FRANCISCO EGEA, DIRECTOR DE LA OTRI

"La evolución de la Universidad de Almería ha ido en paralelo al desarrollo agrícola"

  • Francisco Egea lamenta que la agricultura bajo plástico siga teniendo mala imagen a pesar de que ha abandonado las viejas prácticas para crecer en responsabilidad social y ambienal · Echa en falta que se dé a conocer la transformación que se ha experimentado hacia la producción integrada.

-Ha trascurrido medio año desde que es director de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad de Almería, ¿qué proyectos afronta?

-Cuando entro en la OTRI coincide con un periodo de transición y cambio en lo que respecta a financiación europea. Está terminando el VII Programa Marco y comienza lo que se llama Horizonte 2020, que arranca en 2014. En relación con la agroalimentación se abrió convocatoria para solicitar financiación. Ha habido que organizar la oficina para impulsar que los investigadores puedan acceder a financiación europea. Fue el objetivo que nos planteamos y es en lo que estamos. En relación a eso, coincidió justo que me habían aceptado en la Comisión Europea para hacer una estancia como experto nacional en temas de agricultura sostenible y he estado en Bruselas durante este tiempo. Nos hemos organizado con un sobreesfuerzo de los compañeros y yo, desde Bruselas, por email y videoconferencia hemos estado manteniendo reuniones de trabajo.

-Almería trabaja para hacer sostenible toda su producción agroalimentaria, ¿será posible?

-Creo que es posible compaginar un sistema productivo de alta eficiencia con una sostenibilidad futura en lo relativo a la gestión de recursos naturales, de los inputs de la agricultura, fertilizantes o fitosanitarios. Se puede gestionar un uso sostenible de todo esto sin perder producción. El principal reto que nos encontramos ahora es una población creciente y si hoy no podemos alimentar a toda la población, encima sigue aumentando y nos estamos cargando los recursos naturales, difícilmente vamos a poder dar de comer al mundo en el futuro, hoy no podemos.

-¿Hasta dónde existe riesgo de que la producción no sea suficiente para dar alimento a una población creciente?

-Hoy en día hay un tercio de la población pasa hambre. Hoy ya no se puede. Esto significa que hay que orientar las investigaciones para conseguir aumentar la producción sin cargarnos el sistema productivo, el medioambiente y los sistemas agrícolas. De eso se trata esta línea de trabajo en agricultura sostenible.

-¿Realmente se puede aumentar la producción por el camino de la biotecnología y el control biológico?

-Sí, ese es el camino. Hay que utilizar todo el conocimiento que existe en esas áreas. Hay tres pilares fundamentales: los recursos genéticos, hoy en día las variedades son mucho más productivas que antes, duran más y eso es positivo porque es necesario que puedan adaptarse a diferentes climas y resistentes a las plagas. Pero también es necesario invertir en tecnología, como en sistemas de riego más eficientes. Investigadores de la Universidad de Almería son especialistas en ello. Se está consiguiendo, por ejemplo,un 30% de agua en cultivos de pepino o pimiento. Y, por otro lado, hay que investigar sobre modos de cultivo respetuosos con el medio ambiente. El invernadero, en ese sentido, tiene una ventaja y es que al ser cerrado conlleva menos riesgo para el exterior. Por ejemplo, las emisiones de fitosanitarios en un invernadero están más controladas. De hecho, las antiguas aplicaciones áreas ya se han prohibido. Ahora, además, es posible el control biológico con fitosanitarios. En ese sentido la investigación va bien. Cada vez se consiguen mejores ratios de control integrado y los fitosanitarios que se utilizan en Almería, aunque sean más caros, son menos tóxicos para el que los aplica y generan menos residuos.

-Sin embargo, existen empresarios que entienden que el decreto de control biológico de la Junta pueden mermar sus ganancias y productividad.

-Yo creo que no. De hecho, hace unos años se pensaba que el control biológico era inviable y ahora se demuestra lo contrario. Este decreto de la Junta no es ni más ni menos que la trasposición de la directiva de europea sobre agricultura sostenible. Ahí se establece como objetivo que para 2015 la mayor parte del cultivo esté sujeta a control biológico. La legislación española tiene que adaptarse.

-¿Y Almería se está adaptando a tiempo?

-Almería tiene mucho camino andado en esto. De hecho, creo que se ha adaptado más que muchas otras zonas. Los agricultores han hecho ya ese esfuerzo y es su mérito y de los técnicos que están asesorando. Ha habido una evolución a producción integrada tremenda. Cultivos como el pimiento o el tomate han llegado a unas cotas de ese control muy altas.

-¿Cuanto durará el proceso hasta un sistema totalmente sostenible basado en la rentabilidad?

-Es un proceso que no termina nunca. Cada vez, el conocimiento produce avances. Si comparas sistemas productivos donde se utiliza el agua o los fertilizantes sin control con un sistema productivo como el de Almería, el nuestro va a ser más eficiente.

-¿La imagen que se tiene de la agricultura intensiva en Almería sigue siendo mala?

-En parte sí, pero es un problema de la agricultura intensiva en general. El plástico tiene mala imagen. Si tú utilizas masivamente pesticidas, haces un uso abusivo de los recursos naturales y encima explotas a los trabajadores lo más seguro es que eso te salga caro porque no vas a vender, pero aquí se está evolucionando a una responsabilidad social en el terreno de los trabajadores, se evoluciona a una producción integrada que puede ser más cara, pero no pierde producción y evoluciona hacia un uso más sensato de los recursos naturales. Toda esa inversión la puedes trasladar hacia una imagen que te beneficia en la venta del producto. Los consumidores compran por emociones, no vamos a comprar algo que nos produzca una emoción negativa. Pero también es emocionante saber que estás comprando algo que contribuye desarrollar una zona determinada. También produce emoción saber que consumes productos respetuosos con el medio ambiente. Pero es necesario que el consumidor sepa eso, que llegue al mercado y vea que este tomate que viene de Almería ha sido cultivado bajo la cultura de cultivo sostenible. Y quizás eso es lo que le falta a Almería. Y esto no debe ser mediante una campaña de publicidad, hay que hacerlo desde la base en ferias o en foros en los que se huye de presentar resultados científicos y contar cómo se hacen las cosas. Destacar los esfuerzos tremendos que se están haciendo.

-¿Cómo ha ayudado la Universidad de Almería a la agricultura?

-Está aportando muchísimo. La evolución de la universidad ha ido paralela al desarrollo del sector agrícola en Almería. Y no ha aportado solo directamente, sino a través de contratos con otras empresas. Detrás de cada compra de semillas, por ejemplo, hay técnicos de la universidad. Quizás no hemos transmitido a la sociedad bien todo lo que hemos estado haciendo. La Universidad de almería ha exportado técnicos y agrónomos de primer nivel, los demandan desde cualquier provincia española y de fuera y ocupan puestos elevados en multinacionales. El aporte humano y de investigación es muy alto.

-Y también sigue aumentando el número de patentes.

-Antes no teníamos cultura de patente en España. La Universidad de Almería tiene un buen ritmo y son patentes que se explotan. En eso se destaca.

-¿La relación con las empresas se ha visto dañada con la crisis?

-No del todo. el hecho de que estemos en crisis ha hecho que las empresas que realmente tienen un interés en crecer y tienen buenos directivos se han volcado e la I+D, entonces, no se ha notado tanto en términos de contratación. Sí se ha notado el hecho de que hay convocatorias públicas que incentivaban la investigación con empresas que se han visto reducidas por el presupuesto, pero se ha visto más perjudicada la financiación pública que la privada. Hay multinacionales que confían en la Universidad de Almería al solicitar servicios de los investigadores y financian de su propio bolsillo sus trabajos.

-¿Qué pasos se están dando para encontrar financiación?

-Vamos a crear una Oficina de Proyectos Europeos para localizar oportunidades de financiación y también se dará asistencia a investigadores y empresas. Esto se ha reforzado con una oficina a través del campus de excelencia CEIA3 en Bruselas para conseguir financiación y hacer visible la investigación de las universidades que lo conforman. Va a ser una oficina muy útil.

-¿Qué ha aprendido de su estancia en Bruselas?

-La experiencia es muy buena. Te das cuenta de que es en la Comisión Europea donde se planifican las políticas y donde se establecen líneas de financiación, criterios y, realmente, eso lo hacen personas y da igual que estés recién llegado, que las opiniones se tienen en cuenta. Se han estado estableciendo las bases para la planificación de las políticas hasta 2020 y en ese sentido he estado apoyando la filosofía de una agricultura sostenible y productiva. Compaginar una alta producción incorporando los temas medioambientales de cambio climático y biodiversidad.

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