INVESTIGAR EN HUELVA

Minas abandonadas, los riegos del pasado

  • La Universidad desarrolla tres proyectos dirigidos a evitar que el drenaje ácido de las explotaciones mineras abandonadas en la faja pirítica ibérica acabe en el agua de consumo · Sólo los ríos Odiel y Tinto transportan al año 1.800 toneladas de cobre y 12.000 de hierro

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Las buenas perspectivas económicas que se abren para las explotaciones mineras de la faja pirítica ibérica (FPI) a causa del aumento del precio del cobre, que en la actualidad está cerca de 8.000 dólares la tonelada, no eximen de echar la vista atrás. Las exigencias medioambientales de hoy en día no tienen nada que ver con las de hace una década. De hecho ahora pagamos parte de los errores del pasado.

La faja pirítica ibérica parte de la provincia de Sevilla, cruza el centro de Huelva y se adentra en el Alentejo portugués. Es la concentración de sulfuros más importante del mundo y eso ya se sabía antes de Cristo. Siglos de explotación han dejado un balance, documentado, de 87 minas de sulfuros, que tuvieron su máximo apogeo entre las décadas de los 60 y 80 del siglo pasado.

Si los buenos augurios hablan de reapertura de minas, quedan muchas abandonadas que son un problema medioambiental como consecuencia del drenaje ácido de mina (AMD).

La Universidad de Huelva (UHU) tiene en activo tres proyectos de trascendental importancia, dirigidos por el catedrático del Departamento de Ingeniería Minera, José Antonio Grande Gil. Se trata de hacer un diagnóstico y evitar, en la mayor medida posible, el impacto del drenaje ácido de mina en las aguas embalsadas.

El objetivo más inmediato es la futura presa de Alcolea que se destinará a regadío, aunque no se deja ninguna de la treintena existente en la zona.

El drenaje ácido de mina es un proceso que tiene lugar cuando un mineral sulfuroso entra en contacto con el oxígeno y la humedad atmosférica produciéndose oxidación de sulfuros para dar lugar a sulfatos y generando tal grado de acidez en el agua que disuelve los metales. El proceso se origina, preferentemente, en las escombreras de las minas abandonadas. El producto resultante del AMD acaba alcanzando los cauces fluviales con su carga de metales.

Para ilustrar la importancia de este fenómeno en la faja pirítica ibérica solo es necesario decir que los ríos Tinto y Odiel transportan hasta su desembocadura, en un año de pluviometría media, 1.800 toneladas de cobre, 12000 de hierro, como consecuencia de la existencia, en esa cuenca en la que vierten ambos ríos, más de un centenar de explotaciones mineras.

Los proyectos en los que está embarcada la Universidad de Huelva abordan la cuantificación de la carga metálica y de sulfatos que reciben los embalses de la zona a consecuencia del drenado ácido de las minas, la creación de modelos y la determianción de la velocidad de colmatación.

El proyecto está financiado por la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología y se complementa con otro proyecto de excelencia de la Junta de Andalucía de objetivos muy parecidos, pero más centrado en el impacto del arsénico y el cadmio.

Junto a José Antonio Grande, participan en estos proyectos los investigadores María Luisa de la Torre, Teresa Valente, José Borrego, Carlos Ceron, Francisco Salguero y María Santisteban

El tercer proyecto de Ingeniería Minera de la Universidad de Huelva tiene carácter internacional pues se hace con fondos europeos y con participación portuguesa. Plantea realizar un inventario de las explotaciones mineras en la faja pirítica hispanoportuguesa y la caracterización preliminar de efluentes.

La razón de este último proyecto es que se hace indispensable inventariar y plasmar sobre un mapa las explotaciones existentes a partir de ahí evaluar el impacto que provoca la actividad minera.

José Antonio Grande explica que las escombreras de las minas abandonadas actúan a modo de esponja que absorbe la lluvia para expulsar gradualmente ese agua pero ya cargada de metales. El problema sería aún peor si hubiera filtraciones a corrientes subterráneas. Afortunadamente no es así pero el AMD ya ha hecho su trabajo y lo lleva hasta los ríos y embalses. Grande explica que el proceso normal es que esos metales: sulfato, cobre... se vayan sedimentando en el lecho de los embalses, si bien “el problema principal lo encontramos en el arsénico que no sedimenta”. En todo caso, los proyectos también estudian ese proceso y duración de sedimentación.  

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