Premios Sociales de Fundación Mapfre 2019 Historias desde Turkana

  • España tiene un corazón solidario y, quizás por ello, sea un país especialmente cooperante en el ámbito sanitario

  • Los últimos Premios Sociales de Fundación Mapfre así lo confirman

La experiencia ha supuesto 16 campañas quirúrgicas en esta región de Kenia, atendiendo a más de 600 pacientes en consulta. La experiencia ha supuesto 16 campañas quirúrgicas en esta región de Kenia, atendiendo a más de 600 pacientes en consulta.

La experiencia ha supuesto 16 campañas quirúrgicas en esta región de Kenia, atendiendo a más de 600 pacientes en consulta. / M.G.

España es solidaria y quizás especialmente cooperante en el ámbito sanitario. Así ha quedado de manifiesto en la nueva edición de los Premios Sociales de Fundación Mapfre, que premian a las personas e instituciones que han realizado actuaciones destacadas en beneficio de la sociedad en los ámbitos científico, cultural y social, y que ha querido dedicar uno de sus premios al Proyecto Cirugía en Turkana (Kenia). Se trata de una iniciativa que nació en 2004, de la mano de cuatro cirujanos generales del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, y en la que actualmente colaboran cirujanos, anestesistas, traumatólogos, ginecólogos, maxilofaciales, radiólogos, endocrinos o microbiólogos de otros cinco hospitales. Desde entonces, se han realizado 16 campañas quirúrgicas en esta región situada al norte de Kenia, donde vive casi un millón de personas, cuya esperanza media de vida es de 55 años. Solo en 2019 se atendieron en consulta a 613 pacientes y se realizaron 202 intervenciones quirúrgicas a un ritmo de 25 diarias.

La directora de Cirugía del Proyecto, Carmen Hernández, explica que aunque este premio resulta fundamental para el proyecto, en realidad “también habría sido genial que se lo llevara otro, lo importante es que la sociedad reconozca estas pequeñas organizaciones y todas las Turkanas del mundo salgan a la luz”. Asimismo, insiste en que es vital que la empresa privada participe en la cooperación internacional, ya que “el Estado no puede financiar todas la iniciativas, que son muchas. Es muy importante que el mundo privado y de la empresa colabore.”.

En este sentido, reconoce que en España hay una especial implicación con la cooperación, también desde el punto de vista médico, y con especial presencia femenina, pero que aún queda por superar retos como “facilitar los permisos, que siguen siendo un caballo de batalla, o intentar visibilizar pequeñas iniciativas, ya que la colaboración no descansa solo en las grandes organizaciones, también hay pequeños proyectos que trabajan muy bien, pero precisan de mayor logística”.

En cuanto al propio Proyecto Cirugía en Turkana, Hernández explica que realizan sobre todo cirugías, que en occidente pueden parecer sencillas, pero que en África se vuelven complejas no solo por el entorno, sino por tener que tratar a pacientes muy frágiles. “Además de la malnutrición, el paciente africano tiene una importante carga de enfermedad, como puede ser la malaria, el VIH, o la tuberculosis, por eso hay que ser muy cuidadosos en las intervenciones, para no ocasionar más daño”. La experta recalca que ante la limitada esperanza de vida, no suelen aparecer casos complejos como un cáncer. “Tu patología depende del sitio donde vivas, de lo que comas y de la asistencia sanitaria que tengas. Ellos enferman básicamente por infecciones, por diarrea, por consecuencias del parto.” Aportando más datos, Carmen Hernández añade que “en el campo de la Cirugía General, vemos muchas hernias, bocios carenciales, mucha patología obstétrica en mujeres que son muy jóvenes al empezar a parir, por lo que tienen el útero descolgado, mucha traumatología, quemados…”.

Una de las claves del proyecto es la colaboración con los equipos locales, que permiten realizar una selección previa de pacientes, para después poder intervenirlos en un menor periodo de tiempo. A este respecto, Hernández añade que “es importante que ellos sepan como trabajamos nosotros, pero también que nosotros sepamos cómo trabajan ellos”. Así, insiste en que la cooperación es un camino de no retorno, y que lo aprendes, te cambia para siempre. “No se trata de acudir a hacer un experimento, es una trayectoria vital”, concluye. Reconocer el compromiso, la generosidad y la solidaridad es el objetivo de los Premios Fundación Mapfre, que cuentan con una dotación global de 120.000 euros. En esta edición concurrieron un total de 681 candidaturas, procedentes de Europa, Estados Unidos, Iberoamérica, África y Asia.

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