Cambio climático desde una óptica andaluza

Invernaderos que contribuyen a disminuir la temperatura del planeta

  • La UAL realiza una simulación climática en estas infraestructuras cuyos resultados muestran que son capaces de generar un enfriamiento de la temperatura local a consecuencia de la reflexión de la luz solar sobre los plásticos.

Invernaderos en Almería, que concentra 30.000 hectáreas de los mismos. Invernaderos en Almería, que concentra 30.000 hectáreas de los mismos.

Invernaderos en Almería, que concentra 30.000 hectáreas de los mismos. / S. U. (Almería)

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La simulación climática suele ser uno de los métodos de investigación más utilizados en el estudio del cambio climático. A través de este método, que utiliza supercomputadoras, el profesor de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Almería (UAL) Pablo Campra constató su hipótesis de que los invernaderos almerienses contribuyen a disminuir la temperatura del planeta y reducen el efecto del cambio climático. Estas infraestructuras son capaces de generar un enfriamiento de la temperatura local a consecuencia de la reflexión de la luz solar sobre los plásticos: "Descubrimos que en la zona de invernaderos no ha habido un aumento de temperaturas desde el año 84, sino un enfriamiento", explica el profesor.

Se debería, según añade Campra, al cambio de las propiedades físicas de la superficie terrestre llamado como efecto albedo –proporción existente entre la energía luminosa que incide en una superficie y la que se refleja que refleja a la atmósfera– que ocasionarían los hielos polares también. Así, su superficie blanca reflejaría parte de la radiación solar recibida evitando que la superficie terrestre se caliente: "Conforme va aumentando la superficie reflectante va bajando la temperatura; por lo que cualquier ocupación urbana en la que aumentes el albedo supone un enfriamiento local en esa zona", recalca Campra.

Existen diversos casos de simulación en ciudades de EEUU, pero no en España: "Tiene que haber una superficie suficientemente grande para que afecte a la temperatura en el tamaño de una ciudad", explica el investigador de la UAL. Lo importante, pues, no es el invernadero sino el efecto albedo: "Cualquier ocupación urbana en la que aumentes el albedo supone un enfriamiento local en esa zona". ¿Para qué nos sirve saber esto? Para adaptarse a olas de calor que se suponen que van a ser cada vez más intensas y frecuentes así como para mejorar el confort en esa zona y disminuir el consumo de energía para climatización.

Este investigador acaba de finalizar un estudio de simulaciones de efecto albedo en Madrid -con resultados similares como una reducción de temperaturas y una serie de efectos colaterales- y se embarca en otro en el que realizará simulaciones en ciudades españolas con grandes superficies de invernaderos como Almería, que cuenta con 30.000 hectáreas de estas infraestructuras. La empresa que le suministra en este caso la supercomputadora para el método de simulación climática es una spin-off de la Universidad de Barcelona, Meteosim, que le suministra el sistema clúster (potencia necesaria para construir modelos de alta complejidad).

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