos en 19 años

  • Este curso se han alcanzado las 1.800 matrículas, récord en las casi dos décadas de existencia de la iniciativa. 

La Cátedra Intergeneracional de la UCO multiplica por 30 sus alumnos en 19 años La Cátedra Intergeneracional de la UCO multiplica por 30 sus alumnos en 19 años

La Cátedra Intergeneracional de la UCO multiplica por 30 sus alumnos en 19 años

Para aprender no hay edad. Prueba de ello es que los alumnos de la Cátedra Intergeneracional Profesor Francisco Santisteban de la Universidad de Córdoba (UCO) se han multiplicado por 30 en sus casi dos décadas de funcionamiento. Si en el primer curso académico, allá por 1997, fueron alrededor de 60 las matrículas que se registraron, en el actual el número se eleva hasta las 1.800. Son los datos que aporta el director de esta cátedra, José Juan Aguilar, profesor titular de Microbiología de la UCO, quien reconoce que este año “se han batido récords de matrícula”.

La elevada demanda de plazas responde, según el director, al hecho de que “la sociedad envejece ahora con más calidad de vida y ésta es una forma de acceder a los estudios”. En todos estos años no solo se ha incrementado el número de alumnos, sino también el de los profesores que imparten estas clases, al pasar de cuatro al centenar.

La Cátedra Intergeneracional Profesor Francisco Santisteban es una iniciativa de la institución académica de Córdoba que depende del Vicerrectorado de Posgrado y Formación Continua y se puso en marcha para impulsar programas de desarrollo, científicos y socioculturales orientados a personas mayores de 50 años. Su doble finalidad es la de fomentar su promoción personal y la mejora de su calidad de vida. El perfil del alumnado, según Aguilar, es “muy variopinto” y hasta las clases llegan estudiantes “con sólo estudios básicos, pero también doctores jubilados”. Es más, él mismo asegura que cuando se jubile se inscribirá en este programa para recibir “clases de Lengua”. En su mayoría, el alumnado es femenino, un 70% de mujeres frente al 30% de hombres.

El ciclo, tal y como explica el director de la Cátedra, dura tres años y se imparte tanto en la capital cordobesa como en varios municipios de la provincia. De hecho, este año una de las principales novedades es la incorporación de dos nuevas sedes en las localidades de Castro del Río y Villa del Río. Las clases en la capital se imparten de lunes a jueves en horario de tarde en las instalaciones de la Facultad de Medicina y Enfermería, mientras que “la docencia en la provincia se imparte dos días a la semana”. En este caso, anota Aguilar, las clases se imparten en dependencias que ceden los ayuntamientos, tales como la casa de la cultura, colegios o institutos. En el caso de la provincia, la matrícula cuesta 40 euros al año, mientras que en la capital el precio se eleva a los 100 euros. Al respecto, Aguilar recuerda que mientras que son numerosos los ayuntamientos de la provincia que apoyan esta iniciativa –además de la Diputación de Córdoba y la Junta de Andalucía- al aportar 12.000 euros para que esta Cátedra se desarrolle, el de la capital “hace ochos años que no da dinero”. A los dos municipios ya citados, la cátedra también imparte clases este curso en Cabra, Lucena, Peñarroya-Pueblonuevo, Pozoblanco, Priego de Córdoba y Puente Genil.

El alumnado que se matricula en esta cátedra recibe siete asignaturas por curso y, según su director, las más demandadas son cada año las de Historia e Historia Contemporánea. No obstante, la oferta es más que variada y los asistentes se pueden matricular en materias –este cuatrimestre- que van desde la Equinotecnia y Taurología, hasta Microorganimos, Salud y Vida: La Biología y Microbiología del del siglo XX, pasando por áreas como Nuevas tecnologías aplicadas a la vida: Smartphone, Tablets e Internet. Una vez que concluyen el ciclo, los alumnos lejos de poner punto y final a esta formación –reciben un título honorífico- se matriculan de nuevo. Es más, el hecho de estar matriculados en la Cátedra también les permite asistir a clases de cualquier grado que se imparte en la UCO en calidad de oyentes. Aguilar asegura que “muchos de ellos repiten o cambian de asignaturas para seguir formándose”. Aunque cada día imparte clases en la Facultad de Ciencias de Córdoba a un alumnado sensiblemente más joven que el de la Cátedra, el director asegura que se trata de una “docencia más satisfactoria, ya que no dependen de que aprueben o no; vienen porque les gusta”.

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