IMPACTO ECONÓMICO

Cada euro que llega a la universidad se multiplica por seis en el entorno

  • Un estudio indica que cada puesto de trabajo directo del sistema público genera otros cuatro en su territorio · Sostiene el 4,1% del PIB regional, el 4,5% del valor añadido bruto y el 3,7% del empleo

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La actividad universitaria en Andalucía mantiene 114.000 empleos, inyecta 11.500 millones al PIB regional y proporciona 6.000 millones en valor añadido. Estas son las principales conclusiones que alcanza un estudio dirigido por el profesor de Econometría de la Universidad de Málaga Antonio Clavero. El informe no entra a valorar cómo afecta la formación académica en el tejido productivo, simplemente analiza el gasto y calcula su impacto indirecto e inducido, así como el originado por actividades asociadas entre las que figuran desde la organización de congresos al consumo de los estudiantes. El análisis parte del presupuesto de gastos de las universidades: 1.876 millones de euros en 2010. La mayor parte de ese dinero (57%) se destina a pagar el salario de cerca de 28.000 empleados y otro 13% a gasto corriente.

Antonio Clavero subraya, por un lado, que la demanda universitaria influye en la producción, el empleo y la producción de sus proveedores, generando un impacto directo valorado en 611 millones de euros.Pero la cadena agrega nuevos eslabones porque esos sectores que suministran a las universidades, a su vez, tiran de otros, dando lugar a un impacto indirecto en la producción por valor de 1.306 millones, 494 millones en valor añadido y 8.688 empleos.

El tercer peldaño en este camino es el impacto inducido originado por la demanda de bienes corrientes e inversiones: producción valorada en 981 millones, el valor añadido de 497 millones y 8.761 empleos.

Sin embargo, Antonio Clavero y los profesores Jesús Sánchez Fernández y José Sánchez Maldonado, coautores del informe elaborado el año pasado a instancias de la Secretaría General de Universidades de la Junta de Andalucía, tiene en cuenta también cómo repercuten en la economía los sueldos que percibe el personal universitario. Sus cálculos apuntan que generan producción por importe de 2.528 millones, con un valor añadido que alcanza los 1.280 millones y 22.571 empleos.

A estos datos, los economistas suman lo que denominan gasto derivado de actividades asociadas. Aquí un capítulo importante lo proporcionan los alumnos: estudiantes que alquilan pisos, que consumen alimentos, material y ocio. En conjunto se estima que los estudiantes se dejan 1.200 millones de euros. Las otras dos fuentes de ingresos significativas en este apartado son los congresos (11,3 millones de euros en gasto) y la afluencia de visitantes de los propios estudiantes (4,3 millones).

De acuerdo con el informe, el impacto directo de esas actividades asociadas “produce un proceso de arrastre sobre el resto de la actividad económica de la región” que se traduce en un aumento de la producción en 5.312 millones, “de cerca de 2.665 millones en el valor añadido y en una demanda de empleo de 46.271 personas”.

La suma de todos estos conceptos son los que permiten afirmar que el sistema público de universidades, con datos de 2010, sostiene en Andalucía el 4,11% del producto interior bruto (PIB), el 4,58% del valor añadido bruto (VAB) y el 3,77% del empleo.

Aunque la crisis económica y, fundamentalmente, los ajustes presupuestarios y recortes salariales derivados del control del déficit público han podido variar algún parámetro, el estudio revela la importancia que tienen las universidades en la economía local más allá incluso de sus funciones esenciales como instituciones formadoras e investigadoras. Un caso significativo es la Universidad de Granada. Por encargo de su Consejo Social, los investigadores Teodoro Luque y Salvador del Barrio realizaron en 2009 un estudio sobre el peso de la institución en la economía local. Algunas conclusiones son elocuentes: el presupuesto universitario ejecutado entre 2004 y 2007 superó al del Ayuntamiento de la capital y la Diputación provincial. Suponía el 2,3% del PIB. Es la principal empleadora de la provincia, el impacto económico global (directo, indirecto e inducido por actividades propias y asociadas) se estimaba en 676 millones de euros (4,7% del PIB). Tan sólo el gasto de los alumnos se elevaba entonces a 222 millones de euros.

Esta relevancia no es exclusiva de las universidades centenarias. El Consejo Social de la Universidad de Jaén encargó al Instituto de Análisis Económico y Social de la Universidad de Alcalá un análisis del efecto de esta entidad académica en la economía local. Aún con datos de 2007 se ponía de manifiesto que reportaba 108 millones de euros a los negocios locales, derivados de los gastos de los estudiantes (56,4 millones) del gasto del personal (18,3 millones) u originados por la propia universidad (13,4 millones).

El Consejo Social de la Universidad de Cádiz dio a conocer en octubre de 2012 un informe, dirigido por el catedrático de Economía Financiera y Contabilidad Manuel Larrán, en el que tasaba el impacto económico global de esta institución en su entorno en 340 millones de euros, de los que 113 millones procedían del gasto de los alumnos. Además, ponía de relieve cómo el empleo directo, indirecto e inducido ascendía a 5.100 puestos de trabajo.

El sistema universitario andaluz se ha construido en tres momentos históricos: el siglo XVI (Granada y Sevilla), años 70 del siglo XX (Córdoba, Málaga y Cádiz) y años 90 (Almería, Jaén Huelva, Internacional de Andalucía y Pablo de Olavide). Como apunta en el informe de autoevaluación incluido en los estudios sobre educación superior y desarrollo regional de la OCDE coordinado por la profesora de la Universidad de Sevilla Eulalia Petit de Gabriel “la preocupación por el desarrollo regional ha sido uno de los principales motores” en la configuración del modelo de universidades. La fórmula de una universidad en cada provincia y dos en Sevilla, tras la fundación de la Universidad Pablo de Olavide en 1997, ha sido contestada en algunas ocasiones pero también muy defendida. Este último documento afirma que “ha supuesto un cambio cultural, social y económico significativo, especialmente en las provincias en las que la universidad es de reciente creación”.

Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) referidos a 2012 que recoge el Instituto Nacional de Estadística indican que el número medio de titulados universitarios con ocupación laboral en Andalucía asciende a 898.600 personas. La tasa de empleo en este grupo se sitúa en el 80%, 20 puntos por encima de la general (59%). El hecho más significativo, sin embargo, es cómo este colectivo ha podido resistir la crisis con una salud envidiable a la luz de los datos: entre 2007 y 2012 en conjunto han perdido el empleo 3.900 personas (al pasar de 902.500 a 898.600). Siempre según la EPA, en el mismo periodo la población activa ocupada en Andalucía ha disminuido en 591.600 personas (desde los 3.219.300 a 2.627.800 ocupados).

Además, es signfiicativo apreciar cómo la aparición de las últimas universidades ha cambiado el perfil del mercado laboral en cada territorio: en 1991, antes de contar con una universidad, Almería tenía 14.300 titulados superiores ocupados (datos del censo recogidos por el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía). En Huelva eran 13.000 y en Jaén 18.000. Una década después las mismas fuentes registran 32.000 titulados ocupados en Almería (127%), 25.000 en Huelva (92%) y 33.000 en Jaén (83%).

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