Salvador Sobral, “el gran héroe” de los portugueses

  • El ganador de Eurovisión es aclamado en su país. Con formación entre Barcelona y Palma, hace un año actuaba en localidades andaluzas

La Policía custodia a Salvador y Luisa Sobral a su llegada al aeropuerto de Lisboa. La Policía custodia a Salvador y Luisa Sobral a su llegada al aeropuerto de Lisboa.

La Policía custodia a Salvador y Luisa Sobral a su llegada al aeropuerto de Lisboa. / Efe

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“Será difícil digerir todo esto”, admitía ayer en el areopuerto lisboeta el ganador de Eurovisión, donde era recibido con pancartas de “gran héroe”. No por previsible, ya que en la última semana se había convertido en el máximo favorito, a Salvador Sobral le ha dado tiempo a mentalizarse en lo que ha conseguido junto a su hermana Luisa, la compositora de la tierna balada Amar pelos dois, y que se subió al escenario para la interpretación tras la victoria. Una victoria indiscutible de jurado y televoto, con 758 puntos. Europa se rindió en Kiev ante Sobral y los portugueses lo celebraron en la noche del sábado como si fuera el título europeo que el pasado verano alzó la selección de fútbol.

En apenas unos meses los lusos han vivido dos logros que se les antojaba malditos desde generaciones atrás. El primer ministro portugués, António Costa, era de los primeros en felicitar al desgarbado cantante de 27 años, que durante todo el proceso de votaciones mantuvo contención y calma.

Sobral necesita un trasplante de corazón, con un delicado estado de salud que le obligó a retrasar su viaje a Ucrania. Con todo lo que se le viene encima tiene que dosificarse. Su vida era apacible y calmada. Hace exactamente un año actuaba con su grupo de jazz por distintas localidades andaluzas, como Sanlúcar de Barrameda, El Puerto de Santa María, Jerez o Cádiz. Ante aforos íntimos y no los 11.000 espectadores en vivo del auditorio de Kiev y los 200 millones que se calculaban que veían su triunfo en todo el planeta.

Por la cabeza de Sobral no estaba participar en un acontecimiento multitudinario, huía de Eurovisión, programa que no había visto en su vida. En su actual casa su novia ve la televisión en el ordenador. Su hermana Luisa fue quien pensó en él para presentarlo a la preselección portuguesa con una sencilla composición de su autoría.

Durante más de medio siglo los espectadores portugueses habían asistido al desencanto en Eurovisión, su mayor logro se había producido en 1996, con el sexto lugar de Lúcia Moniz con O me coraçao nao tem cor. Lo de Sobral sólo puede calificarse de sorprendente en grado supino:una balada parsimoniosa, cantada en portugués (todas las demás tenían estrofas en inglés, menos él, el italiano y el húngaro), y un cantante sin coreografía, sin alusiones homosexuales ni fuegos de artificio. Un alarde personalidad recompensado de forma unánime.

Parte de la formación musical de Sobral ha sido en España y en castellano ha cantado la mayor parte de sus interpretaciones de jazz. Hace seis años era estudiante de Erasmus en Palma de Mallorca. Su especialidad era la psicología (la psicología deportiva, en concreto), pero su pasión era la música. La música y alguna que otra sustancia estimulante. Tras meses de actuaciones por locales mallorquines acabó marchándose a Barcelona, para avanzar en el jazz.

Fueron cuatro años curtiéndose en el género hasta que a su regreso a casa su hermana le trazaba nuevos caminos en su carrera artística. Así pasó de cantar en bares a ser la desconcertante pero asombrosa estrella europea que ha comenzado a brillar desde Kiev.

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