INVESTIGAR EN CÁDIZ

Descubren por qué una técnica de estimulación cerebral mejora la depresión

  • La intervención neuroquirúrgica para implantar electrodos produce una inflamación local y expresa la proteína p11 circunstancias responsables del alivio transitorio que experimentan los pacientes que hasta ahora era de origen desconocido

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Un equipo de investigación de la Universidad de Cádiz (UCA), dirigido por la profesoraEsther Berrocoso, en colaboración con otros grupos del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (Cibersam), del Instituto de Salud Carlos III, han llevado a cabo una investigación traslacional (sus resultados se trasfieren rápidamente del laboratorio -investigación básica- al paciente -investigación clínica-) pionera centrada en el efecto antidepresivo inmediato que se produce tras la aplicación de la técnica de estimulación cerebral profunda (ECP), que ha obtenido, hasta la fecha, resultados de gran relevancia científica e interés clínico para los pacientes que sufren depresión mayor (la forma más grave de la enfermedad) y no responden a los abordajes terapéuticos disponibles.

Como consecuencia, la revista más prestigiosa en salud mental y con mayor impacto científico,Molecular Psychiatry(de la editorial Nature) ha publicado un artículo sobre ECP firmado por la alumna de doctorado de la UCA, Laura Perez-Caballero, y la profesora de esta misma institución, Esther Berrocoso, como investigadoras principales. Junto a ellas, el artículo estaba firmado por Juan Antonio Micó también de la Universidad de Cádiz, así como científicos del Salus Infirmorum (Cádiz), del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona) y de la Universidad Complutense (Madrid): Carmen Romero-Grimaldi, Rosario Pérez-Egea, Dolors Puigdemont, Victor Pérez, Joan Molet, Javier R. Caso y Juan Carlos Leza. Todos ellos pertenecientes a la Red CIBERSAM.

Los datos estadísticos indican que una de cada cinco mujeres y uno de cada diez hombres sufrirán una depresión a lo largo de su vida en España. En estos momentos, la mitad de los pacientes con depresión mayor no responden a los tratamientos, los síntomas persisten a pesar de seguir el tratamiento correctamente durante un tiempo suficiente. En estos casos, el enfermo suele acabar con un trastorno funcional crónico. La Organización Mundial de la Salud prevé que en los próximos años la depresión se convierta en la segunda causa de discapacidad en todo el mundo. Pero la resistencia al tratamiento puede tener consecuencias más graves, ya que se estima que la depresión mayor está presente en el 70% de los suicidios consumados, por lo que se hace necesaria la investigación de nuevos abordajes terapéuticos.

Los estudios llevados a cabo tanto a nivel básico como clínico, han puesto al descubierto que el efecto inmediato o temprano de la técnica de estimulación cerebral profunda (ECP) para el tratamiento de los pacientes que padecen depresión mayor resistente, está condicionado por el uso de fármacos analgésicos y antiinflamatorios administrados después de la cirugía. La ECP es una técnica neuroquirúrgica terapéutica que se utiliza con éxito en pacientes con Parkinson desde hace años. Desde el año 2005, se decidió aplicar el uso de esta terapia a pacientes con diferentes desordenes psiquiátricos, principalmente los que padecen depresión mayor resistente, debido a su especial gravedad. El tratamiento consiste en implantar al paciente unos electrodos para la estimulación del área subgenual cingulada, un área de la corteza cerebral que está alterada en esta patología.

Los ensayos clínicos realizados hasta la fecha en diferentes países demuestran que la tasa de respuesta, al año de haber iniciado el tratamiento, es mayor del 60% (casi dos de cada tres pacientes). Sin embargo, estos trabajos también habían detectado que inmediatamente tras la intervención se producía una mejoría transitoria de la que no se conocían los mecanismos responsables. “Hay que tener en cuenta que los pacientes con depresión mayor resistente están en una situación muy difícil ya que no han respondido a los tratamientos convencionales. Cuando apareció esta técnica, los primeros resultados fueron muy esperanzadores, hasta el punto que se pensó que este primer efecto antidepresivo tras la implantación era debido a las inmensas expectativas que los pacientes tenían de recuperarse. Sin embargo, en nuestras investigaciones nos planteamos que podría haber algún mecanismo neurobiológico adicional", explica la investigadora de la Universidad de Cádiz Esther Berrocoso.

Mediadores moleculares que promueven un resultado antidepresivo

Desde la Universidad de Cádiz se iniciaron una serie de estudios preclínicos para investigar los mecanismos neurobiológicos responsables del efecto inmediato y temprano de esta técnica. "No sin sorpresa, como algunas veces ocurre en la ciencia, los datos que proporcionaron nuestros experimentos sugerían que en las etapas tempranas del tratamiento se producía un claro efecto antidepresivo que era debido a la producción de un fenómeno de inflamación localizada en el entorno de la lesión. Es decir, se descubrió que el acto neuroquirúrgico que se realiza para implantar los electrodos en la corteza cerebral, producía mediadores moleculares durante un corto periodo de tiempo que promoverían un claro e inmediato efecto antidepresivo”, según afirma la responsable del proyecto. 

Las investigaciones realizadas en este trabajo han descubierto algunos de estos mecanismos. En concreto, el efecto inmediato o temprano de esta técnica consiste en la producción de un fenómeno complejo de inflamación local acompañado de la síntesis de moléculas protéicas en la corteza cerebral de gran valor en la producción del efecto antidepresivo. En otras palabras, el efecto antidepresivo inmediato está relacionado con la expresión de una proteína (p11) y la producción de un fenómeno inflamatorio local y autolimitado a una zona muy específica del cerebro que "no es precisamente mala, sino por el contrario es beneficiosa para la mejoría de la depresión".

De hecho, y gracias al trabajo de este equipo de la Universidad de Cádiz y de los otros grupos del Cibersam, "proponemos que tras la implantación de los electrodos se producen fenómenos moleculares que son beneficiosos además de los propios de la estimulación cerebral”, aclara Esther Berrocoso. Como consecuencia de estos descubrimientos relacionados con la inflamación, este grupo de científicos sostiene que "los analgésicos antiinflamatorios que se administran para controlar el dolor de los pacientes tras esta intervención quirúrgica podrían ser contraproducentes, en un primer momento, para el efecto antidepresivo". Y es que, "hemos evaluado retrospectivamente a pacientes con depresión resistente tratados con esta técnica en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona que habían tomado analgésicos y los hemos comparado con los que no lo habían necesitado y el resultado es que los que no habían tomado antiinflamatorios se recuperaban mejor de su depresión en esta etapa inicial".

Estudio de analgésicos antiinflamatorios

Por ello, y para continuar con las investigaciones puestas en marcha, "estamos explorando el uso de analgésicos que no tengan efectos antiinflamatorios. Es decir, estamos trabajando en el desarrollo de otros protocolos de control del dolor que no interrumpan este efecto beneficioso y antidepresivo, ya que así se ayudaría a los pacientes que tienen una depresión grave a que consigan un tratamiento efectivo lo antes posible". Asimismo, la investigadora también quiso hacer hincapié en que "los resultados son prometedores, pero todavía es necesario guardar la cautela debida, dado que es necesario comprobar nuestra hipótesis en un mayor número de pacientes".

De esta forma, desde la Universidad de Cádiz ya se plantean dar un paso más y "aunque los resultados antidepresivos con esta técnica son esperanzadores, no debemos olvidar que estamos hablando de una técnica que precisa de cirugía intracraneal. Así, nuestro grupo tiene como objetivo estudiar con más detalle qué cambios neuroquímicos específicos provoca esa técnica neuroquirúrgica para poderlos convertir en una posible diana terapéutica a través de un tratamiento menos intervencionista", concluye Esther Berrocoso.  

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