Teatro Maestranza 'West Side Story': el linaje de un clásico

  • El mítico musical se representa en el Maestranza desde el 5 hasta el 14 de diciembre.

  • La producción recupera la versión íntegra con que la pieza debutó en Broadway en 1957

Los actores Talía del Val y Javier Ariano con el director musical Gaby Goldman. Los actores Talía del Val y Javier Ariano con el director musical Gaby Goldman.

Los actores Talía del Val y Javier Ariano con el director musical Gaby Goldman. / Antonio Pizarro

Ni el imbatible Michael Jackson pudo con la veneración que generaba West Side Story. La banda sonora del musical permaneció 54 semanas como número uno en la lista Billboard de álbumes más vendidos; el legendario Thriller, con 37, se debió conformar con el segundo puesto. Las memorables canciones que crearon Leonard Bernstein y Stephen Sondheim (autor de las letras), temas como María, America o Tonight, ocupan un lugar destacado en la memoria sentimental del público, como ocurre con las portentosas coreografías que creó Jerome Robbins para ilustrar esa historia de amor (y de odio) que transcurría al oeste de Manhattan.

Antes de convertirse en un clásico del cine de la mano del propio Robbins y Robert Wise, que codirigían un filme que se hizo con 10 Oscar, West Side Story sacudió a los espectadores del Winter Garden Theatre de Broadway, donde se estrenó en 1957. La versión íntegra con que debutó la obra en los escenarios se recupera ahora en una ambiciosa producción que se representará, en 14 funciones, del 5 al 14 de diciembre en el Maestranza, una oportunidad para que el público sevillano reviva con emoción este título imperecedero del teatro musical.

Para el productor José María Cámara, el Maestranza resulta más idóneo que el Teatro Calderón de Madrid, donde se estrenó esta producción en octubre del pasado año. "Por el aforo es un espacio parecido al Winter Garden, para el que fue concebida la pieza", dice este profesional de la escena, responsable de otros éxitos como Sonrisas y lágrimas y Billy Elliot. Y las dimensiones del escenario, añade, permiten un movimiento más holgado. "En el Calderón, los bailarines sufrían lesiones en los dedos de chocarse con las paredes", cuenta el productor.

La producción recupera las legendarias coreografías de Jerome Robbins. La producción recupera las legendarias coreografías de Jerome Robbins.

La producción recupera las legendarias coreografías de Jerome Robbins. / Javier Navas

Cámara apunta que, si bien Madrid se ha erigido en "la capital del musical en español" por el nivel "competitivo e internacional" de sus espectáculos, los responsables de este montaje querían cuidar también la gira en la que se ha embarcado West Side Story. "Nada de recurrir a producciones capadas o a repartos mediocres", advierte Cámara. "Aquí se va a ver lo mismo que en Madrid", promete.

El nivel de exigencia con que se ha planteado este espectáculo es tal que "uno de los actores que no pudo hacerse con el papel de Bernardo en nuestro montaje fue elegido por Spielberg para el remake que ha rodado ahora de West Side Story".

David Serrano se encarga de la adaptación al castellano de esta pieza en la que, detalla Cámara, "no se trabaja con acentos para diferenciar a los puertorriqueños y a los estadounidenses, porque hacerlo resultaría forzado. A la distinción entre una banda y otra ayudan el vestuario, los colores, la caracterización, el carácter de los propios actores. Lin-Manuel Miranda, que triunfó con Hamilton, fracasó sin embargo con una versión de West Side Story en la que los puertorriqueños hablaban en español".

Talía del Val y Javier Ariano encabezan el reparto e interpretan a María y a Tony, esos dos jóvenes inmersos en un amor arrebatado que acabará en tragedia. Del Val no ha querido fijarse en Natalie Wood para abordar su papel. "Hemos trabajado desde Romeo y Julieta, desde un amor intenso que va más allá de la muerte, no desde la película", expone la actriz, que ya sabe lo que es hacer un personaje emblemático en un musical y fue Cosette en Los Miserables. Ariano, por su parte, admite la "responsabilidad, pero también el honor" de enfrentarse a un material que "tocó a una generación. Nos gustaría hacer ver al público de hoy que esa historia que se puso sobre las tablas en el 57 sigue siendo necesaria". Un argumento que no conmovería igual sin la música de Bernstein. Para el director Gaby Goldman, la prodigiosa partitura, con "esa fusión entre música contemporánea, jazz y ritmos latinos", resulta todavía "inspiradora".

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