LA TRIBUNA DE MARZO DE 2016

La investigación, cuestión estratégica para Andalucía

Miguel Ángel Castro Arroyo

Rector de la Universidad de Sevilla

EL núcleo central de las universidades públicas debe seguir siendo la educación superior, entendida como la combinación simbiótica de la creación y las transmisión del conocimiento. La asunción de nuevas misiones, como la transferencia de conocimiento, no significa renunciar a la idea fundacional y dejar espacios libres al negocio privado. En este terreno, como en muchos otros, a veces la manera más eficiente de ser originales es volver la mirada a los orígenes.

Pero de inmediato tenemos que reconocer que sólo desde la investigación se hace universidad y que la formación superior de calidad debe impartirse siempre desde la frontera del conocimiento. Únicamente los profesores comprometidos con la investigación de excelencia, ya sea básica o aplicada, están capacitados para transmitir los últimos conocimientos de cada campo de estudio.

La investigación es, por lo tanto, la piedra angular que articula el funcionamiento de nuestro modelo universitario. Sin investigación -conviene repetirlo cuantas veces sea necesario- no hay transferencia ni innovación ni progreso. Ni siquiera hay uiniversidad.

Sin investigación tampoco es posible abordar la tarea que la presidenta de la Junta encomendó a los rectores andaluces durante mi toma de posesión. Susana Díaz afirmó que las universidades de nuestra comunidad están llamadas a “pilotar la construcción de una Andalucía más libre y más justa”.

Las universidades públicas de Andalucía hemos configurado, en coordinación con la Junta, un sistema homogéneo, cooperativo y modélico. Un sistema que atiende a más de 250.000 estudiantes, genera 30.000 empleos directos y ofrece unos resultados crecientes de investigación y transferencia tecnológica.

Un sistema dispuesto a trabajar de forma consensuada e inmediata en cuestiones esenciales como el Distrito Único, el acceso a la universidad, la estructura académica, el nuevo modelo de financiación o la participación de las universidades andaluzas en el nuevo Plan de Investigación, Desarrollo e Innovación de Andalucía (Paidi).

Hemos pedido desde la Universidad de Sevilla que la investigación se convierta en una cuestión estratégica para el Gobierno Andaluz. Y que, por lo tanto, el nuevo Paidi sea un nítido reflejo de esta voluntad.

Igualmente, pedí en mi toma de posesión que el futuro modelo de financiación de las universidades públicas andaluzas tuviera en cuenta que estamos muy por debajo de la media europea. No reclamamos más recursos para seguir haciendo lo mismo -y esto que digo es muy importante-, sino para hacerlas mejor y para abrir nuevos caminos en el ámbito de la innovación y el crecimiento sostenible. En definitiva, para beneficio de todos.

Hemos demostrado que somos capaces de mantener unos parámetros muy altos de calidad docente, investigación de relevancia y transferencia de conocimientos, incluso en circunstancias financieras tan adversas como las vividas en los últimos cuatro años.

Pero si queremos avanzar como territorio, converger con el espacio europeo de investigación y promover un ecosistema de innovación en torno a las universidades, hace falta dar un paso más. Un esfuerzo, como el que realizan otras comunidades españolas, que nos permitiera retener talento investigador y captarlo fuera de nuestras fronteras.

Una muestra de lo que somos capaces de hacer es el Campus de Excelencia Internacional Andalucía Tech, convertido en todo un referente de cooperación entre ciudades y provincias. Las Universidades de Sevilla y Málaga hemos agregado en torno a seis grandes polos de investigación a cerca de 200 agentes promotores de desarrollo.

Los rectores de Málaga y Sevilla pedimos que el nuevo Paidi pivote sobre los paradigmas actuales de la investigación e innovación (competitividad, excelencia e internacionalización) y que, como consecuencia cuente con líneas definanciación específicas para los campus de excelencia.

Otra cuestión clave para el fomento de la investigación en Andalucía es la simplificación de los procedimientos. Ya hemos avisado del incremento irracional de los trámites burocráticos. La rendición de cuentas, clara y completa, no debe confundirse con una tarea compleja, confusa y llena de obstáculos formales. 

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