Entre 'Frankestein' y las moléculas

  • José Carlos González acumula sobresalientes y matrículas en Bioquímica mientras hace bolos con el montaje musical de La Butaca Vacía

Uno de los primeros recuerdos de José Carlos González lo conduce hasta el escenario de un colegio de Abla (Almería). “Debía de tener dos o tres años”. Sus padres eran maestros en el centro y él se prestaba a participar en cuantas obras de teatro se organizaban. Desde que estudiaba cuarto de ESO forma parte de la compañía La Butaca Vacía en el montaje de Frankestein, el musical basado en la obra de Mary Shelley estrenado en 2012, que se ha representado en escenarios de todo el país, incluido el teatro Apolo de Madrid. Durante estos años ha ensayado cada sábado, ritmo que se intensificaba durante los días previos a las representaciones, lo que no ha sido obstáculo para lograr el Premio Nacional de Bachillerato, en cuyas pruebas obtuvo la cuarta posición.

Esta responsabilidad tampoco ha supuesto ningún escollo para que el primer cuatrimestre del grado de Bioquímica que estudia en la Universidad de Granada lo haya concluido con “un par de matrículas”, dos sobresalientes y un notable, porque José Carlos, a pesar de su afición al teatro, aspira a ser investigador biomédico. “Me apasiona la ciencia y me apasionan las artes, de modo que cuando tuve que decidir lo hice pensando qué me daría más estabilidad en el futuro”. Pese a todo se imagina “a largo plazo fuera, porque es bueno que los investigadores tengan contacto con otros laboratorios y en un futuro aún más lejano sin poder volver porque un país que no invierte en investigación no permite regresar”.

La clave de los resultados académicos que ha cosechado hasta el momento no son tanto las horas de estudio como“ la concentración. Saber aprovechar el tiempo. Cuando estudio no me distraigo, trato de visualizar y comprender la materia y en clase estoy también muy concentrado. Creo que asistir a las clases es fundamental, permite avanzar muchísimo en los estudios”, resume.

Ni siquiera el hecho de que sus padres se dediquen a la enseñanza cree que haya jugado un papel decisivo en sus resultados académicos. “Mis padres son maestros de Primaria y me han ayudado con dudas generales, pero no mucho más. Tampoco son de esos padres que están siempre detrás de ti obligándote a estudiar. La verdad es que siempre he sido responsable”.

Afirma que el salto desde el instituto público Alba Longa en Armilla (Granada) a la universidad “no ha sido difícil ni fácil. Sólo diferente. Cambia la dinámica. Ahora ninguna semana es igual a la anterior” porque se alternan las clases teóricas con las prácticas y las tutorías. Además, en su carrera “cada semana hay un examen y hay que saber organizarse”.

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