La empresa, Google y otros sueños

  • Miguel Villalobos y María José Domíguez, de Almería y Huelva respectivamente, optaron al terminar los estudios por la empresa privada · Son felices con su elección · Él, tras trabajar para Oracle en Dublín, está concluyendo dos másteres en el MIT y Harvard y en junio empieza a trabajar para Google · Ella, con un puesto a la altura de sus expectativas en la sueca Assa Abloy, afirma que la clave es "no cerrar ninguna puerta".

Miguel Villalobos (Almería, 1980) se incorporará en junio a Google para trabajar como jefe de producto. Es, por ahora, la estación término de un viaje que comenzó en 2011 cuando abandonó su puesto en Oracle en Dublín (Irlanda) como responsable de desarrollo de negocio para España, Portugal e Italia. “Tenía inquietudes y sentía la necesidad de seguir formándome”, argumenta. El primer paso fue el Massachusetts Institute of Technology (MIT), la mítica universidad estadounidense que antes de aceptar a un estudiante lo somete a un exhaustivo proceso de entrevistas personales y pruebas de acceso para valorar tanto el expediente académico, como el currículo profesional, los conocimientos, el liderazgo, la capacidad de innovación, la integridad o la facilidad para resolver situaciones adversas.

Fue admitido en 2011 y justo en el primer semestre supo que existía la posibilidad de cursar junto con el MBA en el MIT un máster en Administración Pública en Harvard. Volvió a someterse a otro proceso de selección y volvió a tener éxito. En junio concluirá los dos posgrados y comenzará a trabajar en la sede central de Google en California. El contrato ya está firmado.

Ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad de Sevilla y máster por la Universidad de Almería, valora la equidad que introduce en la sociedad el acceso generalizado a los estudios universitarios. Subraya que “la mayoría de los alumnos que estudiaron conmigo aquí no tienen nada que envidiar en talento natural y capacidad de trabajo” a los que ha hallado en estas dos universidades que en el QS World University Ranking ocupan el primer y segundo puesto del mundo. En cambio, la ventaja que observa en el MIT o Harvard, de acuerdo con su experiencia, es la capacidad para “reunir diversidad de talento. Aquí estás expuesto a muchísimas formas de pensar, de hacer cosas y de hacerlas muy bien”, resume.

Durante este recorrido profesional y académico, Miguel Villalobos ha sentido latentes dos motivaciones: necesidad de aprender y necesidad de aplicar lo aprendido. Esa inquietud le llevó primero a Oracle, después al MIT y a Harvard, y en breve a Google, a “un puesto único en una de las empresas más exclusiva del mundo”.

Pese a las apariencias no es un talento en fuga. “Nunca me han faltado las oportunidades para regresar”, confiesa. “Trabajé en Andalucía y aprendí mucho pero llegó un momento en el que me vi incapaz de seguir desarrollando mis ideas. Me faltaba conocimiento y necesitaba más experiencia”. Por eso explica que todo este proceso no se entiende sin tener en cuenta cuál es su objetivo:”Regresar a Andalucía para ayudar a convertirla en una región más próspera”.

La onubense María José Domínguez ha encontrado a apenas unos cientos de kilómetros de su Huelva, su tierra. En octubre de 2012 se asomó al mercado laboral sin paraguas. Le fue bien fichó por la filial de la multinacional sueca Assa Abloy y ahora afirma que tiene una ocupación a la altura de sus expectativas, que le hace feliz, le permite crecer y aprender. “¿La clave? No cerrarme nunca ninguna puerta, buscar siempre una opción mejor, luchar y tener motivación. También he tenido un poco de suerte”, resume.

Acabó en 2006 la licenciatura en Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Huelva. Fue la primera de su promoción, recibió el premio de la Junta de Andalucía al mejor expediente académico y el premio 10C que concede Cepsa en el que se valoran no solo las notas, sino otras competencias como los idiomas, estancias en el extranjero o actividades de voluntariado. También logró el premio Mejor Universitario Andaluz del Año que le daba acceso a una beca de la fundación Cajasol para cursar un máster en finanzas en el Instituto de Estudios. La misma entidad la becó después para realizar en Madrid otro máster en finanzas y banca en Analistas Financieros Internacionales, donde además realizó prácticas laborales. Después se instaló en Málaga y trabajó seis meses en el Banco Europeo de Finanzas. Fue entonces cuando supo de un programa de Heineken dirigido a jóvenes talentos. Fue seleccionada y durante dos años conoció en primera persona los entresijos de una gran empresa: planificación estratégica, marketing, análisis de costes y auditoría externa. “Fueron dos años muy intensos y enriquecedores”, recuerda. Pero se acabaron en octubre de 2012, en mitad de la crisis “que es muy grave”, matiza.

Empezó a buscar trabajo en Madrid y Sevilla en el área de las finanzas y el control financiero que había conocido en Heineken y que es el que más le atrae porque “tienes una visión general de la empresa”. Pronto encontró un puesto que se acoplaba a su perfil en esta multinacional sueca, que cotiza en la bolsa de Estocolmo, especializada en la fabricación y venta de puertas. María José Domínguez se ocupa del control financiero que fabrica para la industria. “Reporto datos sobre resultados, ventas, costes o justificación de movimientos”.

“No me quejo. Encontré el trabajo que buscaba”. Reconoce que su esfuerzo se ha visto recompensado y que le ha abierto puertas. “Con una carrera no se llega a ningún sitio pero para empezar un posgrado, o dos como en mi caso, y un buen expediente es algo que destaca”. Aclara que las empresas, por lo general, no tienen en cuenta el expediente académico “salvo si destaca. En ese caso sí se mira. Es un plus”. 

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