La Selectividad, material de alta seguridad

  • Un búnker en la Universidad de Sevilla es el centro neurálgico de las pruebas de acceso a la universidad: allí se imprimen, empaquetan y custodian en un ambiente de confidencialidad extrema 1,2 millones de folios impresos de 174 modelos diferentes de exámenes que después se envían a cada provincia entre grandes medidas de seguridad

Ocho personas trabajando a destajo en jornadas de hasta 13 horas diarias entre importantes medidas de seguridad hacen posible que este curso 47.000 estudiantes de toda Andalucía, Ceuta y Melilla se sometan a los exámenes de Selectividad. “Llegamos a las ocho de la mañana y ayer estuvimos en el búnker hasta las 21:30 de la noche. Apenas paramos un rato hacia las cuatro de la tarde para almorzar. Y llevamos así ya 20 días”, contaba a finales de mayo Ignacio Ugalde, profesor y coordinador de las pruebas de acceso que este año prepara la Universidad de Sevilla para toda Andalucía.

Son 367.520 sobres con 1,2 millones de folios impresos correspondientes a  174 exámenes de 29 materias diferentes que hay que introducir en sobres y cajas para enviar a cada provincia. Previamente ha sido necesario aconcidionar el búnker: en un espacio no revelado de la Universidad de Sevilla donde se han instalado cámaras y puertas acorazadas, estanterías y sistemas antiincendios. En conjunto se han invertido en torno a 13.000 euros para conseguir una caja fuerte inexpugnable en la que gestionar y guardar todos los exámenes que se hacen en Andalucía tanto en la convocatoria de junio como en la de septiembre de la Selectividad de 2013. “La seguridad es imprescindible porque es la garantía de la igualdad”, subraya Ignacio Ugalde.

La preparación comienza, en realidad, un año antes de que los alumnos de Bachillerato se sienten ante los exámenes que les abrirán las puertas de los estudios superiores. Profesores de universidad y secundaria crean comisiones mixtas en cada materia. Esas comisiones consensúan los contenidos que los alumnos deben saber y preparan seis exámenes diferentes por asignatura. Cada portavoz de comisión entregó en 9 de abril sus seis pruebas en sobres lacrados e independientes y en CD a la Universidad de Sevilla, responsable de preparar la Selectividad para todos los centros andaluces. 

Es ahí donde se someten a sorteo los exámenes para establecer cuál es la prueba titular en cada asignatura y las suplementes. “Ni siquiera los miembros de las comisiones ni sus ponentes saben cuál de los seis exámenes será el que finalmente saldrá”, subraya el coordinador.

Entonces llega el momento de la impresión. La empresa elegida está obligada a firmar un contrato de confidencialidad en el que se compromete a no trasladar ninguna información sobre los exámenes. Durante los días en los que se imprimen las copias el personal está sometido a una disciplina férrea. “Tanto es así que un día uno de los trabajadores vino a pedirme permiso para llamar por teléfono a su mujer porque era viernes, querían ir a la feria de Dos Hermanas y durante la jornada laboral ni siquiera estaban autorizados a telefonear”, recuerda ignacio Ugalde.

El proceso de impresión, además, se realiza bajo la supervisión personal y directa de la Universidad de Sevilla. “Hemos estados ocho días prácticamente viviendo en la imprenta no sólo por una cuestión de control, sino también porque es importante hacer seguimiento de todo el proceso para que no haya ningún imprevisto”, aclara.

Desde la imprenta los 1,2 millones de copias, organizadas por materias, se trasladan en cajas al búnker universitario y allí se comprueba que la impresión es correcta y no se ha producido confusión entre exámenes de diferentes asignaturas antes de iniciar el ensobrado.

Al búnker sólo entra el personal autorizado. “Tenemos tarjetas y las entradas y salidas quedan registradas”, hasta que el día 10 de junio se produce la entrega controlada. Cada universidad andaluza se cita en un tramo horario determinado para que recoja los exámenes que le corresponden.

Cada institución envía un vehículo de transporte, generalmente una furgoneta, en la que además viaja un responsable de esa universidad para evitar que durante el viaje se pueda producir alguna filtración.

Cuando la última furgoneta con pruebas de acceso a la universidad sale por la puerta el trabajo todavía no ha terminado. La seguridad y el control se deben mantener sobre el búnker porque hasta que llegue la Selectividad de septiembre las pruebas seguirán allí bajo custodia. 

Una vez que los exámenes llegan a su destino ensobrados y en cajas de 25, 50 y 100 unidades comienza la segunda fase. Cada una de las nueve universidades públicas de Andalucía que examinan de Selectividad tiene que custodiar las pruebas y distribuirlas en los centros en los que realizará los exámenes. El asunto tampoco es menor porque la convocatoria ordinaria de Selectividad que se realiza entre el 18 y el 21 de junio de 2003 coincide en el tiempo con los exámenes universitarios, lo que obliga a planear con mucha precisión dónde se convoca a los bachilleres para que hagan sus pruebas. 


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