Las puertas vuelven a abrirse

  • La 1 presenta la tercera temporada de 'El Ministerio del tiempo' y anuncia que verá la luz antes del verano l En ella desaparece Rodolfo Sancho y Hugo Silva toma el relevo definitivo.

Pacino (Hugo Silva), Amelia (Aura Garrido) y Alonso de Entrerríos (Nacho Fresneda), con Hitchcock (José Ángel Egido). Pacino (Hugo Silva), Amelia (Aura Garrido) y Alonso de Entrerríos (Nacho Fresneda), con Hitchcock (José Ángel Egido).

Pacino (Hugo Silva), Amelia (Aura Garrido) y Alonso de Entrerríos (Nacho Fresneda), con Hitchcock (José Ángel Egido). / RTVE

El Ministerio del tiempo se reinventa en la tercera temporada que en breve estrenará La 1 de TVE demostrando por qué es una apuesta necesaria en el campo de la ficción actual. La serie de viajes en el tiempo de los hermanos Olivares manifiesta ya desde el primer capítulo de la nueva tanda lo bien que le ha sentado el acuerdo con Netflix, dejando así a cualquier ministérico sin aliento desde el comienzo, con una entrega cubierta de los mejores tintes cinematrográficos.

Resurgiendo de sus cenizas, las puertas del Ministerio volverán a abrirse antes del verano erigiéndose sobre todo aquello que la ha convertido en una de las series españolas más alabadas del momento, atreviéndose de nuevo con tramas enrevesadas que nunca pierden ese valor didáctico tan característico, apostillado por sus particulares toques de humor que nunca desafinan. Los seguidores de la serie no tienen por qué preocuparse, la patrulla convencerá en la tercera temporada y aprobará seguro con nota sobre las expectativas.Desde el primer episodio no da lugar a dudas ni teorías en lo que se refiere al lugar de los personajes de siempre. Lejos de desdibujar el problema, la ficción de TVE sabrá resolver de manera casi magistral la marcha de Rodolfo Sancho, enfrentándose de cara a la pérdida con un ritmo tan vertiginoso que el espectador tardará en asumir lo que está viendo. Aún así, los primeros minutos de El Ministerio del tiempo deja cabos sueltos marcados por la obviedad del complejo proceso de narrar un suceso sin el actor principal, resultando, asimismo, esencialmente tan intrigante como espectacular.

Ahora que el sur de Aragón existirá más que nunca para los fans de la serie, por lo menos en estos primeros minutos, la ficción no tardará en recuperar la narrativa a la que nos tienen acostumbrados con un factor mayor de riesgo digno de mención. No podía ser otro que Alfred Hitchcock el que diera pie, entonces, a tales ocurrencias visuales y de guión. No hace falta ser un erudito del archiconocido director, en la piel de José Ángel Egido, para reconocer su sello en la narración, donde su soberbia mirada a los sentimientos más mundanos inundan los ambientes del capítulo con mención especial a Vértigo, Psicosis y Los pájaros. Recuperar a Pacino se transforma en la excusa perfecta para recordar a los fans por qué les gusta tanto esta serie, introduciendo nuevos personajes lejos de lo que sería una misión al uso. Pero antes de analizar lo nuevo que está por llegar, cabe destacar la nueva cara de los más queridos. Si en la segunda temporada despedíamos a la patrulla original envuelta en un ambiente del todo próspero (recordemos como en la antepenúltima entrega Julián y Amelia recobraban la magia gracias a un baile y Alonso se despedía de los seguidores apostando por el nuevo amor), los personajes de Aura Garrido, Hugo Silva y, aunque cueste creerlo, Nacho Fresneda vuelven cubiertos de una oscuridad y miedos propios del devenir de los acontecimientos; aunque Entrerríos conseguirá arrancarnos más de una sonrisa, como siempre. Y entre tanta incertidumbre brillan los derroteros por los que se llevará al subsecretario Salvador Martí (Jaime Blanch), que mantiene el humor como base indispensable de la serie formando un dúo tan cómico como amado con Angustias. Poco podremos ver, eso sí, de Ernesto e Irene, aunque está última no ha dudado en realizar un divertido guiño al paso de Cayetana Guillén Cuervo por MasterChef, y es que si algo tiene esta ficción es que no deja ningún detalle al azar.

Además del amplio abanico de históricos que están por venir -aparte de Hitchcock esta misma noche-, como el Goya de Pedro Casablanc o la duquesa de Osuna de María Adánez, los secundarios acarrearán nuevas tramas más estables en el tiempo en las nuevas entregas. Poco se sabrá en el arranque de Lola Mendieta (Natalia Millán), la archienemiga por antonomasia del Ministerio, pero, sin duda, a partir de ahora le saldrá competencia por doquier.

Como si no hubiera sido suficiente con los americanos en la temporada anterior, los rusos aterrizan en la ficción de la mano de la nueva traición ministerial ¡Cuánta ambición por controlar el tiempo, cuando el tiempo es el qué es! Nuevas redes que, en realidad, hacen dudar de que el mayor secreto del Gobierno español sea en sí tan desconocido como nos habían hecho creer, y que amplía el cerco de los peligros conspirativos en exceso, pudiendo perderse por este motivo algo de la esencia de la ficción, que regresa no obstante con más ritmo que nunca.

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