"La investigación nos da la esperanza"

  • Maica Parias que ha recaudado 20.000 euros con la venta de su libro El cáncer me despertó, que ha destinado a la investigación de nuevas terapias, escribe un segundo libro que también destinará a la ciencia mientras sigue su lucha contra la enfermedad.

Maica Parias, en una imagen actual.

 “Lloré una tarde. Al día siguiente me levanté diciendo que yo podría salir adelante”. Maica Parias se negó a darle ventaja a la enfermedad en su carrera contra el cáncer de mama. Rebosante de entusiasmo explica en el recreo entre dos clases del colegio Nuestra Señora del Rosario de Luque (Córdoba), donde enseña inglés a niños desde infantil a cuarto de primaria, que empezó a escribir en el diario que le regaló su madre sin más ambición que la del desahogo personal. “Sin embargo, mientras escribía empecé a pensar que podría ayudar a otras personas”. También supo entonces que el dinero que recaudara lo quería destinar a la investigación “de otros cánceres en los que el conocimiento está menos avanzado. “¿Por qué? Porque la investigación es la clave de todo. La investigación es lo que nos da la esperanza y ahora, con pocos recursos, se avanza despacio. Tenía claro que lo que recaudara tenía que ser para los científicos, sin intermediarios, para que no se diluyera por el camino. Es mi manera de ver las cosas”.

El Ayuntamiento de Luque (Córdoba), con la colaboración de la Diputación, financió la primera edición de El cáncer, me despertó, un libro que sobre todo es una invitación a vivir sin contemplaciones hasta la experiencia más mínima “en vez de quejarnos porque se nos ha pinchado una rueda o cualquier otra tontería”. La primera edición constó de 600 ejemplares. 525 los vendió la noche de la presentación. “No me lo creía”, confiesa.

Después fue el Ayuntamiento de Baena, también en Córdoba, el que sufragó la edición de otros 2.000 volúmenes. La recaudación hasta ahora asciende a 20.000 euros que se han destinado en su totalidad al grupo Nuevas Terapias contra el Cáncer, en el que trabaja su oncólogo, Juan de la Haba en el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica (Imibic).

Maica Parias ha vendido los libros uno a uno. Directamente. Sin intermediarios y sin descanso. En los ratos que le dejaba libre la enfermedad y su trabajo, porque se resiste a abandonar a los niños del colegio. “Sólo cuando Juan [de la Haba] me dice que pare, paro”.

La actividad, no obstante no se detiene en este éxito. El libro tendrá segunda parte. Lamentablemente su enfermedad también. “Pensaba que todo había acabado, pero poco después de la presentación mi situación se complicó”. Vuelta al tratamiento y vuelta a la escritura. En los dos casos, ya con el bagaje de la experiencia.

Si en el primer volumen trufaba el relato autobiográfico con reflexiones personales y abría también sus páginas a la familia, “porque en el cáncer no están solo los enfermos, también las personas que los rodean”, ahora sabe que son esos pensamientos más íntimos que tituló En voz bajita los que más gustan a los lectores. Quizás porque es ahí donde Maica descubre el fondo del alma, sin imposturas ni juegos de despiste.

Empezó a escribir antes del verano y calcula que para primavera estará listo el segundo título, que aparecerá junto a una versión infantil para facilitar la comprensión de la enfermedad a los niños que la viven en su entorno. Lo hace pensando en todos, pero especialmente en sus alumnos “porque ven cómo te deterioras y necesitan comprender qué pasa”. Los beneficios también los dedicará íntegros al grupo Nuevas Terapias contra el Cáncer del Imibic

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