Aniversario

Los Kennedy, un matrimonio por amor maldito

  • John F. y Jacqueline se casaron el 12 de septiembre de 1953, hace 65 años. Su unión no fue idílica, marcada por las infidelidades de él y la insatisfacción de ella

John y Jackie Kennedy, el día de su enlace en 1953 John y Jackie Kennedy, el día de su enlace en 1953

John y Jackie Kennedy, el día de su enlace en 1953

Pocos apellidos de la historia reciente norteamericana han trascendido tanto en la prensa rosa como el de Kennedy. Ya se escribía sobre John Fitzgerald y Jacqueline antes del asesinato de él pero, después de aquel atentado televisado en directo, el hombre y también el matrimonio se convirtió en leyenda. Desde entonces todo se ha convertido en noticia: la carrera política de su hermano, su muerte, la boda de la viuda con Aristóteles Onassis, el malogrado John John. Cada nuevo capítulo ha incrementado más aún el mito. Este fin de semana se ha estrenado en España la película El escándalo Ted Kennedy que retrata otro oscuro capítulo en la historia del clan y, además, recientemente se ha cumplido el 65 aniversario de la boda de John y Jackie, un enlace que se vivió en Estados Unidos y en el mundo como una boda real.John y Jackie se conocieron en mayo de 1952 en una cena organizada por el periodista Charles Bartlett y su esposa. Sólo ocho personas asistieron a la reunión. “Nunca he conocido a alguien como ella”, le contó JFK a un amigo tras la cena. En ese momento, ella trabajaba en el Washington Times-Herald y él era un congresista de Massachusetts.Antes de conocer a JFK, Jacqueline Bouvier se había comprometido con John Husted Junior, un corredor de bolsa de Nueva York. Su compromiso fue anunciado en las páginas de la sociedad del Washington Times-Herald después de un mes de relación, pero tres meses depués canceló la boda. Poco después comenzó a salir con el político.

El vestido de novia de Jackie, con escote barco y velo de encaje, es un icono

Se casaron el 12 de septiembre de 1953 en Rhode Island ante 800 invitados. La novia fue llevada al altar por su padrastro con un vestido de seda de color marfil, con un escote barco, corpiño ajustado y una falda cardada embellecida con bandas de más de cincuenta yardas de volantes. Su velo de encaje de punto rosa, usado primero por su abuela Lee, estaba cubierto por una tiara de encaje y flores de azahar. Jacqueline llevaba una gargantilla de perlas y un brazalete de diamantes que fue un regalo del novio. El ramo de la novia era de orquídeas en aerosol rosadas y blancas y gardenias.Los años más felices de Jackie fueron los de la pareja en la Casa Blanca. Fue entonces cuando se sintieron más cercanos, más cómplices y cuando trabajaron juntos para alcanzar objetivos comunes. Jackie le contó a su amigo, Frank Finnerty, que su vida sexual con JFK fue insatisfactoria porque “simplemente va demasiado rápido y se duerme”. Su amigo la ayudó a idear un enfoque que podría usar para hablar de su vida sexual con su marido que evitaría dañar su masculinidad y, como resultado, mejoró su vida sexual. Todavía continuaba teniendo aventuras, pero al menos Jackie no sentía que sus problemas de intimidad sexual fueran culpa suya. Como muchas otras parejas de clase alta, los Kennedy dormían en habitaciones separadas y se ve que el tema de las infidelidades en su casa venía en los genes: igual que su padre, Joe Senior., no fue fiel a su madre, Rose, John no tampoco fue fiel a Jackie. La lista de amantes del presidente era larga y fluctuaba de nombres rimbombantes como Marilyn Monroe o Marlene Dietrich hasta strippers y prostitutas. Una última curiosidad sobre la familia: según los archivos del FBI, tras la muerte de John, Jackie y Bobby tuvieron una aventura. Esta relación se desarrolló entre 1964 a 1968 y nunca trascendió en la prensa de la época.

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