INVESTIGAR EN MÁLAGA

El 'chip' que nos cambió la vida

  • El Departamento de Arquitectura de Computadores logra el mayor presupuesto de la Universidad malagueña en el plan nacional de I+D para un proyecto que ahonda en la nueva generación de procesadores que permiten que un simple teléfono tenga funciones que hace 10 años solo podía asumir un gran equipo informático.

Hace apenas una década era necesario un equipo del porte de un armario para realizar las funciones que ahora es capaz de asumir un simple teléfono. Este cambio sustancial que ha acabado por transformar también los usos y costumbres de la vida cotidiana ha sido posible por la profunda transformación que ha experimentado la tecnología vinculada al hardware. Óscar Plata (en la imagen superior), el catedrático que dirige el Departamento de Arquitectura de Computadores de la Universidad de Málaga, puntualiza que la eclosión de las tecnologías de la información es precisamente, consecuencia de esa evolución. En este caso el dilema está resuelto: primero fue el hardware, después el software.

El punto de inflexión se produjo a finales de la década de los 90 y en los primeros años del siglo XXI. “La industria había llegado a una situación problemática”, explica Óscar Plata. Los procesadores habían ganado mucha complejidad. Funcionalidades y frecuencia de operaciones habían crecido exponencialmente gracias a la integración de múltiples elementos en un mismo chip, pero ya no daban más de sí. Ganar capacidad significaba elevar aún más el consumo energético y alcanzar temperaturas que ponían en riesgo los equipos. Esa escalada se rompió hace apenas una década cuando se idearon procesadores multinúcleo: un único chip con varios procesadores trabajando en paralelo.

Esta fue la solución que finalmente se impuso y la que hoy incorporan desde el más simple al más sofisticado de los dispositivos. Posteriomente se ha ido afilando. Ahora esos procesadores ya no son iguales, se ha apostado por la heterogeneidad y la asimetría. Si se tiene en cuenta un teléfono, cada uno de los núcleos del chip tiene una características, capacidad y consumo diferente dependiendo de si, por ejemplo, está pensado para hacer cálculos, procesar imágenes, música o navegar por internet.

Este viaje a lo largo de la historia del hardware la ha vivido en primera persona el Departamento de Arquitectura de Computadores. Fundado a comienzos de los años 90 por el catedrático Emilio López Zapata, integra en la actualidad a 27 profesores (cinco de ellos catedráticos) a demás de personal pre y pos doctoral vinculado a proyectos de I+D. El equipo científico está organizado en ocho grupos de investigación que atienden tres áreas de trabajo: hardware o diseño de procesadores, software de bajo nivel que es el que optimiza el hardware y, en definitiva, permite después programar, y, por último, el desarrollo de aplicaciones relacionadas fundamentalmente con el cálculo científico, la bioinformática y el vídeo.

El currículum acumulado a lo largo de estas dos décadas, además de situar al Departamento entre los principales de España en este campo, le ha permitido capear el temporal con relativa gallardía. En la última convocatoria de los proyectos del plan nacional de I+D ha conseguido el mayor presupuesto de la Universidad de Málaga y uno de los de mayor cuantía de las universidades andaluzas: 171.800 euros. Óscar Plata no oculta que está moderadamente satisfecho. Los fondos obtenidos quedan lejos de los 600.000 que lograron en la convocatoria anterior, pero garantizan la actividad científica en este campo de los procesadores multinúcleo heterogéneos y asimétricos con los ojos ahora puestos en la biomedicina, el procesamiento masivo de datos o el bajo consumo. No obstante, el frenazo económico limitará la incorporación de nuevos doctorandos.

Una de las particularidades del departamento desde su fundación reside en que acude a todas las convocatorias del plan nacional de I+D con un único proyecto que involucra a todos sus investigadores, al tiempo que los diferentes grupos que lo componen compiten por separado en las convocatorias de la Junta de Andalucía. En la actualidad, junto a la línea de investigación conjunta que se financia con cargo a la convocatoria del Ministerio de Economía y Competitividad, los grupos tienen en marcha cinco proyectos más financiados por la Administración regional. Además, la Unión Europa ha comprometido 2,6 millones de euros para que un consorcio internacional coordinado desde el Departamento de Arquitectura de la Computación por Oswaldo Trelles desarrolle nuevas aplicaciones, modelos matemáticos y estadísticos que hagan posible analizar miles de millones de datos biológicos y biomédicos.

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