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El final de una era

El Hombre Araña. El Hombre Araña.

El Hombre Araña.

Ocho gruesos tomos lleva ya Spiderman en la colección Marvel Gold, ocho tomos que, efectivamente, son oro puro para los aficionados al género de superhéroes. No en vano, recopilan la etapa clásica del personaje, es decir, los tebeos (principalmente de The Amazing Spider-Man) que van desde la propia creación del superhéroe en 1962 hasta el año 1978. En este tiempo, las aventuras del Hombre Araña pasaron por las manos de unos cuantos nombres propios de la historia del cómic: Stan Lee, Steve Ditko, John Romita, John Buscema, Roy Thomas, Gil Kane, Gerry Conway, Ross Andru, Len Wein… Casi nada. Personalmente considero, y es una opinión compartida por la mayoría, que esta larga etapa es, con mucho, la mejor de la historia del personaje (cabría sumarle el periodo realizado por Roger Stern y John Romita Jr., que supieron recuperar el espíritu de los grandes años), pues aquí se definió un estándar de calidad narrativa y visual que rara vez ha vuelto a alcanzarse.

Escaramuza bajo las callesreúne en un solo volumen el final del periodo, los números 151 a 181 de The Amazing Spider-Man (1975-1978), debidos principalmente al guionista Wein y el dibujante Andru, cuyos lápices quedan embellecidos casi todo el tiempo por las tintas de Mike Esposito, así como los Annuals 10 y 11 (1976-77). Esta dinámica y conocidísima etapa se abre con Spiderman arrojando a una chimenea industrial el cadáver de su clon (ya saben que esto daría para mucho en la década de los 90) y se cierra con el enfrentamiento entre el héroe y nada menos que dos Duendes Verdes. Por el camino, asoman el Conmocionador, el Doctor Octopus, Cabeza de Martillo, Kingpin, el Castigador, Rondador Nocturno, Nova, el Hombre Ígneo, el Corredor Cohete y hasta el Spidermóvil. Wein no dio descanso al protagonista, encadenando sin descanso tramas y subtramas, y Andru firmó aquí algunas de las páginas más impactantes de su dilatada carrera, como esa pelea en las alcantarillas o aquella inolvidable caída libre sin paracaídas. En una palabra, memorable.

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