INVESTIGAR EN LA PABLO DE OLAVIDE

Una nueva técnica adelanta el diagnóstico de las enfermedades periodontales

  • Casi el 60% de los adultos de entre 35 y 44 años desarrollan gingivitis o piorrea · El catedrático José Luis Salmerón se integra en un consorcio internacional que investiga fórmulas para la detección precoz de estas enfermedades

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El dolor de encías o la pérdida de dientes son enfermedades muy frecuentes en la población cuando se supera la barrera de los 35 años. Un equipo internacional de científicos -en el que participa el catedrático de la Universidad Pablo de Olavide, José Luis Salmerón- ha desarrollado un sistema que tiene como principal objetivo facilitar un mejor tratamiento a quien padece gingivitis o piorrea, haciéndole, de este modo, más soportable sus molestias.

Pocas personas escapan de una enfermedad periodontal. Según la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), el 59,8% de los adultos españoles de entre 35 y 44 años sufre gingivitis, mientras que el 25,4% padece periodontitis. De estos porcentajes se deduce que sólo el 14,8% de dicha población conserva unas encías sanas. Pero esta enfermedad no sólo se limita a los problemas bucodentales, sino que va más allá, ya que quien la padece tiene un mayor riesgo de contraer cáncer pancreático o sufrir episodios coronarios.

Éste fue uno de los motivos que llevó a este grupo de científicos a desarrollar un sistema de evaluación de la periodontitis. En este sentido, el catedrático de la Olavide explica que “el diagnóstico de esta enfermedad resulta bastante complicado”. Los síntomas que existen al respecto son movilidad dentaria, sangrado de encías, inflamación y dolor leve de encías. El tabaquismo, la diabetes y los cambios hormonales son factores que propician esta situación para la que los médicos estomatólogos diseñan los tratamientos. Según Salmerón, los datos con los que trabajan estos especialistas provoca que la fórmula elegida para combatir cada caso sea muy distinta. Para contribuir en esta tarea y facilitar la labor de los estomatólogos con la aportación de un mayor número de datos, este grupo de científicos -en el que también colaboran investigadores canadienses y griegos- ha diseñado un sistema basado en mapas cognitivos difusos (FCM según las siglas en inglés).

Esta técnica permite, a partir del análisis de los síntomas y los factores de riesgo, desarrollar un diagnóstico más amplio sobre el estado de la enfermedad y asignar al paciente un tratamiento acorde con sus características. El trabajo realizado por estos científicos es de gran importancia si se tiene en cuenta que la piorrea es la enfermedad más “corriente” en la boca, que es la principal causa en la pérdida de dientes por encima de la caries. Se trata de la corrosión progresiva del hueso de la encía. De esta forma, los dientes van quedando descarnados hasta que finalmente se mueven y se caen. El proceso es lento. Comienza a los 15 años, pero sus síntomas no se notan hasta los 40, de ahí la dificultad por encontrar un diagnóstico preventivo.

La enfermedad es hereditaria, pero no contagiosa, al tratarse de una reacción de la encía a los gérmenes de la placa. Es decir, se puede beber del vaso en el que lo ha hecho antes una persona con piorrea sin temor a que ésta se reproduzca.

El hecho de contar con un diagnóstico lo antes posible es de suma importancia ya que cuanto más avance la enfermedad más complicada será la curación. A este respecto, el tratamiento resulta complejo una vez que ha desaparecido la encía y el sarro se acumula en lugares de difícil acceso, como debajo de la carne de la encía o entre las raíces, si éstas han quedado al descubierto. Si la piorrea se detecta al principio, será suficiente con una limpieza bucal. Si está ya más avanzada, habrá que intervenir quirúrgicamente para levantar la encía y curar las lesiones. En este último caso, además, el paciente se verá obligado a seguir un exhaustivo mantenimiento bocal que causará grandes molestias tras haber perdido parte de la encía.

Esta misma situación se origina en caso de sufrir gingivitis, que produce una inflamación e infección que destruye los tejidos que sirven de soporte a los dientes. El origen de esta enfermedad se encuentra en los depósitos de placa en la dentadura, es decir, el material adherente compuesto de bacterias, mocos y residuos de alimentos que se acumula en las áreas expuestas del diente, que también produce caries. Si la placa no se elimina, se convierte en un depósito que da lugar al sarro, elemento que acaba inflamando las encías. Por tanto, también es imprescindible contar con un diagnóstico previo antes de que la acumulación de placa vaya a más.

José Luis Salmerón Silvera, además de catedrático de la Olavide, es director del Laboratorio de Inteligencia Computacional. Ingeniero en Informática y Economista con una dilatada experiencia en sistemas inteligentes, este investigador es miembro de numerosas sociedades científicas con las que colabora activamente, tales como Internet Society, Association of Computing Machinery, Association of Logic Programming o International Rough Sets Society. Sus trabajos han sido publicados en revistas científicas internacionales de impacto. En la actualidad mantiene colaboraciones con numerosos grupos españoles y extranjeros, en los que lidera diversos proyectos nacionales e internacionales.

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