INVESTIGAR EN ALMERÍA Y CÁDIZ

Los alumnos también inventan

  • Un estudiante de Almería desarrolla una solución que mejora el consumo de archivos multimedia en internet y otro de Cádiz inventa un mecanismo de apertura para abrir el maletero del coche en espacios reducidos.

VIDEOS 'ON LINE' SIN COLAPSAR LOS SERVIDORES

Siete millones de españoles pasan las 24 horas conectados a Internet mediante soportes de uso que ya se han hecho tradicionales, como el portátil, el ordenador de sobremesa o los smartphones. La red crece al mismo tiempo que sus adeptos y cada vez se plantean más necesidades. Una de ellas, la clave, además de la información a la que se puede tener acceso, tiene que ver con la velocidad y la eficacia. Es ahí donde se inserta el trabajo de Cristóbal Medina López (en la imagen superior)de la Universidad de Almería, y de su tutor Vicente González Ruiz, del Departamento de informática. 

Cristóbal Medina ha puesto en práctica una teoría con la que acelera y hace más eficaz (pues reduce el tamaño de la descarga) el acceso a contenidos multimedia. "Cuando accedemos al contenido multimedia en Internet, la mayoría de las veces lo hacemos mediante streaming, esto nos permite visualizar el contenido a medida que lo estamos descargando. Portales tan famosos como YouTube o Vimeo nos ofrecen contenido en streaming -algunos incluso en directo- usando el modelo cliente-servidor, en este tipo de servicios el servidor envía una copia del vídeo por cada cliente que está consumiendo el contenido en ese momento, esto provoca una sobrecarga en el servidor que lo hace muy poco escalable necesitando de mucha potencia de procesamiento y un gran ancho de banda en el lado servidor".

La solución que plantea este estudiante de la Universidad de Almería es la siguiente: "Existe una alternativa que permite compartir vídeo en directo mediante streaming sin necesidad de disponer de un servidor potente y gran ancho de banda, son los sistemas de Streaming P2P, un ejemplo es el protocolo P2PSP. En este modelo, el servidor envía una única copia del stream. Divide el vídeo en trozos y como si de una baraja infinita (vídeo) de cartas se tratase, el servidor va repartiendo las cartas (trozos de vídeo) de una en una entre los clientes. Los clientes son los encargados de repartirse dichos trozos para que finalmente todos puedan tener el vídeo completo, siguiendo la misma filosofía que los sistemas P2P convencionales para el intercambio de archivos". En definitiva, se trata de reducir la porción de los datos que se descargan, acelerar la reproducción o descarga y reducir su tamaño. Esto supondría, por ejemplo, un menor consumo de datos en dispositivos como smartphones.

El Protocolo P2PSP es un conjunto de reglas de transmisión y comportamiento que ayuda a aumentar la calidad de servicio en los sistemas de transmisión de streaming en tiempo real. El protocolo está diseñado por módulos, cada uno de ellos está definido por un conjunto de reglas que provee diferentes funcionalidades.

Con su desarrollo, Cristóbal participó octavo Concurso Universitario de Software Libre y logró el Premio Especial de la Comunidad. En esta actividad participan estudiantes universitarios y de bachillerato, grado medio y superior del ámbito estatal español. La edición desarrollada durante este curso 2013/2014 ha contado con 122 participantes, repartidos entre los 80 proyectos inscritos. En total más de 1000 estudiantes han participado en alguno de los casi 800 proyectos presentados desde que el CUSL iniciara su andadura hace ocho años.

UN MALETERO A PRUEBA DE ESTRECHECES

Partiendo de la idea de reducir el espacio de la parte posterior de un vehículo, Pablo Romero Bernal (en la fotografía superior junto a su tutor), alumno de Ingeniería Técnica Industrial Mecánica de la Universidad de Cádiz, inició su proyecto fin de carrera, un trabajo supervisado por el profesor Rafael Bienvenido Bárcena de la Escuela Superior de Ingeniería de Cádiz, que ha culminado con el registro de una nueva patente de la Universidad de Cádiz en la Oficina Española de Patentes y Marcas. 

Este trabajo ha consistido en el desarrollo de un sistema centrado en un mecanismo para la apertura del portón trasero de un automóvil con carrocería de 3 ó 5 puertas, que reduce sustancialmente e incluso elimina por completo la necesidad de espacio adicional al del vehículo para abrir el portón trasero, permitiendo el acceso al maletero en espacios reducidos, donde con sistemas de apertura convencionales sería imposible. 

El mecanismo “consta de cuatro raíles simétricos dos a dos, dos horizontales sobre el techo del vehículo y otros dos verticales paralelos al portón en posición cerrada, que se alojan en el hueco limitado entre éste y la propia carrocería del coche”, como explica Pablo Romero. Un sistema gracias al cual “el portón realiza un primer movimiento de traslación plana, luego hace una rotación, y a continuación, una traslación sobre los cuatro raíles”. Su funcionamiento mejora el ajuste entre el portón y la carrocería, “aumentando así el aislamiento acústico y térmico, y facilitando la integración del portón en la carrocería”, según este joven investigador. 

Este hecho, considerado una ventaja del nuevo sistema de apertura, implica un aumento del ángulo de carga del maletero y permite, mediante el uso de un sistema limitador, acotar el recorrido del portón en la parte superior, haciendo el mecanismo compatible con la carga de la baca del coche, en el caso de que se coloquen en ella, por ejemplo, unas bicicletas. “Esta reducción del movimiento ocasionada por el limitador es fácilmente desmontable y compatible con el acceso al maletero de forma cómoda y razonable”, mantiene Romero Bernal.

Además de ello, este sistema, totalmente mecánico, posibilita que la parte baja del portón, en la cual se encuentran los tiradores manuales, quede a una distancia inferior que en los sistemas actuales, ya que “la altura máxima alcanzada por estos al abrir el maletero será a lo sumo ligeramente superior a la altura del techo del vehículo”. Esta última ventaja hace viable este dispositivo incluso para vehículos adaptados para personas discapacitadas, “ya que el portón es accesible, por ejemplo, desde una silla de ruedas”.

Este proyecto de investigación se ha desarrollado en un año, tiempo en el que sus promotores se han encontrado con dificultades de todo tipo que han ido resolviendo poco a poco. De hecho, “las piezas que componen el sistema las hemos diseñado y fabricado nosotros mismos. Estamos hablando de unas 60 piezas que componen el mecanismo final y de unas 2.000 piezas en las que se ha trabajado”, como comenta el alumno.

El mecanismo no necesita ningún dispositivo eléctrico, no altera el habitáculo y puede ser automatizado fácilmente. “Este sistema es muy fácil de adaptar al proceso de fabricación de cualquier vehículo, algo que no alteraría mucho los costes de fabricación ya que no existe ninguna pieza que sea excesivamente compleja ni hay que hacer un montaje muy complicado, lo que hace previsible la viabilidad económica en cualquier gama de automóviles”, sostiene el profesor Rafael Bienvenido.

Desde la Escuela de Ingeniería de Cádiz se están trabajando ya en la idea de acabar de montar un prototipo completo y para ello: “estamos buscando la colaboración de algún fabricante al que le interese este sistema” 

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