Educación: ¿duros a cuatro pesetas?

  • Un estudio revela, con datos reales de 39 países, que mejorar un 10% el salario de los profesores eleva hasta un 10% el rendimiento escolar.

Mejorar un 10% el salario de los profesores eleva entre un 5% y un 10% el rendimiento del alumnado. Datos procedentes de 39 países ponen de manifiesto la relación directa que existe entre el estímulo del profesorado y el éxito escolar en primaria y secundaria. Los profesores de la Universidad de Málaga Mariano Luque Gallego y Óscar David Marcenaro Gutiérrez dirigen una investigación, financiada por el Ministerio de Economía y Competitividad, en la que analizan el impacto que tienen factores tan dispares como el perfil socioeconómico de las familias, la satisfacción de los docentes, el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones o, incluso, las expectativas que albergan los estudiantes y sus progenitores. El objetivo es proporcionar herramientas que permitan a las autoridades educativas sacar el máximo provecho a los recursos que destinan a la educación.

El análisis estadístico revela la satisfacción del profesorado como un elemento "clave" para el rendimiento educativo, porque los escolares que consiguen mejores calificaciones son aquellos que tienen profesores más motivados.

La correlación entre ambos factores es un elemento muy a tener en cuenta sobre todo en un país como España, donde la carrera docente en las etapas previas a la universidad es "muy plana", precisan los investigadores. En la actualidad no existe ningún estímulo que vincule el sueldo, el esfuerzo y los resultados durante las diferentes etapas de la educación primaria y secundaria.

Un artículo publicado en 2011 en la revista Economic Policy por David Óscar Marcenaro Gutiérrez y Peter Dolton, de la London School of Economics, bajo el elocuente título de If you pay peanuts do you get monkeys? (refrán británico equivalente al español nadie da duros a cuatro pesetas) precisa que si las retribuciones de los profesores mejoran un 5% en la escala nacional de salarios, el rendimiento medio del alumnado aumenta entre un 5 y un 10%.

Desde el punto de vista de los investigadores la calidad del profesorado está en el corazón del debate sobre las políticas educativas y conseguir docentes con un perfil muy alto depende en gran medida de las expectativas salariales. La fórmula es muy simple: si la enseñanza figura entre el 20% de las profesiones mejores pagadas, ser profesor se convierte en una opción muy atractiva capaz de captar a los mejores profesionales. Sin embargo, si no está bien pagada, salvo casos de mucha motivación, atraerá a candidatos menos preparados. No en vano, los países que obtienen las mejores posiciones en estudios comparativos como los de PISA captan a sus docentes entre el 10% de los titulados con mejores notas. Este es el caso, por ejemplo, de Corea del Sur o Finlandia.

Convertir la enseñanza en una profesión muy apetecible conduciría, además, a atraer a los mejores alumnos hacia estas titulaciones, como sucede en la actualidad en España con la carrera de Medicina. Un dato que subraya este fenómeno reside en las notas de corte de este curso para entrar en un grado u otro en la Universidad de Málaga. Después de los exámenes de selectividad de junio, el estudiante con peores calificaciones que consiguió entrar en Medicina tenía de media un 12,7 en su expediente, mientras que en el caso del grado de Primaria se situaba en 7,9.

El proyecto Toma de decisiones óptimas en política educativa a partir del análisis de datos reales, que lideran el catedrático Mariano Luque Gallego y el profesor Óscar David Marcenaro Gutiérrez, a través de un equipo científico en el que conviven expertos en matemáticas y econometría del Departamento de Economía Aplicada, ha dado lugar a 15 artículos científicos a pesar de que comenzó hace apenas 14 meses. Una de las últimas publicaciones recoge que el 27,5% de los alumnos andaluces abandonan los estudios sin conseguir ni siquiera culminar la ESO, un porcentaje que se sitúa cinco puntos por encima de la media nacional. El dato, además, contiene algunos matices muy significativos. El fracaso escolar es notablemente mayor entre los chicos. La tasa de abandono en niños alcanza el 30% en Andalucía, 10 puntos por encima de la tasa femenina.

Marcenaro explica esta diferencia en los estereotipos de género. Está convencido de que la discriminación laboral que sufre la mujer adulta en su vida profesional la empujan desde la adolescencia a realizar un doble esfuerzo. En cualquier caso, pone el acento en el coste del fracaso escolar y el "dinero que desperdicia el Estado es brutal". En uno de los últimos artículos publicados en el transcurso de esta investigación se recoge el coste preciso del fracaso académico, no ya en la educación secundaria, sino en la universidad a consecuencia de las decisiones erróneas adoptadas en las etapas anteriores o en fallos derivados de las expectativas que tenían progenitores y descendientes.

En este sentido, indica que el abandono de los estudios durante los primeros cursos asciende a 7.120 euros por aluno y curso, media que baja hasta los 5.772 euros si se tiene en cuenta el conjunto de los estudios de grado y posgrado. Estos datos significan en España un coste anual de 1.500 millones de euros (en precios contantes de 2005).

El equipo también ha tratado de valorar el impacto que tienen las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en las aulas y, específicamente, si el uso de tabletas y ordenadores personales -la Junta distribuyó en 2000 y 2011 notebooks a los alumnos- ha mejorado los resultados. En este sentido, la investigación es concluyente: no. Contra todo pronóstico y en contra de los mensajes de supuesta excelencia tecnológica que tratan de proyectar algunos centros, el uso de tabletas y ordenadores no solo no mejora el rendimiento, sino que empeora los resultados de aquellos estudiantes que ya arrastraban peor expediente académico porque "distrae". "Usar activamente las tabletas en clase reduce el rendimiento entre un 3% y un 5%", indica Óscar David Marcenaro-Gutiérrez en un artículo a punto de publicar junto con Luis Alejandro López-Aguido en Revista de Economía Aplicada.

De la misma manera, el uso masivo de los videojuegos también perjudica el rendimiento de los alumnos también por ese efecto de distracción que tiene para el adolescente. En cualquier caso, los investigadores reconocen que estos datos se han obtenido teniendo en cuenta solo el resultado académico que ofrecen los estudiantes, sin valorar otros aspectos que también podrían ser relevantes como la formación que tiene el profesorado para hacer uso de las TIC en el aula. 

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