LA TRIBUNA DE ABRIL

¿De qué calidad hablamos en la universidad actual?

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Hoy en día todo el mundo habla de calidad. No existe empresa o Administración que se precie que no tenga incluida la calidad como un objeto a tener en cuenta. Si nos acercáramos al buscador Google nos llevaríamos una sorpresa ya que el concepto tiene en torno a 380 millones de entradas. La cuestión es ¿de qué calidad estamos hablando? La calidad es entendida como la adecuación de un producto a las exigencias requeridas. Es algo así como hacer las cosas bien, entendiéndolo como la consecución del mayor grado de excelencia. Si se aplicara a la universidad tendríamos que la calidad resulta de un conjunto de condiciones que hace que esa institución alcance el mayor grado de excelencia.

La Universidad Autónoma de Madrid inició este proceso en 1982. Posteriormente, en todas las universidades se comenzaron a desarrollar, en mayor o menor medida, acciones encaminadas a la mejora y amparadas en la Ley de Reforma Universitaria: “... El sistema de universidades que resulta de la aplicación progresiva de esta ley, se caracterizará por una diversificación entre las universidades, que estimulará sin duda, la competencia entre las mismas para alcanzar niveles más altos de calidad y excelencia, si bien garantiza una calidad mínima homogénea para todas las universidades nacionales”.

Bajo este marco legislativo llegaría también la evaluación de la actividad investigadora y ya en la década de 1990 se produciría el gran boom de la calidad con los denominados Planes de Evaluación Institucional que serían implementados por la Aneca y las agencias de calidad de las comunidades autónomas. Se inicia el momento clave de la institucionalización de la calidad en nuestras universidades. Se crean vicerrectorados, direcciones y servicios de calidad. Todo esto contribuyó fundamentalmente a crear una cultura de evaluación institucional en la universidad que adquiere su máximo zenit con la publicación del Real Decreto 1947/1995 de 1 de diciembre por el que se establece el Plan Nacional de Evaluación de la Calidad de las Universidades.

La universidad se ve forzada a crear estructuras de gestión de la calidad lo que supone un alto coste económico y sobre todo un enorme esfuerzo de concienciación de la comunidad universitaria que no tenía una cultura definida de calidad. Con todo este panorama llegaría el denominado Espacio Europeo de Educación Superior que fijará los criterios mínimos de calidad de las titulaciones. En este marco surgirá el famoso Real Decreto 1393/2007, de 29 de octubre, por el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales, modificado por los reales decretos 861/2010, de 2 de julio y 99/2011, de 28 de enero. Con él surge un lenguaje nuevo: verificación, seguimiento y sobre todo acreditación. Mientras en España se optó por un modelo de acreditación de título a título, en la mayoría de los países europeos la opción iba más encaminada a la acreditación de facultades y universidades completas.

El caso español provoca, a veces, un colapso en los sistemas de gestión para las acreditaciones, teniendo en cuenta el elevadísimo número de titulaciones existente en la universidad española. Pese a que el eje central de la calidad son las acreditaciones, el sistema se ha diversificado con numerosos programas de calidad tales como Academia, Verifica, Acredita, Acredita Plus, Docentia, Audit y un largo etcétera. Si a lo anterior le unimos el concepto de calidad de los denominados ranking que priman sobre todo la investigación dejando al margen consideraciones más globales que son las que dan la auténtica valía de la institución universitaria. Este boom de la calidad está provocando un cierto desequilibrio por parte de la comunidad universitaria tendente a verla más como una mera burocracia que como un auténtico proceso de mejora continua.

Va siendo hora de una reflexión sistemática en torno al tema que nos ocupa. Se hace necesario evaluar los sistemas de calidad de nuestras universidades para tomar las medidas pertinentes que propicien una auténtica cultura hacia la excelencia. 

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