Investigar en Almería

La UAL modifica la genética de los cultivos agrícolas

  • En la actualidad actúa sobre el calabacín para mejorar sus cualidades.

Jamilena junto al resto de investigadores del grupo en el laboratorio. Jamilena junto al resto de investigadores del grupo en el laboratorio.

Jamilena junto al resto de investigadores del grupo en el laboratorio. / C. Crespo (Almería)

El ser humano ha tratado siempre de actuar sobre los alimentos para modificar sus características. El problema de este proceso es que, en muchos casos, y sobre todo durante las últimas décadas, ha estado ligado a prácticas cuestionables. Por ello, la Universidad de Almería ha desarrollado un mecanismo que actúa directamente sobre la genética de los productos de una forma limpia. Siendo Almería una provincia pionera y puntura en la producción de hortalizas, el trabajo del centro no puede resultar más provechoso; es por ello que desarrollan muchos estudios con los que ayudar específicamente a la agricultura regional.

Uno de los trabajos que ahora se ejecuta en el campus almeriense tiene como protagonista al calabacín, una de las especies de familia de las cucurbitáceas que comprende cerca de 130 géneros y más de 900 especies. Con la puesta en marcha de este proyecto se pretende mejorar las propiedades genéticas de este fruto. Este trabajo ha sido impulsado por el grupo de investigación Genética de hortícolas (BIO293) de la UAL. Su director, Manuel Jamilena, junto a su equipo desarrollan el proyecto Desarrollo de herramientas fisiológicas y genómicas para la mejora de la calidad postcosecha del fruto de calabacín. A través de sus estudios, este grupo ha desarrollado una colección de más de 3.800 familias mutantes de calabacín. Según indica Jamilena, esta colección "se ha realizado en colaboración con una empresa EBT surgida del grupo de investigación en 2016 denominada Green Breeding Biotech SL". En ella, según ha aclarado, participan investigadores del grupo de investigación BIO293.

Los investigadores de la UAL están haciendo screenings directos e inversos para identificar caracteres de gran interés en la mejora genética del calabacín para Almería, ya que la provincia es una zona donde existe una destacada producción de este fruto. En este punto, Jamilena declara que los mutantes de interés agronómico que se identifiquen "serán utilizados como material donante para transferir los caracteres de interés a variedades comerciales en colaboración con empresas de semillas". Además, el investigador concreta que los estudios que desarrolla junto a su equipo se traducen, por ejemplo, en lograr una mejora del partenocarpia -que es el cuajado del fruto sin hormonas sintéticas-. También han realizado ensayos para conseguir una mejor calidad de la fruta durante el periodo de comercialización o postcosecha y así alcanzar la disminución de los daños por frío en el fruto o el aumento de la vida comercial del fruto.

El grupo de investigación, además, trabaja en la puesta en marcha de mejoras para las resistencias a virosis. En este punto, el director del grupo aclara: "Estamos identificando mutantes de calabacín resistentes al virus ToLCNDV o Nueva Delhi". El grupo almeriense no está solo en la ejecución del proyecto: se hace junto a investigadores de la Universidad de Granada que llevan a cabo estudios para el desarrollo de nuevas herramientas fisiológicas para la mejora de este fruto. En su caso, el equipo granadino está liderado por la doctora Dolores Garrido.

Este proyecto "abre la puerta de la genómica y fenómica de plantas hortícolas, permitiendo identificar mutantes de interés agronómico para la mejora genética del calabacín", según informó el profesor Manuel Jamilena. "La colección de mutantes que se ha generado -añade- no solo será útil durante este proyecto, sino que será el punto de partida para identificar otros caracteres de interés para el cultivo de calabacín en Almería". El grupo ya ha iniciado una línea de trabajo en la identificación de plantas tolerantes a estrés oxidativo o plantas que utilizan más eficientemente el nitrógeno y otros nutrientes, según concreta el director del proyecto, que cuenta con una subvención por parte del Ministerio de Economía y Competitividad de 265.000 euros con un plazo de ejecución de tres años. En dicho montante se incluye un contrato predoctoral de investigación de cuatro años de duración.

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