El 37% de los universitarios andaluces estudia con beca

  • La cifra de becarios crece ligeramente hasta los 78.000 alumnos a pesar de que se han endurecido las exigencias académicas y no se han movido los requisitos económicos · El análisis de los conceptos por los que se aprueban ayudas permite apreciar el progresivo deterioro de la economía de las familias · Malestar entre los estudiantes que reivindican ingresar antes el dinero.

Jesús Maldonado (izda.) Francisco Javier Morales y Rubén Morales, becarios y alumnos de segundo del grado en Informática y Matemáticas de la Universidad de Granada. / PEPE VILLOSLADA

Las universidades andaluzas tienen este curso 78.000 becarios del sistema general, una cifra que representa un incremento del 2,6% respecto al año pasado y supone un récord en el número de ayudas aprobadas por el Ministerio de Educación desde que en 2012 modificó los requisitos académicos con el propósito de contener el gasto. Este número supone, por otra parte, que más del 37% de los universitarios andaluces disfruta de ayudas al estudio.

La Universidad de Granada es la institución académica con más becarios. De acuerdo con los datos que maneja y a falta de que se resuelvan 60 expedientes, este año cuenta con 17.068 estudiantes con ayudas,  un 1,1% más que curso anterior.

En la Universidad de Sevilla, la cifra de becarios también se ha estancado en 16.668, apenas un 0,6% más que el curso anterior, mientras que Málaga, a falta de resolver solo 132 expedientes, ha registrado un aumento del 2,4% hasta los 12.879 alumnos con ayudas.Las universidades Pablo de Olavide (3.878 becarios) y Huelva (4.196) son las que han experimentado el mayor avance, con un incremento superior al 13% en ambos casos, mientras que en Jaén el crecimiento ha sido del 7%, al pasar de 5.326 becarios a 5.700. Almería, en cambio, ha anotado un retroceso del 2%, puesto que cuenta con 4.146 estudiantes con ayudas, frente a los 4.233 del curso pasado.

Los servicios de becas de la Universidad de Cádiz han constatado este curso, por una parte una bajada significativa del número de solicitantes de beca (-7,2%) y, al mismo tiempo, un aumento de las becas concedidas del 1,5% hasta alcanzar las 7.808, mientras que desde la Universidad de Córdoba se indica que este curso hay un 6% más de alumnos con ayudas del Ministerio de Educación.

En conclusión, este año hay 2.000 becarios más en un escenario en el que no se han movido un ápice los requisitos económicos ni los académicos para obtener las ayudas. No obstante, una mirada más pormenorizada de los números arroja algunas lecturas a tener en cuenta. La principal es el significativo deterioro de la economía de las familias. Por ejemplo, si se observan los diferentes conceptos por los que se conceden las ayudas en la Universidad de Granada se advierte que ha crecido un 6,5% el número de alumnos con beca fija vinculada a bajas rentas. Los ingresos anuales previstos para acceder a una ayuda de estas características deben estar comprendidos entre los 13.909 y 14.613 euros para una familia compuesta por cuatro personas. Es decir, este año hay 7.236 alumnos con una ayuda de 1.500 euros (42% de los becarios) por proceder de familias muy humildes, a los que se suman otras 7.834 ayudas (muchas de ellas coincidentes en el mismo benficiario) por tener que residir fuera del domicilio familiar durante el curso y proceder también de economías muy modestas. En la Universidad de Sevilla han obtenido cuantías vinculadas a la renta el 36% de los becarios (6.062). Además, otro tercio de ayudas están relacionadas con la residencia fuera del domicilio familiar, porcentajes que en el caso de la Universidad de Jaén se sitúan en el 38% y 42% respectivamente.

El importe mínimo de la parte variable de la beca son 60 euros, si bien suma la final no queda establecida hasta que el Ministerio de Educación paga las asignaciones fijas y distribuye el dinero restante entre los becarios en función de la renta familiar y el rendimiento académico de cada uno de ellos en relación con su área de conocimiento. Los datos todavía no están a mano en la mayor parte de las instituciones académicas, si bien la Universidad de Granada sí dispone de comparativas de las becas resueltas hasta mediados de marzo durante los dos últimos cursos. Este año se han asignado más de 13 millones de euros a 13.888 estudiantes, mientras que el año pasado el importe global se situó en algo más de 12,8 millones y el número de beneficiarios por este concepto fue de 13.642 alumnos. Estos datos son el resumen de una misma foto: la cuantía variable ha pasado de 942 euros por becario a 941.

El actual régimen de ayudas al estudio que introdujo el Ministerio de Educación en 2012 implica un significativo ajuste en los fondos que perciben los becarios. Antes, un estudiante de renta muy baja que debía vivir durante el curso fuera del domicilio familiar durante el curso sabía de antemano que tendría una beca de 6.000 euros. Ahora tiene garantizados 3.000 euros a los que luego se suma la parte variable, una cantidad que no se desvela hasta mediado el curso. Este es el segundo cambio que implica este sistema, porque el alumno comienza el año académico sin conocer a cuánto ascenderá su beca y el dinero lo recibe en diferentes fases, de modo que el último pago se produce cuando el curso enfila la recta final.

“Mi madre me pregunta una y otra vez si ya han ingresado la beca. Cada año cuando el dinero llega es una alegría. En nuestra familia somos dos personas, ella y yo, y su sueldo de 700 euros no es suficiente para pagar dos alquileres y la comida de ambos”, explica Jesús Maldonado, alumno de Alhama de Murcia que estudia en Granada segundo del grado doble en Matemáticas e Informática. Este becario ha cumplido su parte del compromiso: la complejidad de esta carrera doble que, además, el año pasado compatibilizó con los estudios en el Conservatorio, no han sido óbice para que se matara a estudiar para aprobar 11 de las 12 asignaturas del curso. Cumplía todos los requisitos para tener ayudas al estudio. Sin embargo, hasta el 28 de enero no supo que le concedían los 3.000 euros por los conceptos de renta y residencia. El 12 de marzo le notificaron que, además, ingresaría otros 900 en concepto de beca variable, pero a finales de mes todavía no los había cobrado. “¿Cómo aguanto? Gracias a la ayuda de la familia.Cada vez que voy al pueblo, todos me echan una mano. Es muy complicado, pero no tengo otra opción”.

Jesús comparte piso en Granada con Rubén Morales y Francisco Javier Morales. Los tres estudian la carrera doble de Informática y Matemáticas, los tres son becarios y, con la única excepción de la asignatura que no logró aprobar Jesús, los tres aprobaron primero. “En junio y no me fue mal”, apostilla Rubén, natural de Lorca (Murcia), cuya beca este curso asciende a 2.500 euros que ha cobrado por etapas. Desde la Universidad de Granada recuerdan que la cuatnía fija se ingresó en tres tramos: el 15 y el 30 de diciembre y el 12 de febrero. Respecto a la parte variable, se hizo un primer ingreso y, una vez cerrada la distribución de los fondos, se liquida con un segundo pago, que “el año pasado se hizo el 5 de mayo”, recuerdan.

Francisco Javier Morales subraya su estupor. “No entiendo por qué está organizado así, por qué no se hace todo antes y se paga también antes. No supone ni más trabajo ni más costes y para las familias es un gran problema tener afrontar los gastos durante meses sin que llegue la beca”. Este alumno de Marbella (Málaga) calcula que necesita todos los meses 400 euros para estudiar en Granada. Lleguen o no las ayudas a tiempo.

Este sistema, caracterizado por las cuantías fijas y variables e ingresos en varios plazos, se adoptó con el objetivo final de acotar los gastos derivados de las becas al estudio en el que cada año crecía de de manera muy significativa el número de beneficiarios. La Universidad de Málaga ha puesto la lupa sobre la evolución de los diferentes conceptos: en 2008, cuando la crisis empezaba a hacerse visible, había 7.503 becarios que recibieron en conjunto 16,2 millones de euros. En 2011, con las adversidades económicas en pleno fulgor, la cifra de beneficiarios de ayudas había crecido hasta los 11.243 y el importe global de las becas se elevó a 30,4 millones. El año pasado, el número de alumnos con ayudas del Ministerio de Educación había subido en Málaga hasta los 12.574 , pero el presupuesto que recibieron fue de 27,1 millones. Es decir, con 1.331 becarios más, el importe había bajado tres millones de euros. La traducción inmediata de esta política en el bolsillo de los alumnos fue que se pasó de una beca media de 2.706 euros en 2011 a 2.160 euros en 2015, es decir un 20% menos.

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