Microalgas en la mesa y el automóvil

  • Algaenergy, con el asesoramiento científico del catedrático de la Universidad de Sevilla Miguel García Guerrero, explora el uso de estos organismos en la alimentación, la agricultura, la cosmética y la energía

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Repsol e Iberdrola mantienen desde hace años una alianza estratégica en Algaenergy, una empresa de base tecnológica que participa en proyectos de investigación millonarios orientados al uso de las microalgas en alimentación humana y animal, agricultura, cosmética y bioenergía. 

Estos organismos son agentes esenciales de la vida en el planeta: captan dióxido de carbono y lo convierten en oxígeno. Se calcula que una de cada dos respiraciones de los seres vivos se deben a las microalgas marinas. Algaenergy pretende desarrollar esos mismos procesos naturales pero de forma más acelerada.

Bajo el asesoramiento del experto mundial en biotecnología de microorganismos fotosintéticos y actual director de la Fundación General CSIC, el catedrático de la Universidad de Sevilla Miguel García Guerrero, la compañía cuenta con una plataforma tecnológica de experimentación con microalgas en la terminal T4 del Aeropuerto de Barajas y construye en la central de ciclo combinado de Iberdrola en Arcos de la Frontera (Cádiz) una planta de 10.000 metros para su cultivo. Este último proyecto denominado C02algaefix, financiado con cargo al programa Life de la Unión Europea, dispone de un presupuesto de tres millones de euros.

Además, forma parte del consorcio internacional que desarrolla el proyecto Cenit Vida, liderado por Iberdrola y en el que también participan las universidades de Sevilla y Almería. En este caso el presupuesto previsto para explorar los usos potenciales de las microalgas durante el periodo 2010-2014 asciende a 19 millones. Finalmente, desde 2010 mantiene un programa de investigación propio denominado Genetdiesel para la selección y mejora genética de microalgas y cianobacterias para la producción de biodiésel. La empresa explica que la finalidad de esta iniciativa es poder disponer de estirpes de microalgas y cianobacterias que, a través de la ingeniería genética y su modificación metabólica, incrementen su capacidad para producir lípidos que puedan ser convertibles en biodiésel y biocombustibles.

Este programa lo lleva a cabo la compañía en colaboración con los grupos de investigación que dirigen los catedráticos Miguel García Guerrero y Francisco Javier Florencio en el Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis, pertenencienes al CSIC y a la Universidad de Sevilla.

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