INVESTIGAR EN HUELVA

Una costa única en España

  • El litoral onubense presenta una dinámica geológica imposible de encontrar en la Península Ibérica · El grupo de Geomorfología Ambiental y Recursos Hídricos de la Universidad de Huelva estudia sus características · También analiza la ocupación humana del territorio y la afección de posibles tsunamis.

Imagen de la costa de Matalscañas / NACHO SÁNCHEZ.

La costa del Golfo de Cádiz es sencillamente asombrosa. Y no es solo una referencia a su belleza: también lo que se desprende de los estudios que se realizan desde ámbitos como la geodinámica. Precisamente en la Universidad de Huelva (UHU) se viene investigando, desde hace mucho tiempo, las extraordinarias características de una costa única en la Península Ibérica.

El grupo de Geomorfología Ambiental y Recursos Hídricos (RNM-293) de la Junta de Andalucía lleva cerca de 30 años poniendo sus focos sobre la dinámica de este litoral. La excepcionalidad de este litoral le hace pronunciar al director del grupo, Joaquín Rodríguez Vidal, que “no hay nada en España así”. Estamos ante la costa “más sensible del país”, de difícil estabilidad y que tiene una evolución que puede llevar a que, en el horizonte de 2100, se haya experimentado una regresión de 5 a 10 metros por año ya que, a las características de la costa del golfo, habrá que sumar los efectos del cambio climático “lo que aumentará las tasas de erosión y el retroceso costero”.

El director de este grupo de investigación recordó que, incluso a día de hoy, la costa onubense tiene zonas en las que retrocede 1,5 metros por año y otras en la que avanza hasta 3 metros anuales, por lo que “estamos ante una costa viva”. Ese dinamismo mira, por lo tanto, no solo al futuro sino que también ha sido una constante en el pasado. De hecho se estima que, en algunas zonas de la costa onubense, el mar ha retrocedido hasta siete kilómetros en 6.000 años.

La futura evolución tendrá su efecto en Doñana que “se podría perder en poco tiempo”, ya que geológicamente, 100 años es un suspiro. Ese retroceso, que tendrá en el cambio climático un gran aliado, provocará la inundación de marismas, la pérdida de flechas y barras y la regresión de acantilados de manera que toda la costa onubense, y del Golfo de Cádiz en general, se verá afectada.

Otro de los objetivos de este grupo es la integración de la geología y la ocupación humana del territorio. “El grueso de nuestro trabajo -explica Rodríguez Vidal- es hacer planificación y ordenación territorial, teniendo en cuenta la evolución del litoral del golfo, especialmente el onubense, y los riesgos a los que está expuesto como los tsunamis”. “Nos hubiese gustado que alguna de nuestra investigación aplicada hubiese sido utilizada en la ordenación territorial y en la instalación de infraestructuras costeras, así como en los PGOU de los ayuntamientos costeros. No ha sido este el caso y hemos contemplado importantes errores de planificación, que han costado al erario público muchos millones de euros. Y aún siguen costando, se lamenta el investigador de la UHU: Y todo ello a pesar de la gran labor divulgadora y de comunicación social que el grupo ha llevado a cabo durante todo ese tiempo.

Para el científico de la Universidad de Huelva, el fenómeno de los tsunamis debería ser tenido más en cuenta pues la costa onubense tiene localidades expuestas a “una gran vulnerabilidad, como es el caso de Punta Umbría”, aunque la capital está “protegida de ese evento”. A pesar de ello, “los tsunamis o maremotos en la costa de Huelva y Cádiz son una realidad histórica y volverán a producirse en el futuro. Los daños económicos, ambientales y de pérdidas humanas serían inimaginables”. El problema con que nos encontramos, en la actualidad, es que “los asentamientos actuales en la costa son imposibles de modificar o trasladar; algunos resistirán mejor el embate de las olas y otros serán totalmente arrasados”.

Rodríguez Vidal asevera que “el impacto costero de las futuras olas de tsunamis es previsible con nuestros estudios y podemos evaluar y cuantificar las zonas más afectables, por medio de mapas de peligrosidad. Por tanto, es posible planificar el daño que se verificaría en las infraestructuras de cada zona. Las pérdidas humanas dependerán de la hora del día y de la estación del año”. Otra cosa, sin embargo, es la labor que se ha de realizar en la población lo que, en primer lugar, compete a las administraciones: “Mentalizar y educar a la población es relativamente fácil y algunos países ya lo han puesto en práctica con éxito (Japón y Estados Unidos). En España nunca se ha aplicado y no parece que vaya a realizarse a corto plazo”.

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