Lengua española

El idioma ante la Inquisición

  • El catedrático Luis Gómez Canseco señala la persecución que padecieron los gramáticos en el siglo XVI y que segó el humanismo español.

El catedrático Luis Gómez Canseco El catedrático Luis Gómez Canseco

El catedrático Luis Gómez Canseco / Josué Correa (Huelva)

El siglo XVI fue clave para el desarrollo del idioma castellano. La relevancia que los gramáticos tuvieron en aquel entonces, importancia que ellos mismos se imputan como aquellos que tienen la lleva de todos los conocimientos incluida la perspectiva de poder traducir la Biblia, les llevará a tener serios problemas con el Santo Oficio.

En cuanto a la traducción de los textos sagrados, esta opción quedará descartada tras la prohibición del Concilio de Trento. Fray Luis de León se encontrará con serios problemas por su versión castellana del Cantar de los Cantares.

El catedrático de Literatura Española de la Universidad de Huelva (UHU), Luis Gómez Canseco ha trabajado sobre un período de unos 75 años del siglo XVI, en el que se segarán los intentos de que en la cultura española surja un humanismo como el que se daba en ambientes más abiertos de Europa y que posteriormente, será retomado por los jesuitas pero dentro ya de la ortodoxia eclesial.

Gómez Canseco presentó parte de su estudio de esta etapa, en el Seminario Modos y Espacios de la Lengua Española, que se ha celebrado en la Universidad de Huelva. El seminario ha estado organizado por Victoria Galloso y Raúl Díaz. El Departamento de Filología, que dirige Gómez Canseco, cuenta en la actualidad con cuatro grupos de investigación.

Museo de la Inquisición de Córdoba Museo de la Inquisición de Córdoba

Museo de la Inquisición de Córdoba / Archivo (Córdoba)

El catedrático de la Onubense hizo mención a los procesos inquisitoriales abiertos a algunos intelectuales que a partir de aquel entonces, se consagraron a ejercer la autocensura para evitar problemas. Fueron no cabe duda, procesos en algunas ocasiones, de elevado nivel intelectual muy alejados de los que sufrían otros sectores de la población que adolecían de esa formación. Gómez Canseco pone como ejemplo, el proceso que se abrió de golpe en 1571 contra tres humanistas de la Universidad de Salamanca y que acabó con la muerte en la cárcel de uno de ellos y la absolución de los otros dos. Se trataba de actuaciones inquisitoriales contra lo que se consideraba delitos intelectuales de lo que otro humanista como Francisco Sánchez de las Brozas El Brocense, también sabrá aunque habitualmente no serán tan macabros como los que padecía gente de menos instrucción. Hay que tener en cuenta, no obstante, que el término gramático en ese momento de la Edad Moderna es semejante a lo que hoy entendemos como humanista aunque sin olvidar la importancia que en aquel entonces, ya se le daba al idioma.

A día de hoy no hay excesivas dificultades en tener acceso al estudio de muchos de los procesos del Santo Oficio que pueden ser consultados en distintos archivos y que presentan como gran inconveniente, al menos para el novato, la comprensión de la caligrafía de los escribanos.

El catedrático de la UHU hace referencia a cómo Antonio de Lebrija es ya consciente de la importancia que tiene la lengua como elemento político y en el caso español, como parte básica en la configuración de la nación que no mucho tiempo antes había surgido por la unión de las coronas de Castilla y Aragón. Es una época de una exaltación nacional exagerada que llevará a “la falsificación de documentos que llegan incluso a aseverar que el hebreo es un idioma procedente del español”.

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