Investigar en Málaga

Los vigías de la biodiversidad europea echan el ancla en el sur

  • El European Topic Center-Universidad de Málaga es la única entidad científica europea con base en Andalucía.

  • Bajo el paraguas de la Agencia Europea de Medio Ambiente, un equipo internacional constituido por 10 científicos, procedentes de seis países, desarrolla proyectos presupuestados en 2,5 millones dirigidos a preservar la riqueza ambiental, con especial hincapié en el área mediterránea.

Dania Abdul Malak, en primera fila, en el centro de la imagen, junto a su equipo de expertos. Dania Abdul Malak, en primera fila, en el centro de la imagen, junto a su equipo de expertos.

Dania Abdul Malak, en primera fila, en el centro de la imagen, junto a su equipo de expertos. / Javier Albiñana (MÁLAGA)

Las imágenes por satélite que monitorizan la Tierra muestran una progresiva pérdida de calidad de las aguas de la laguna de Fuente de Piedra, reserva natural que acoge la principal colonia de flamencos de la península ibérica y la segunda en importancia de Europa. La lámina de agua no ha registrado grandes cambios desde mediados de la década de los 70, sin embargo, la calidad del agua del humedal ha empeorado a medida que cambiaban los usos del suelo en el entorno. A medida que la agricultura de secano basada en el cereal le sucedía el olivar regado por sistemas de goteo surgían nuevas captaciones o se modificaba la erosión. El punto de inflexión para entender lo que ha ocurrido en Fuente de Piedra ha que buscarlo en la política agrícola común (PAC) de la Unión Europea que puso sobre la mesa una estrategia que le hizo perder valor al cultivo de cereales en beneficio del olivar.

Esta es uno de los aspectos desvelados por un estudio científico de más de 40 humedales de Europa, África y Asia que comenzó en 2015 y se prolongará hasta 2018 que utiliza las imágenes europeas y estadounidenses obtenidas a través de satélites para desarrollar herramientas, indicadores, tecnologías y portales que contengan toda la información para facilitar la gestión de estos espacios. Entre los más de 40 humedales en los que se aplican y validan estas metodologías figura también el río Guadalhorce. En este caso, los expertos tratan de identificar los tramos en los que se podría intervenir para minimizar el efecto de las inundaciones.

El proyecto, financiado por la Comisión Europea con cinco millones de euros, lo coordina la empresa alemana de tecnología aeroespacial Jena-Optronik que lidera un consorcio en el que participan otras 13 entidades, entre ellas el European Topic Center, el único instituto científico europeo que tiene operativo un centro en Andalucía.

El European Topic Center (ETC) llegó a España hace más de una década, pero desde 2011 está en Málaga gracias a su alianza con la Universidad de esta ciudad. La personalidad de esta entidad es singular. Funciona bajo el paraguas de la Agencia Europea de Medio Ambiente. De hecho, se estructura a través de topics, o sea temas que la Agencia considera estratégicos pero que escapan a sus acciones políticas concreta

s. Cada tres años se proponen y seleccionan los asuntos prioritarios, al tiempo que adapta su estructura. Por ejemplo, entre 2011 y 2014 contaba con 12 centros distribuidos por Europa que trabajaban en proyectos relacionados con los sistemas de información y análisis geográfico, bajo la coordinación del nodo de Málaga (ETC-UMA). Para el periodo 2015-2018, en cambio, la estrategia científica gira en torno a las ciudades, la tierra y los suelos. En esta ocasión, operan ocho consorcios de expertos, entre los que se mantiene el de Málaga, que dirige Dania Abdul Malak, mientras que otros han desaparecido. A través de planes de trabajo anuales estudian la sostenibilidad urbana o el impacto de las ciudades en los espacios naturales, identifican los territorios europeos más degradados, así como las causas de esa degradación o el impacto de las políticas sobre la conservación de los suelos.

La Agencia Europea de Medio Ambiente, sin embargo, proporciona aproximadamente la mitad del trabajo y, por tanto, de la financiación. El resto de los proyectos y los recursos los busca cada una de las sedes del centro. Por ejemplo, el equipo de Málaga se ha especializado en investigaciones de interés mediterráneo y compite junto al resto de los grupos científicos europeos para captar fondos.

El grupo de Málaga participa en el proyecto de los humedales y coordina el denominado Panacea, financiado con 1,5 millones de euros por el programa Interreg de la Unión Europea, en el que participan otras seis instituciones. Aprobado en octubre de 2016, esta iniciativa pretende mejorar la visibilidad y el impacto de los proyectos apoyados por Interreg en el ámbito de la protección natural y la preservación de la biodiversidad.

El programa Interreg de política territorial transfronteriza proporciona financiación a nueve iniciativas lideradas por equipos de diferentes países. El grupo del ETC-UMA pretende tanto crear canales de comunicación entre los consorcios científicos que trabajan en cada uno de estos proyectos, como abrir puentes que faciliten que ese conocimiento llegue a las instituciones que deben tomar decisiones relacionadas con la gestión del medio ambiente. “Pretendemos poner en contacto a los diferentes investigadores, crear redes para que se compartan los resultados y no queden como datos aislados, proponer propuestas de gestión eficaz y dar a conocer las metodologías que se desarrollen”, resumen Dania Abdul Malak y Sonsoles San Román, responsable de comunicación del proyecto. El objetivo final es crear un ecosistema para las cerca de 70 entidades científicas que realizan estudios de protección de la biodiversidad amparados por el programa Interreg.

Finalmente, colabora con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en un análisis de la sostenibilidad de las áreas protegidas de España. Este estudio trata tanto de evaluar la protección que proporciona la legislación, como de recoger la percepción que tienen los colectivos sociales afectados y elaborar recomendaciones legislativas, científicas, educativas y de gestión basadas en la experiencia de las áreas protegidas.

El ETC-UMA, conformado por un equipo de 10 expertos procedentes de seis países, tienen garantizados para los próximos tres años proyectos de investigación respaldados económicamente tanto por la Agencia Europea de Medio Ambiente como por entidades externas que suman un presupuesto superior a los 2,5 millones de euros.

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