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El tesoro de Corto Maltés

Detalle de la obra. Detalle de la obra.

Detalle de la obra.

Con el paso de los años, Norma Editorial ha acabado por componer uno de los catálogos de tebeos más impresionantes de nuestro país, especialmente en lo que se refiere a clásicos. Bajo su sello, se hallan hoy algunos de los mejores títulos de la historia: Blueberry, The Spirit, los cómics de la editorial EC, Valentina, las obras de Moebius, las de Tardi, etcétera, etcétera. Y entre tanta virguería, brilla con luz propia la Colección Hugo Pratt, consagrada al maestro italiano, creador de un puñado de obras maestras que revolucionaron el lenguaje de la historieta. La citada colección ofrece inéditos y reediciones, títulos menores y otros imprescindibles, encuadernados en cartoné, con bellos prólogos que ahondan en los viajes y el intenso trabajo de documentación que, en su día, realizara el propio Pratt. Van impresos a color, siguiendo las últimas ediciones oficiales, y aquí conviene recordar que la mayoría de estos libros vieron la luz primeramente en blanco y negro, aunque al menos se procura aquí imitar la paleta de colores del italiano.

Sandokán, el tigre de Malasia, Sgto. Kirk, En un cielo lejano, Fanfulla y La isla del tesoro son algunos de los títulos de la colección, que también presenta nuevas ediciones de las aventuras de Corto Maltés, el personaje por excelencia de Pratt. La balada del mar Salado, Las Célticas, Corto Maltés en Siberia y Fábula de Venecia ya han aparecido en este formato, así como otras historietas cortas del marino, que se recopilan en los álbumes La laguna de los misterios, Las lejanas islas del viento y El mar de oro. A todos estos acaba de sumarse La casa dorada de Samarkanda, historieta de largo aliento, vigésimo sexta aventura del personaje (y noveno álbum de la serie), publicada originalmente entre 1980 y 1981 en la cabecera italiana Linus y la francesa À suivre. En ella, Corto Maltés atraviesa Asia Menor y Central en busca del tesoro de Alejandro Magno, pero su destino se cruza con el de su viejo conocido Rasputín.

El auténtico tesoro, claro está, es el propio cómic de Hugo Pratt.

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