UNIVERSIDAD DE JAÉN

"Para emprender hay que ser muy cabezota"

  • Moyupi recibe uno de los premios de la Fundación máshumano.

  • La firma, liderada por Juan Ángel Medina, pasó por el Vivero de Empresas de la Universidad de Jaén

Juan Ángel Medina, con uno de los muñecos. Juan Ángel Medina, con uno de los muñecos.

Juan Ángel Medina, con uno de los muñecos.

La empresa jiennense Moyupi ha recibido recientemente el ‘Premio más humano’ al emprendimiento social de El Corte Inglés en la XI edición de los premios que entrega la Fundación máshumano. Hablamos con Juan Ángel Medina, que estudió Ingeniería Mecánica en la Universidad de Jaén y es fundador de esta innovadora firma.

¿Qué es Moyupi?

Nosotros transformamos los dibujos de los niños en muñecos de verdad mediante tecnología de impresión 3D y el apoyo de un grupo de artistas que interpreta estas ilustraciones.

¿Cómo es el proceso?

Es muy sencillo. Toda la información nos llega a través de la web: rellenas un formulario, eliges tamaño y características, luego pasa por un diseño de impresión 3D, otro de pintura y una semana después se envía al cliente.

¿Cómo surge la idea?

Yo estudié ingeniería en la Universidad de Jaén y el último año lo hice de Erasmus en Alemania. Allí me especialicé en diseño 3D, haciendo varios cursos y aprendiendo en una empresa. Yo vivía con una familia alemana que acogía siempre muchos niños con problemas familiares, huérfanos... Siempre había muchos pequeños en casa y, lejos de utilizar la tecnología, estaban siempre encantados con jugar con cosas tradicionales y dibujar. Muchas tardes se sentaban y dibujaban monstruos y cosas así. En junio de 2014 hubo un concurso de ideas de en Think BIg Jóvenes, un proyecto de telefónica, y se me ocurrió unir el conocimiento que tenía nuevo de diseño 3D con los dibujos de esos niños para que fueran muñecos de verdad.

¿Qué hace un ingeniero mecánico haciendo 3D?

Es un proceso difícil... La Ingeniería Mecánica te permite aprender CAD, diseño 3D paramétrico, y yo hago diseño orgánico, pero ese vínculo existe. Lo que pasa es que yo no me sentía lleno con la Ingeniería Mecánica, pero sí me gustaba la parte artística y lo que hice fue buscar una forma en la que, dentro de la ingeniería, pudiera desarrollar mi carrera. En Alemania hice cursos de diseño 3D y a partir de ahí empecé a investigar más programas y llegué al diseño orgánico.

Uno de los muñecos realizados por Moyupi. Uno de los muñecos realizados por Moyupi.

Uno de los muñecos realizados por Moyupi.

¿Y cómo llegó al Vivero de Empresas de la Universidad de Jaén?

Me presenté a un concurso de emprendimiento de la Universidad de Jaén y lo gané. Ellos me contactaron y me recomendaron que fuese ahí con mi idea, que iban a abrir un Vivero de Empresas en la antigua Escuela de Magisterio. Por supuesto dije que sí y fui una de las personas que inauguró esa incubadora.

¿Qué le aportó ese periodo?

Como primer espacio de coworking en el que estuve, la verdad es que aprendí a establecer sinergias con otras empresas, conocí a mucha gente que también estaba empezando y viene muy bien porque cuando estás empezando te faltan muchos conocimientos de muchos temas que son ajenos a lo que has estudiado: abogacía, empresas... Y la gente te ayuda muchísimo al estar en un entorno de gente como ese. Además, se trabaja y se crece más rápido, porque estás rodeado de personas que te apoya, gente con ganas e ilusión de sacar sus proyectos adelante y eso se contagia.

¿Cuánto tiempo estuvo?

Al final estuve sólo en el proceso de preincubación. Luego me ofrecieron una nave en el polígono de Jaén para seguir trabajando porque mi impresora 3D no podía estar en aquel espacio, así que me fui para allá.

¿Cuál es la clave para sacar una idea adelante? ¿Qué consejo daría a otros jóvenes?

Se podrían dar muchos consejos... Pero creo que lo más importante es la perseverancia. Yo creo que si hay algún motivo por el cual esta empresa sigue adelante es que soy muy cabezota y sigo insistiendo en que salga adelante, porque hay muchísima gente que no ha confiado en esto y yo mismo he pensado alguna vez qué hacía luchando por una empresa que a lo mejor no tiene futuro... Pero creo en mí y sé dónde quiero llegar y eso es muy importante. Hay que perseguir el sueño. Si algo lo tienes claro y te apasiona, hay que luchar por ello. Para emprender hay que ser muy cabezota.

¿Es difícil emprender?

Es mucho más complicado de lo que parece. Toda ayuda es buena y, por ejemplo, agradezco mucho a la Universidad de Jaén su trabajo porque fue muy positivo para conocer el entorno, otros emprendedores... Pero no tiene nada que ver con la realidad, con enfrentarte a clientes, a un mercado, a la vida real. La teoría está muy bien, pero hasta que tú no sales, empiezas a gastarte tu dinero... No ves lo difícil que es. Hacen falta que coincidan muchas cosas para que una idea funcione. Hay que enfrentarse a la realidad y superar muchos problemas.

¿Y hay ayudas?

Hay muy pocas ayudas, por no decir casi ninguna... La tarifa plana de autónomo está muy bien, pero es sólo seis meses y en ese tiempo es imposible desarrollar una empresa. Yo he tenido suerte porque mi inversión era pequeña: una impresiora 3D y mi conocimiento, y esa circunstancia ha permitido la supervivencia de la empresa, aunque también lo he pasado mal. Cualquier empresa que requiera un poco más de inversión... Me parece imposible que con las pocas ayudas que hay salgan adelante. Los problemas de los autónomos son muchos.

¿Tiene equipo?

Soy yo solo, pero tengo un equipo de freelances, puntos de producción. Tengo uno en Jaén, otro en Madrid y otro en Barcelona. Los pedidos se distribuyen en cada uno de estos lugares. Esto me permite que el negocio sea escalable: si de repente tengo mucha demanda, yo no podría hacer todo en Jaén, porque es algo muy artesanal y que lleva mucho tiempo. Y con esos puntos de distribución, pues se convierte en un negocio atractivo para posibles inversores o acuerdos con grandes empresas.

¿Qué desarrollo está teniendo Moyupi?

Está siendo complicado crecer por el hecho de que sea una tecnología nueva. Así, mucha gente no entiende qué tecnología es o todo el trabajo que lleva detrás, y lo compara con muñecos hechos en serie o con cualquier muñeco que encuentras en una tienda por tres euros. Es difícil de vender porque lo que hago tiene una tecnología detrás, muchas horas de diseño y también de pintura, por eso tiene un precio que puede parecer elevado.

¿Y en qué mercados está creciendo?

Me di cuenta de que, quizás, mi público no estaba por aquí, en España, sino en sitios donde hubiera mayor poder adquisitivo. Yo no podía bajar el precio porque estos muñecos cuesta hacerlos, claro. Descubrí que sí hacía la comunicación en inglés y traducía la web, llegaría a más gente y, desde entonces, empezó a ir el negocio bien y he vendido ya en unos 20 países.

Crece mucho en el extranjero, entonces...

El perfil más habitual es padre de unos 35 años, familiarizado con nuevas tecnologías y redes sociales, y de países como Alemania, Finlandia, Noruega... Todos los países del norte de Europa, además de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, que es el principal cliente de la empresa: allí les gusta mucho la idea y muchos medios de comunicación nos han dado mucha repercusión.

¿En qué está trabajando ahora?

Ahora mismo estamos trabajando en un proyecto social en el Hospital de Jaén llevando moyupis gratis a los niños y niñas de la planta de oncología. Este tipo de cosas son beneficiosas para cualquier niño hospitalizado. Les pedimos que hagan un dibujo y le den súper poderes, y cuando se lo llevamos impreso, se sienten más seguros. Es una terapia innovadora que les permite aumentar su autoestima cuando están solos, cuando tienen miedo, porque hay muchos momentos en los que no saben qué pasa... Y tener el muñeco al lado les da cierta seguridad. Además, cuando ves la sonrisa de los niños al recibir su muñeco... Esto no está pagado. Y gracias a la colaboración de diferentes empresas e instituciones, que hacen diseño 3D, impresión 3D y pintura. Así, por ejemplo, la Escuela de Arte José Nogué de Jaén colabora y Cambilab, un taller de fabricación o fablab de Cambil, hace la impresión 3D.

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