De las ensaimadas de la Princesa Leia al tijeretazo de Mia

  • Estilismos de la gran pantalla que fueron y son verdaderas armas de seducción masiva

Carrie Fisher como la princesa Leia. Carrie Fisher como la princesa Leia.

Carrie Fisher como la princesa Leia.

Larga vida a los cinnamons buns de la Princesa Leia o lo que es lo mismo sus famosos moños con forma de ensaimada. Son probablemente el legado más grande que ha dejado la inigualable Carrie Fisher a la historia del cine, así como al universo beauty. El propio George Lucas, consciente de la fuerza del peinado de su princesa, compartió que para crearlo se había inspirado en la estética de las revolucionarias mexicanas durante la revolución de Pancho Villa, moñitos a ambos lados de la cabeza tapando las orejas y con forma de rollo de canela. Un look de otra galaxia que primero sorprendió, luego enamoró y hoy está en el top five de los peinados que más tutoriales acumulan en YouTube. Pero no es éste el único peinado de la gran pantalla que será recordado por los siglos de los siglos, ni el único icono, ni el único mito.

BUENA ONDALas ondas se empezaron a llevar en los años 20, muy marcadas y en peinados cortos, en los 30 se alargaron y en los 40 se llevaron más suaves y aún más largas convirtiéndose en sinónimo de glamour y feminidad. Fue Veronica Lake a finales de los 30 en Los viajes de Sullivan la que dio verdadera popularidad a este peinado de un lado hacia atrás y el otro hacia adelante. Y supuso un verdadero problema. Al ponerse de moda en plena época de guerra, en la que las mujeres trabajaban en fábricas de armamento, hubo más de un percance por mala colocación de la munición a causa de la falta de visión al llevar un ojo tapado por el bucle característico del flequillo. Esto hizo que el Departamento de Guerra de EEUU pidiera al estudio Paramount que la actriz dejara de lucir este peinado, bautizado como peek a boo bang, que causaba furor entre las jovencitas. Y luego llegó ella, la femme fatale, el glamour por los cinco costados. Rita Hayworth llevará a las ondas en melena larga a lo más alto con su participación en la película Gilda (1946). Su pelo brillante, sedoso y lustroso de ondas al agua se convirtió en algo así como un arma de seducción masiva. Peinado estrella de los años cuarenta y hoy uno de los más imitados, rey del Hollywood clásico y el estilo retro-glam.

FLEQUILLO, SIEMPRELulú en la película La caja de Pandora o Louise Brooks en su versión más recordada. La actriz marcó toda una época con el precursor de lo que más tarde sería el corte bob, aunque lo más llamativo de su look era sin duda su flequillo que dejaba varios centímetros entre el pelo y las cejas. El bob cut se convirtió en una sensación más allá de lo estético, Brooks marcó una época y su estilismo estaba muy relacionado al momento social que se vivía en aquellos años, de grandes transformaciones sociales y de lucha femenina para tener más autonomía. Un año más tarde, en 1930, Marlene Dietrich daría el golpe peinando su cut bob con ondas desenfadadas en El ángel azul. Otra imagen para la retina de los amantes del séptimo arte.Pero hay más flequillos famosos en la historia del cine. Cómo olvidar el de Liz Taylor en Cleopatra, recto a media frente adornando su melena morena, uno de los looks más imitados y con un fortísimo efecto de poder de seducción en pleno años 60, y actualmente. Su marcado eyer liner fue, es y será un reclamo para las marcas de maquillaje y belleza. O el de Amélie Poulain, flequillo icónico donde los haya, parecido al de Louise Brooks pero con su propia personalidad al peinar la melena, también por encima del mentón, con las puntas hacia fuera. Para Amélie (Audrey Tautou), la reina parisina y protagonista de esta película de culto de profundas ideas en cada escena, no eligieron un look al azar. Su peinado es magnético como la personalidad de su protagonista, como el filme y como el propio París. Por último cabe destacar a Pulp Fiction y a Uma Thurman en la piel de Mia. Nombre atrayente, como ella y como su peinado. Dijo Tarantino que para peinarla eligió el look de la francesa Anna Karina.

TIJERAS, TIJERASEn 1968, la prensa recibió una convocatoria de Roman Polanski para asistir a los estudios Paramount. Allí, ante las cámaras, un peluquero cortaría la californiana melena rubia de Mia Farrow, casada entonces con Frank Sinatra. Sería el peinado de la actriz para La semilla del diablo. El pixie más famoso de la historia lo hicieron las manos del inglés Vidal Sassoon, que se embolsó por el trabajo 5.000 dólares de la época. Explosión en pantalla, y hay más. Entre los tijeretazos más famosos de la historia del cine es imposible no mencionar el de Demi Moore en Ghost, rey de la taquilla de 1990. Peinaron a la escultora Molly Jensen con un flequillo recto y un corte de pelo a lo garçon de estilo pageboy geométrico y recto en la línea de las orejas dejando su nuca al descubierto.

ME PIDO UN MOÑOEl recogido Choucroute de Brigitte Bardot, que la actriz registró como su marca personal, era un moño alto de mechones ligeramente ondulados y sueltos y, por supuesto, el cardado en la parte superior. El recogido icono de los 60 que estilizaba la figura como ninguno. Fue famoso pero quizás no tanto como el de ella, el de Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes. Su moño italiano alto, con corona y mini flequillo es uno de los más famosos de la historia de Hollywood. Pionero como fueron las trenzas de raíz del símbolo sexual rubio de los 70 Bo Derek en 10, la mujer perfecta.

VOLUMEN MUY COOLLos rizos grandes y alocados del 78 de la actriz Olivia Newton John en el musical Grease que nos hicieron regresar a los 50 y a la laca o los de la mítica Marilyn Monroe, cómo no (aunque si algo quedará en el recuerdo de la leyenda del cine será su rubio platino, el más imitado de todos los tiempos). Y, por supuesto, el peinado rojizo más influyente, el de Julia Roberts en Pretty Woman. Maravillosas melenas atemporales, imitadas una y otra vez, y otra vez más. Para siempre en nuestra retina, y en la hemeroteca, claro.

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