Letizia tira de fondo de armario en su cita lusa

  • La Cena de Estado que se ofreció anoche en Guimaraes fue un duelo de estilo entre la Reina, que volvió a lucir el vestido negro de encaje de CH, y Sara Carbonero, de Vicky Martín Berrocal

Cuando el Rey tomó posesión de su cargo, Portugal fue uno de los primeros destinos que visitó junto a su esposa como viaje de estado. Desde entonces han transcurrido dos años, aunque la visita de Don Felipe y Doña Letizia era de nuevo muy esperada en el país vecino. La prensa rosa también estaba muy pendiente de la llegada de Doña Letizia, a la que consideran una de las reinas europeas más estilosas.

En este caso, la Reina prefirió tirar de su fondo de armario y escogió para su llegada al país vecino el mismo look que llevó hace cuatro años en la boda de Guillermo y Estefanía de Luxemburgo, un vestido de Felipe Varela en tono ciruela que combinó con el mismo abrigo rosa palo con flores en 3D que lució en aquella ocasión. En este caso, la Reina le añadió una pasmina a juego para combatir el frío. Se echaba en falta la pamela que llevó en Luxemburgo con este mismo look, una de las más estilosas que ha llevado Doña Letizia en los últimos años.

Este fue el vestido que Doña Letizia lució durante sus primeros actos oficiales en el país vecino, desde la recepción oficial en Oporto por el presidente luso Marcelo Rebelo de Sousa hasta el encuentro con el presidente de la Liga portuguesa contra el cáncer, Víctor Veloso, o la visita a la Fundación Serralves, donde recorrió junto a su esposo la exposición dedicada a Joan Miró.

No obstante, no fue éste el único look que lució la Reina en su primer día de visita a Portugal. La esposa de Felipe VI también buscó en su vestidor para la cena de gala que se ofreció pasadas las ocho de la tarde en el palacio de los Duques de Bragança, en la ciudad de Guimaraes, y volvió a lucir el vestido negro de encaje de Carolina Herrera que estrenó en 2014 en su primera cena de estado, en la que recibían a la presidenta de Chile, Michele Bachelet.

La cena de Guimaraes era una de las citas que más ansiosa esperaba la prensa del corazón lusa, y no sólo por ver qué modelo eligiría la esposa de Felipe VI en el acto más glamouroso de su visita a Portugal sino, sobre todo, porque una de las invitadas a este encuentro era la esposa de Iker Casillas, Sara Carbonero, considerada una ‘it girl’ también en el país vecino. En su caso, Sara escogió para la ocasión un vestido blanco y negro de Vicky Martín Berrocal, cuya falda, blanca de talle alto y amplio encaje negro en la zona frontal, ocupaba todo el protagonismo. El cuerpo del vestido era de palabra de honor negro con mangas y escote de gasa del mismo tono. Completo su look con un bolso negro. Iker optó por un chaqué y pajarita blanca, también muy elegante.

No era la primera vez que Doña Letizia yCarbonero coincidían en un acto oficial, ya que la periodista había acudido como acompañante de Iker Casillas a la cena de gala que se ofreció en 2012 a los galardonados con el premio Príncipe de Asturias (en este caso Iker fue premiado como miembro de la Selección Española). En aquella ocasión, el choque de estilo entre Sara Carbonero y Doña Letizia pasó desapercibido, aunque no ha sucedido lo mismo ahora, ya que esta vez la prensa lusa ha visto en la esposa de Iker Casillas la mejor forma de suplir la ausencia de su primera dama. Y es que, desde su llegada al poder el pasado mes de marzo, Marcelo Rebelo ha dejado claro que no mezclaría en sus labores políticas a su pareja, Rita Amaral, con la que ni siquiera comparte su residencia oficial. Ambos llevan juntos desde que se divorció de su primera esposa en la década de los 80, aunque el presidente luso ha declinado a volver a pasar por el altar por convicciones religiosas, por lo que a todos los efectos no se considera que Rita Amaral sea la primera dama portuguesa. Tanto ha querido apartar a su pareja de su labor política que ni tan siquiera el día que tomó posesión de su cargo permitió que ella estuviera a su lado.

En la cena de gala de Guimaraes los reyes estuvieron acompañados por unas 150 personas, todas ellas, representantes del ámbito cultural, empresarial y económico de ambos países.

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