Un acueducto de 75 kilómetros es la mayor infraestructura hidráulica de Hispania

  • El proyecto Aqua Ducta, que dirige Lázaro Laqóstena, pone de relieve la importancia de este legado con el fin de catalogarlo, promover su protección como bien de interés cultural y convertirlo en un foco de interés turístico.

La campiña de la provincia de Cádiz está atravesada por el antiguo acueducto romano (en la imagen uno de los restos que perviven) que abastecía a la ciudad de Gades. Se trata de una obra de una longitud aproximada de 75 kilómetros desde la Sierra de las Cabras hasta la actual ciudad de Cádiz, representando, por su recorrido y técnicas constructivas, una de las infraestructuras hidráulicas más relevantes de la Hispania romana. Una estructura que se ha convertido en el objeto de estudio de un grupo de historiadores de la Universidad de Cádiz, pertenecientes al seminario de Agustín de Horozco de la Facultad de Filosofía y Letras, y que está coordinado por el profesor Lázaro Lagóstena Barrios.

Este trabajo se enmarca en el proyecto Aqua Ducta, una iniciativa subvencionada por la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía y por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), y que comprende la recopilación de toda la documentación de caracterización y contextualización del acueducto, redacción, diseño y maquetación de la ruta del acueducto romano de Gades, así como su difusión y divulgación a través de jornadas específicas.

Para entender mejor la importancia del proyecto es importante señalar que el acueducto ha contribuido a configurar el territorio de la provincia de Cádiz, ya que además de suministrar agua a Gades, “se podría decir que parte de la organización del territorio de la provincia de Cádiz no se podría entender sin la existencia de esta obra hidráulica”, como indica el profesor Lagóstena Barrios.

A lo largo de su trazado, el acueducto ha ido salvando diversos obstáculos geográficos, desde los relieves inestables formados por yesos del trías, pronunciados cambios de pendientes y vaguadas, o espacios ocupados por marismas. Para saltar estas barreras en la construcción, se emplearon diversas soluciones constructivas, tales como sifones invertidos, túneles o minas a más de 25 metros de profundidad, canales de agua rodada, puentes y acueductos. La diversidad de elementos constructivos que posee el acueducto lo hacen uno de los más completos y complejos en comparación con otras conducciones estudiadas en diferentes lugares del Imperio Romano.

Asimismo, la historiografía del acueducto es amplia, pero “demuestra el gran desconocimiento que existe de esta obra pública en algunos de sus tramos, un campo de investigación abierto en una zona predominantemente rural y que debe ser abordado por estudios multidisciplinares”. De esta forma, y a pesar de que es una obra de alto valor patrimonial, histórico y cultural, hasta la fecha no se han llevado a cabo acciones para su protección, divulgación y conocimiento, y su puesta en valor como recurso endógeno, según ha aclarado el vicerrector de Investigación y Transferencia de la Universidad de Cádiz, Manuel Bethencourt.

En este marco, la actuación denominada Aqua Ducta pretende desarrollar una serie de acciones para poner en conocimiento todo lo relacionado con esta importante infraestructura, así como el complejo hidráulico de Sierra Aznar, y divulgar sus valores históricos, culturales, patrimoniales y territoriales. El proyecto, con una duración de ocho meses, se basa en un programa de tres actividades que comprenden una decena de tareas. Tal y como ha explicado el delegado territorial de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Federico Fernández desde la Junta de Andalucía se mantiene una relación estrecha con la Universidad de Cádiz para propiciar “iniciativas decisivas” para la puesta en valor del territorio en turismo, educación y cultura en vinculación con la ecología, teniendo la labor investigadora como base para su divulgación social y dinamización económica.

“El bien patrimonial Acueducto romano de Gades es un recurso y, como tal tiene unas enormes potencialidades patrimoniales, económicas y sociales y actúa como elemento articulador y de cohesión del territorio rural circundante”, como defienden desde la Universidad de Cádiz. La actuación tiene “un perfil decididamente innovador por la singularidad del bien y por la proyección integral de sus actuaciones que buscan una perspectiva territorial de un elemento de identidad casi provincial” y supera, por tanto, la visión local en beneficio sólo de una parte de la población. Por ello, Aqua Ducta cuenta con un equipo multidisciplinar (historiadores, arqueólogos, geógrafos, arquitectos, ingenieros, espeleólogos y de imagen y sonido) con una amplia experiencia que pretende poner en valor un bien patrimonial convertido en producto cultural destinado al uso sostenible de residentes y turistas.

Entre sus prioridades, como ha anunciado el director del proyecto, está su catalogación y protección como Bien de Interés Cultural, realizar acciones para que la sociedad lo conozca con colegios y ayuntamientos, así como impulsar un trabajo en redes para identificar sus valores socioeconómicos.

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