INVESTIGAR EN ALMERÍA

Fósforo blanco sin peligro bajo la luz del sol

  • El equipo que dirige Antonio Romerosa crea, a petición de una empresa militar, un método que convierte el fósforo blanco, muy inflamable al entrar en conctacto con el oxígeno, en fósforo rojo, a temperatura ambiente y únicamente con el sol como fuente energética · Este proceso hasta ahora sólo se podía hacer en atmósferas muy controladas.

La Universidad de Almería ha desarrollado un sistema que permite convertir el fósforo blanco, altamente nocivo, en fósforo rojo a temperatura ambiente y utilizando únicamente la energía del sol. El fósforo blanco es la materia prima que se utiliza para sintetizar la mayor parte de los compuestos fosforados: desde abonos a plásticos, pasando por pesticidas, detergentes, semiconductores o material militar. Sin embargo, se trata de una sustancia inestable y venenosa que arde con facilidad y de forma violenta en cuanto entra en contacto con el aire. Lo que se ha hecho tradicionalmente es transformarlo en fósforo blanco, un proceso que se tenía que hacer a alta presión, a temperaturas superiores a 300 grados y, sobre todo, en atmósferas absolutamente libres de oxígeno.

El grupo de investigación de Química de Coordinación, Organometálica y Fotoquímica de la Universidad de Almería que encabeza el catedrático de Química Inorgánica de la Universidad de Almería Antonio Romerosa (a la derecha en la imagen, con su equipo) simplifica notablemente el procedimiento: el fósforo blanco se transforma al aire, utilizando solo como fuente energética la radiación visible solar, a temperatura ambiente y no es necesario emplear sistemas especiales porque no comporta peligro. La radiación solar se encarga de suministrar la energía necesaria para que el proceso tenga lugar.

El equipo que dirige Romerosa comenzó la investigación en septiembre y pocos meses después obtenía ya los primeros resultados. “Ya se ha conseguido lo más difícil, la transformación del fósforo blanco en rojo de una forma segura y económica, pero hasta ahora todo se ha realizado en el laboratorio. El proyecto finalizará el año que viene y en este tiempo tenemos que ajustar muchos parámetros y terminar de conocer mejor el procedimiento para que la empresa tenga toda la información necesaria para que pueda implementarlo a nivel industrial”, apunta.

El descubrimiento se ha realizado dentro del proyecto denominado Nueva Factoría del Futuro Segura, Inteligente y Sostenible de Desmilitarización y Tecnologías de Defensa-SIXTREMS”, una iniciativa financiada con fondos Feder del plan Interconecta que dirige la Expal Disposal and Recovery, empresa española especializada en municiones, explosivos y servicios de desmilitarización.

La compañía promovió el proyecto con el fin de buscar nuevas fórmulas para trasformar el fósforo blanco procedente de armas obsoletas en fósforo rojo, porque de esta forma es más fácil y seguro su almacenamiento y transporte. El fósforo rojo es, por ejemplo, el que se utiliza en las cerillas. “La diferencia entre uno y otro es la misma que entre el carbón y el diamante. Ambos son fósforo pero tienen características diferentes por su estructura interna”, afirma Romerosa.

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