La colmena

La foto de Colón en clave granadina

  • Para el PSOE el principal objetivo será no meter la pata, pero quienes tienen que disputar cada voto son PP, Cs y Vox

Para un periodista, la peor noticia no es la mala sino la rutinaria. La que no destaca ni por arriba ni por abajo. La que se diluye entre la insignificancia de los puntos intermedios. Si ponemos a Granada en el mapa andaluz, el titular se nos cae cuando los informes, rankings y estadísticas de turno se empeñan en anclarnos en los puestos tres, cuatro o cinco. Ni frío ni calor. E igual ocurre cuando el marco es el nacional, el europeo o el mundial. No hay noticia. Ni para alarmar ni para destacar.

Son los efectos de esa moderación, de esa centralidad, que tanto valoramos cuando el prisma de análisis es el social y que tan poca relevancia tiene cuando nos sumergimos en el competitivo ecosistema de los medios. La política es un espejo: la noticia es quien gana y quien pierde, quien firma una hazaña y quien mete la pata. Lo demás es morralla.

Incluso cuando nos enfrentamos a un ciclo electoral como el actual que debería salvarnos de la normalidad informativa de los partidos. ¿Se nos rompió de tanto usarlo? Porque podríamos llegar a la paradoja de hacer noticia de la no-noticia.

¿El valor de las encuestas es que no tienen valor? Por lo que fallan y por lo que estamos abusando. Probablemente, sea un efecto más de esa sociedad fría de datos sin alma en que nos hemos convertido. La del big-data y la del micro-dato. Lo medimos todo, lo diseccionamos todo. Nosotros mismos somos números con comportamientos analizables y predecibles. Por lo que consumimos, por lo que compramos y por lo que votamos.

La realidad es que, si el CIS no erraba ya lo suficiente, desde los medios nos hemos puesto a competir encargando sondeos compulsivamente: nos contagiamos de la obsesión por el votante de los partidos pero con la diferencia de que las formaciones políticas utilizan sus trackings para consumo interno y nosotros los publicamos. Y la consecuencia es que un instrumento tan valioso como un sondeo electoral -clave para saber lo que va opinando la gente, hacia dónde se inclina y qué repercusión va teniendo la campaña- se está descafeinando en lugares comunes, volátiles y caducos.

Llevamos semanas queriendo anticipar el 28 de abril con una bola de cristal opaca de la que extraemos titulares altisonantes para, a continuación, advertir que es una fotografía parcial sin mayor transcendencia porque todo puede cambiar. Porque, de hecho, llevamos años comprobando cómo cambia.

Pero, mientras, influimos -al menos se intenta- y, sobre todo, ocupamos espacio en la opinión pública con una máxima de partida compartida: la visibilidad. Que te lean y que te voten. Justo aquí podríamos encontrar la explicación de por qué la no-noticia de las encuestas al final sí es noticia: no por lo que pronostica sino por las pistas que aporta sobre lo que hay debajo y por lo que sirve en la toma decisiones. Ya sea para presionar, para interferir o para actuar.

Sobre estas reflexiones sostengo el título del artículo: la foto de Colón en clave granadina. Si analizamos la previsión del CIS, en Granada ganará el PSOE con holgura (pasará de 2 a 3 escaños respecto a las generales de junio de 2016), el PP se dará un batacazo (perderá 3 de los 3 diputados que consiguió hace tres años), Unidas Podemos y Ciudadanos conservarán su representación (1 escaño cada uno) e irrumpirá Vox con su primer sillón por la provincia.

No nos quedemos en los números; el verdadero mensaje está debajo de lo que nos cuenta el CIS (con y sin cocina). Con la estrategia, informativa y política, que se desplegará hasta el domingo electoral. Y el partido que se jugará en Granada tiene que ver con la foto de Colón de los tres partidos de derechas. Para el PSOE será fundamental no provocar crisis y movilizar, pero quienes tienen que pelear cada voto son PP, Ciudadanos y Vox.

De ellos dependerá que Unidas Podemos consiga representación o la pierda y entre ellos se disputan el liderazgo del bloque. Incluso en el caso de que empaten, será fundamental saber quién saca un voto de más y no pensando ya en Madrid sino en las municipales. Y es que, aunque tampoco nos lo digan explícitamente las encuestas, el gobierno local también depende de la foto de Colón.

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