Proyectos en vía muerta

  • Los arqueólogos advierten que se arriesga el prestigio científico y se pone en entredicho la solvencia de la marca España retirando una financiación que apenas si supera los 100.000 euros en Andalucía

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Almería

Bajo el suelo de Útica

El catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Almería José Luis López comenzó en 2010 un proyecto a tres años para investigar las diferentes fases fenicio púnicas de Útica, ubicada a 30 kilómetros de la ciudad de Túnez, y poder contrastar las distintas hipótesis que existen sobre su antigüedad, articulación territorial y las relaciones que mantenía en el Mediterráneo y con los pueblos autóctonos libios.

Al frente de un equipo conformado también por expertos de la Universidad de Granada y del Instituto Nacional del Patrimonio, dependiente del Ministerio de Cultura de Túnez, José Luis López desarrolló en 2010 las primeras prospecciones, aplicando métodos de magnetometría y rádar de subsuelo. Aquellos trabajos ya pusieron de manifiesto en 2010 que existían bajo tierra complejos sistemas de construcción y que algunos de ellos podían atribuirse a las épocas fenicio púnicas de Útica.

El informe de aquella campaña arqueológica entregado al Ministerio de Cultura y accesible en su página web recoge cómo históricamente los arqueólogos se habían interesado por investigar la ocupación romana de Útica, desentendiéndose, salvo excepciones, de las ocupaciones anteriores.

José Luis López contaba para proseguir los trabajos con un presupuesto de 20.000 euros aprobado por el Ministerio de Cultura que se ha volatilizado bajo el argumento de que en 2011 Andalucía superó los topes de déficit público.

Cádiz

Sin retorno a Pompeya

El urbanismo, la topografía, la vida cotidiana, la pintura, los mosaicos... Ningún rincón y ningún punto de vista había escapado a los arqueólogos que desde el siglo XIX estudian Pompeya y Herculano. Sólo quedaba fuera del ámbito científico la historia marítima de esa sociedad romana detenida en el año 79 bajo la lava del Vesubio: la industria del garum, la pesca, la introducción de las diferentes artes en la captura y la fauna marina. Y ahí es donde un equipo de la Universidad de Cádiz dirigido por el profesor Darío Bernal, en alianza con investigadores de la Universidad Ca´Foscari de Venecia, ha conseguido imponerse.

Ambas universidades cerraron en 2007 un acuerdo quinquenal para investigar la historia marítima del golfo napolitano y desde 2008 han contado con el apoyo económico del Ministerio de Cultura. La resolución provisional de la convocatoria de 2012 contemplaba una asignación de 20.000 euros. Con ese dinero se tenía que financiar la última campaña de excavaciones, terminar el estudio de los materiales, tomar las últimas muestras y elaborar dos monografías con las conclusiones científicas.

Darío Bernal no sabe cómo terminar el proyecto. Sin embargo, lo que más le enerva es cómo se han hecho las cosas: “Lo peor de todo es que sacan una convocatoria competitiva, preparas un proyecto, te presentas, ganas, organizas el trabajo según esas previsiones y entonces te dicen que no. Para eso, mejor que no hubieran hecho la convocatoria”. El director de la investigación resalta que ya se han tramitado todos los permisos con las autoridades italianas “y ahora si no podemos hacer la campaña tendremos que renunciar”.

Llegar a Pompeya no es fácil. Es uno de los puntos del planeta más codiciados por los arqueólogos. Conseguir un permiso de excavación “es muy difícil. No sólo hacen falta recursos, también necesitas contactos y equipos. Renunciar ahora pone en entredicho nuestra credibilidad institucional”.

Este investigador gaditano había estudiado la elaboración del garum en Baelo Claudia y las factorías de salazones de Cádiz antes de ponerse al frente de un equipo de 25 investigadores españoles integrado por arqueólogos, epigrafistas, numísmatas y expertos en arqueometría. Durante estos años han excavado la tienda del garum, una casa reconvertida en comercio donde han encontrado información sobre qué se pescaba, qué se vendía y cómo era el proceso de manufacturado.

La oportunidad adicional que ofrece Pompeya es la conservación de materia orgánica que permite analizar los restos químicos para determinar qué contuvieron las vasijas de garum, el análisis geoquímico de los sedimentos del suelo para aclarar cuál era la función de cada espacio y el análisis detallado de los huesos de la fauna marina y terrestre, así como de las conchas.

Además, se ha localizado instrumental pesquero inédito en otros yacimientos arqueológicos como restos de redes y hasta dos boyas, además de anzuelos, plomos y materiales que, en definitiva, aclaran cómo se introdujeron las artes de pesca.

La expansión del homínido se para en el Estrecho

Las investigaciones del catedrático José Ramos en Marruecos están sacando a la luz pruebas que demuestran que la expansión del homínido no sólo siguió la ruta África-Asia-Europa, sino que existió una segunda vía de sur a norte a través del Estrecho de Gibraltar. Las prospecciones arqueológicas indican que ya en el paleolítico existía contacto entre las sociedades de las dos orillas.

El equipo capitaneado por José Ramos comenzó en 2005 a trabajar en el norte de Marruecos, entre Tetuán y las proximidades de Tánger. Desde entonces ha localizado “más de 100 yacimientos comprendidos entre el paleolítico y la edad de bronce esenciales para comprobar las relaciones entre las sociedades del norte de África y el sur de la península ibérica” y se han encontrado evidencias de que aquellas comunidades de homínidos no eran, como hasta ahora se sostenía, simples recolectores y cazadores, sino que desde el pleistoceno medio (300.000 años) también eran pescadores y mariscadores. “No vivían de espaldas al mar como se creía”, apunta el director del proyecto.

Los trabajos también han incluido la excavación de un abrigo natural en el valle de Marsa, donde se han localizado grabados prehistóricos, y de la cueva El Hafa, en la que se han apreciado tres niveles de ocupación humana. Además, el equipo trata de recuperar del olvido a Miquel Tarradell, director del servicio de arqueología durante el Protectorado español en Marruecos. Los investigadores han rescatado cartas, documentos y materiales de este pionero de la arqueología española en Marruecos, han revisado sus publicaciones y elaborado otras nuevas con un enfoque moderno.

El Ministerio de Cultura había aprobado un fondo de 10.000 euros para este proyecto que finalmente no llegará. Esto significa, de entrada, que este año no habrá campaña arqueológica, pero esto no es lo peor. José Ramos no oculta la “preocupación”. Lamenta que un proyecto con un potencial científico “tremendo” esté sometido a una incertidumbre “tan grande”. Alude al peligro que corren las relaciones científicas, académicas e institucionales tejidas durante años para conseguir imponerse en un espacio arqueológico muy codiciado por los expertos, donde ya trabajan equipos franceses, británicos, alemanes y belgas. Durante la última década la Universidad de Cádiz ha firmado acuerdos con el Gobierno marroquí y la Universidad Abdelmalek Esaadi que a través del arqueólogo Mehdi Zouak codirige la investigación. El equipo entiende que quitar ahora el pie del estribo pone en peligro todo el camino recorrido.

La única certeza que tiene José Ramos ahora es que no quiere abandonar el trabajo en Marruecos. Cree que el estudio de la sociedad prehistórica en el Estrecho “tiene un impacto mundial en la prehistoria” y lo único que pide es que las autoridades “tengan perspectiva”, mientras alude, no sin envidia, a cómo París se ocupa de la francofonía.

Las campañas arqueológicas en el norte de Marruecos han dado lugar, además de a tres seminarios hispano marroquíes y publicaciones científicas, a dos tesis doctorales sobre el uso de los recursos marinos (Jesús Cantillo) y las formaciones triabales en el Estrecho de Gibraltar (Eduardo Vigande) y tres doctorandos de las universidades de Cádiz y Abdelmalek Esaadi (Antonio Cabral, Antonio Barrena y Redouan L `Kautit) preparan en la actualidad sus tesis sobre el paleolítico y las relaciones entre ambas orillas.

Granada

Sicilia y la huella de cada tiempo

El investigador de la Universidad de Granada José María Martín Civantos dirige desde 2009 un proyecto en Trapani (Italia) para determinar cómo la cultura musulmana de los siglos IX y X dibujó el paisaje de este territorio siciliano y de qué modo cambió a medida que aquella sociedad se adentraba en el feudalismo. Su intención es, o al menos era antes de que el Ministerio de Hacienda cerrara el grifo del dinero, comparar la evolución de este enclave con la de Al-Ándalus.

La aproximación arqueológica al paisaje permite “reconocer las huellas de cada tiempo. Determinar cómo el uso de los recursos naturales modifica el medio. No es lo mismo un uso ganadero que otro y no es lo mismo un tipo de agricultura o de asentamiento humano que otro”, explica José María Martín Civantos.

Tres campañas sobre el terreno han permitido, además de despejar el camino para que las autoridades italianas permitan trabajar en su territorio a los arqueólogos granadinos, realizar las primeras prospecciones y comenzar las excavaciones de una alquería y un asentamiento fortificado localizados por este equipo.

El proyecto, en el que están involucrados junto a los investigadores del Departamento de Historia Medieval de Granada expertos de las universidades de Tuscia-Viterbo y Palermo, debería haber seguido este año con la excavación de los yacimientos y la ampliación de las prospecciones a dos municipios más de la zona.

El Instituto de Patrimonio Cultural de España, dependiente del Ministerio de Cultura, comunicó a la Universidad de Granada el 6 de noviembre del año pasado que respaldaría el proyecto con 14.000 euros. El 17 de diciembre de 2012, viendo que el año se acababa sin que se produjera la confirmación definitiva, Martín Civantos y la vicerrectora de Investigación de la Universidad de Granada, María Dolores Suárez, remitieron una carta expresando su preocupación por el retraso. La respuesta la tuvieron el 11 de enero de 2013: “La Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas nos comunicó que la concesión quedaba sin efecto dado que el Ministerio de Hacienda no había autorizado la concesión de las subvenciones”.

El director de la investigación reconoce que si se trata de un hecho puntual la situación es salvable porque todavía tienen materiales que estudiar y publicaciones pendientes. De hecho, la semana pasada Antonio Rotolo leyó en la Universidad de Granada su tesis doctoral (La formazione sociale islamica in Sicilia. Popolamento e paesaggio medievale nell´area dei Monti di Trapani attraverso l´Archeologia) dirigido por Martín Civantos y la profesora Elisabetta de Minicis de la Universidad de Tuscia-Viterbo. Esta tesis, calificada sobresaliente cum laude, es precisamente fruto de este proyecto de investigación.

Sin embargo, el director del trabajo lo que más teme es que la falta de fondos no sea una cuestión coyuntural, sino “la tónica general” y no sólo por el impacto en su proyecto sino por el daño que causa en el prestigio de la comunidad científica española.

Huelva

El segundo abandono de Tamuda

Tamuda se comenzó a excavar durante el Protectorado español en Marruecos, pero finalizada la colonización se abandonaron las prospecciones que en 2006 retomó un equipo dirigido por el catedrático de la Universidad de Huelva Juan Campos. El Ministerio de Cultura ha financiado desde 2008 la investigación española de esta ciudad púnico mauritana sobre la que los romanos construyeron un castello. De hecho, el Instituto de Patrimonio Cultural se había comprometido en la convocatoria de 2012 a destinar 18.000 euros al proyecto, cantidad que finalmente no llegará.

Durante estos años Juan Campos y el grupo Urbanitas Arqueología y Patrimonio de la Universidad de Huelva, en colaboración con expecialistas de la Universidad de Cádiz, han investigado el asentamiento y han obtenido información destinada a su conservación y puesta en valor que ha sido aprovechada ya por las autoridades marroquíes para levantar el centro de interpretación de Tamuda y un edificio administrativo.

Los 18.000 euros comprometidos para este ejercicio se iban a destinar a publicar la primera monografía con las conclusiones científicas alcanzadas durante estos años de trabajo y finalizar las excavaciones en una de las zonas del yacimiento, donde está previsto que se recoja la información que permitirá cerrar la segunda monografía.

Juan Campos reconoce que tiene “un problema gordo” de consecuencias imprevisibles. Tiene sobre la mesa una monografía que no sabe cómo publicar, una excavación que no puede continuar, un doctorando realizando una tesis doctoral sobre Tamuda que deberá detener y varios proyectos de fin de máster por concluir. Admite que toda esta incertidumbre “es desesperante”. Y las consecuencias colaterales no son mejores: “Le he remitido una carta al director general para hacerle saber que no es fácil conservar las relaciones bilaterales”, apunta en alusión al esfuerzo que le ha supuesto conseguir que las autoridades marroquíes le permitan excavar en Tamuda.

“Para trabajar allí hay que pasar por Rabat, no es un asunto nada fácil, exige mucha burocracia y ahora que lo hemos conseguido nos quedamos sin fondos”. El catedrático onubense resalta el daño que se causa a la “credibilidad científica del país” y critica que el Ministerio de Cultura no haya sopesado las consecuencias de una medida que permitirá un ahorro mínimo, porque en conjunto se han bloqueado 30 proyectos de universidades españolas que habían conseguido ayudas por importe de 494.500 euros en la convocatoria competitiva correspondiente a 2012.

Jaén

Sopa de sobre en Qubbet el-Hawa

"A muchos investigadores les cuesta dinero estar aquí. No podemos cubrir todas las necesidades,con mi consiguiente sonrojo casi diario". El profesor de Historia Antigua de la Universidad de Jaén Alejandro Jiménez Serrano no supo hasta el 24 de diciembre que Hacienda le retiraba los 18.000 euros que le había concedido el Ministerio de Cultura para financiar la quinta campaña de excavaciones en la necróplis Qubbet el-Hawa, en Asuán (Egipto). Se volatilizaba el 55% del presupuesto.

“Ha sido un duro varapalo para el proyecto. No hemos podido contratar más trabajadores para excavar y, por lo tanto, los planes se han visto retrasados. Si el año que viene esa financiación no se materializa la excavación puede no celebrarse”, “porque todos los recursos de la fundación Qubbet el-Hawa han sido utilizados para la presente campaña y las ayudas de otras entidades no llegan ni para pagar los viajes de avión de los investigadores”, explica Alejandro Jiménez por correo electrónico desde Asuán.

El director de la excavación, en la que particpan 18 científicos españoles, teme que, llegado ese supuesto, el Museo Egipcio de Berlín logre el año que viene la autorización que este año no ha conseguido de las autoridades cariotas para excavar en la necrópolis de Asuán y el grupo español pierda su concesión.

Durante las seis semanas que ha durado la campaña (desde el 19 de enero hasta el 28 de febrero) el equipo se ha apretado el cinturón al máximo en lo científico y en lo personal. “Hemos evitado ciertos compromisos que, a día de hoy, son inasumibles económicamente, pero que de haberlo hecho habría mejorado nuestros resultados científicos”.

Además, los arqueólogos han seguido una vida espartana: “Iniciamos la jornada a las seis de la mañana y a las siete en punto comenzamos las excavaciones con un número reducido de trabajadores que cobran unos 50 euros a la semana”. Sólo hay una interrupción de 30 minutos a las 10 de la mañana para tomar el desayuno y a las 14:00 horas, “cuando el sol hace insoportable el trabajo” paran para tomar un almuerzo dominado por el arroz, la pasta y el pollo. Desde las 16:00 hasta las 21:00 horas de la noche se desarrolla el trabajo de gabinete: registro, dibujo o estudio de piezas. Después llega la cena: “tomate o sopa de sobre con la comida que muchos investigadores han tenido que traer de España. A las 23:00 todo el mundo suele estar en la cama”.

Este exhaustivo plan de trabajo no ha sido obstáculo para que el grupo mantenviera vivo un diario en el que daba cuenta de la actividad y hasta de las “sorpresas” halladas día a día.

Los trabajos desarrollados por Alejandro Jiménez en la necrópolis de Qubbet el-Hawa, en los que han colaborado expertos de otras universidades como Miguel Botella, director del Laboratorio de Antropología Física de la Universidad de Granada, se han centrado en la excavación y estudio de dos tumbas de esta necrópolis tallada en la roca de una colina entre los años 2600 y 1750 antes de Cristo (reinos Antiguo y Medio). Este año se analizarán los estratos que todavía quedan en el interior de la cámara de culto de la tumba QH33, la más grande de la zona, y se tratará de aclarar el nombre del monarca que mandó construir este magnífico enterramiento.

El profesor jienense tiene también previsto anunciar un descubrimiento realizado años anteriores que, una vez estudiado y contrastado, y previo permiso de las autoridades egipcias se espera que “revolucione la visión del movimiento de personas en África” en la antigüedad.

El director del Laboratorio de Antropología Física de la Universidad de Granada, Miguel Botella, regresó a mediados de febrero de Asuán con las primeras conclusiones de los análisis antropológicos de los huesos de las momias halladas en la tumba número 33. Sus primeras conclusiones apuntan que la esperanza de vida en aquella sociedad apenas si llegaba a los 30 años a causa de los problemas de malnutrición y trastornos gastrointestinales que sufrían", debido al consumo de agua contaminada del Nilo.

Pablo de Olavide

Villa Adriana, en peligro

El emperador sevillano Adriano obsesionado por la arquitectura levantó en el siglo II un complejo de más de 30 edificios en una zona de 120 hectáreas en el que emplazó su residencia y su corte. “Nunca se había hecho nada igual” relata exultante Rafael Hidalgo, arqueólogo de la Universidad Pablo de Olavide y director de excavaciones del teatro greco de Villa Adriana. “El uso de la perspectiva, de las bóvedas, de plantas circulares” fue excepcionalmente innovador. Le Corbusier y los arquitectos modernos acudían a este enclave ubicado en Tívoli, a 30 kilómetros de Roma, “para inspirarse".

Villa Adriana es uno de los yacimientos más importantes de Italia. Declarado Patrimonio de la Humanidad en 1999, es centro de interés de los arqueólogos desde hace siglos por su magnitud y excepcional estado de conservación. Allí han trabajado grandes equipos alemanes, franceses, holandeses, británicos y, por supuesto, italianos, pero nunca españoles. En 2003 el Ministerio de Cultura Italiano invitó al Seminario de Arqueología de la Universidad Pablo de Olavide a participar en las excavaciones porque interesaba la presencia de arqueólogos que también conocieran Itálica, la ciudad natal de Adriano.

El equipo de Rafael Hidalgo es, por tanto, el primer español que ha puesto un pie en Villa Adriano, pero también es el único extranjero que 10 años después sigue. “Es muy difícil llegar, pero muy fácil salir”, explica el arqueólogo de la UPO porque “la proyección mundial y el renombre internacional que da este yacimiento hace que la competencia por entrar y el nivel de requerimientos sean muy altos”.

El Ministerio de Cultura aprobó en su convocatoria de 2012, ahora bloqueada por Hacienda, un fondo de 10.000 euros para apoyar los trabajos de la Pablo de Olavide en Villa Adriano. “Ahora mismo el riesgo de vernos obligados a dar por terminadas las excavaciones es grandísimo”, apunta el director. “No creo que podamos seguir sin el apoyo del Ministerio”, insiste Rafael Hidalgo, y no sólo porque se quede sin dinero, sino también porque pierde el apoyo institucional. “Ese respaldo es muy importante para buscar mecenazgos. No es lo mismo ir como un francotirador que con el apoyo de tu Administración”.

Las excavaciones españolas en Villa Adriana han contado con anterioridad con fondos privados. El Ministerio de Cultura destinó 35.000 euros en 2011, que sumados a las ayudas privadas proporcionadas por la fundación Botín y de la Universidad Pablo de Olavide permitieron montar la campaña. El año pasado se puso en marcha “una campaña de mínimos y de continuidad” con fondos propios de la UPO. Para 2013, sin apoyo económico ni institucional, Rafael Hidalgo, Hidalgo duda del futuro español en Villa Adriana, aunque, de la mano de la Pablo de Olavide, busca con denuedo recursos privados.

Las excavaciones en el teatro greco concluyeron en 2012, pero el Ministerio de Cultura italiano ha permitido al equipo sevillano que siga adelante y le ha adjudicado la excavación del palacio imperial de Adriano, primera zona residencial que construyó el emperador sevillano .

La década invertida en el teatro Greco ha tenido también una vertiente formativa y académica notable: cerca de 150 alumnos de licenciatura, máster y doctorado han realizado prácticas de arqueología en este enclave, se ha publicado un libro y una monografía, otra está en preparación y hay dos tesis en desarrollo.

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