Un millón de euros para desentrañar ecuaciones

  • Francisco Gancedo, de 34 años, dejó la Universidad de Chicago para volver a Sevilla e investigar en el área de las ecuaciones vinculadas a los comportamientos de los fluidos · Los 1,1 millones que le proporciona el European Research Council le permitirán montar su propio equipo y línea científica.

Francisco Gancedo, en una imagen tomada a finales de marzo en la Universidad de Sevilla. / JUAN CARLOS MUÑOZ

Las matemáticas son la esencia. Las olas que rompen contra el acantilado, el agua que se inyecta en el subsuelo para extraer petróleo, un frente atmosférico, el giro de una peonza o el recorrido de una pelota. Todo se puede reducir a una ecuación, herramienta que permite comprender y hasta anticipar el comportamiento de cada elemento. Este universo conocido como mecánica de fluidos es en el que se mueve Francisco Gancedo, matemático de 34 años de la Universidad de Sevilla. La Unión Europea, a través del programa Starting Grants, dirigido a apoyar a científicos jóvenes de gran proyección que tengan un proyecto excepcional, acaba de poner en sus manos 1,1 millones de euros para que durante los próximos cinco años se adentre en los misterios de las ecuaciones vinculadas a la mecánica de fluidos.

Estas ecuaciones explican si los modelos matemáticos realizados a partir de los comportamientos de los fluidos tienen una o más soluciones o, incluso, si tienen una solución posible. Esta es la idea general, si bien a Gancedo sobre todo le interesan las interacciones entre fluidos diferentes (líquidos, gaseosos y plasmas) y muy especialmente cuando se producen “singularidades”, o sea, cuando tiene lugar algún hecho “dramático” que da lugar a otro fenómeno en principio imprevisto. Por ejemplo, un frente atmosférico se puede modelizar y explicar mediante una ecuación matemática, pero a este investigador sevillano sobre todo le atrae si las partículas que arrastra giran hasta producir un tornado. El proyecto de Francisco Gancedo, financiado por el Consejo Europeo de Investigación (European Research Council, ERC), se centra en este tipo de singularidades.

Para disfrutar de la confianza científica del ERC con 34 años hace falta una carrera meteórica y excepcional que Gancedo comenzó con matrícula de honor en COU y premio extraordinario de doctorado en 2010. Licenciado en Matemáticas por la Universidad de Sevilla, tras realizar su tesis doctoral entre el Instituto de Matemáticas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Autónoma de Madrid, en 2007 logró un contrato con la Universidad de Chicago. “Todos los años las universidades de Estados Unidos lanzan sus ofertas a través de la web math jobs”, explica sin darle más importancia al asunto.

Allí estuvo cuatro años y allí fue donde su carrera científica alcanzó velocidad de crucero con publicaciones en revistas tan veneradas por los matemáticos como Annals of Mathematics. Justo cuando los investigadores, acuciados por la crisis y sus efectos colaterales, salían de España, Gancedo inició el camino de vuelta con una beca Ramón y Cajal bajo el brazo, programa ideado antes de que la economía se torciera para favorecer el retorno de cerebros. “Llega un momento en que haces balance y también está la situación personal. Aunque empecé a preparar mi vuelta en 2010, cuando todavía la crisis no estaba tan clara en las universidades españolas”, argumenta, todavía sorprendido por el enorme peso de la burocracia que tiene que sobrellevar un científico en España.

Formalmente los cajales tienen garantizada la estabilidad pasados los cinco años, sin embargo, a la hora de la verdad no está resultando fácil. Hay restricciones a la creación de plazas y al reemplazo de las jubilaciones. Aún así “salen plazas, hasta hay investigadores que consiguen en plena crisis plazas fijas incluso sin concurso, pero esa no es la situación de los cajales. Quizás, las universidades no están considerando a los cajales como debieran”, reflexiona. Este escenario animó a Francisco Gancedo a acudir al disputado y competitivo programa Starting Grants.

En septiembre, “con el nuevo curso”, arrancará su proyecto europeo, al que tiene previsto incorporar a dos doctores y a un estudiante de doctorado, que serán el germen de su equipo. Junto a las nóminas, el grueso del presupuesto se destinará a favorecer el intercambio con otros matemáticos de primera línea en todo el mundo. “Para discutir puntos de vista, compartir ideas, intercambiar técnicas y buscar soluciones a los problemas que surgen”. Es la insospechada vida de un matemático. 

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