Visto y Oído

Peques

Los talents de música comercial no deberían de ser una prioridad en una cadena pública. Lo lógico sería dar una oportunidad como la de Clásicos y reverentes de La 2, donde se buscan jóvenes instrumentistas de orquesta. Es verdad, ese programa no lo ve nadie. Tal vez es cuestión de revisar el formato y el horario. La música culta nunca ha sido del interés de una gran mayoría del público español, pero es precisamente una cadena pública como TVE la que ha tenido en su mano posibilidades y presupuesto para intentar atraer a los espectadores desde hace décadas. En la historia lustrosa de TVE tendrían que haber habido más Clásicos populares y Pizzicatos (o el más reciente This is Opera) que vaquillas o Qué apostamos, por ejemplo. Por ruinas económicas como aquellas de Ana Obregón y Ramontxu hemos llegado hasta el remolino político de la cadena podemita de hoy.

En la historia de Canal Sur ni siquiera hay un esfuerzo por popularizar cualquier otro tipo de música que no sea la copla de la posguerra. Y peor es cuando se condenan a los niños del siglo XXI a exhibirse por copleo y sevillanas. La Junta de Andalucía demuestra que quiere para el futuro a andaluces copleros y toreritos, que es lo que entienden por modernidad.

En Canal Sur no se les pasa por la cabeza que los niños andaluces puedan retarse en conocimientos escolares, en curiosidades culturales o científicas. Algún psicólogo habrá dictado que los menores no puede demostrar su valía, no vayan a acomplejarse los demás. Salvo que sea para esa profesión del mañana de animadores de señoritos.

En ésas estamos con Yo soy del Sur peques, niños del pasado que esconden el potencial real, de conocimientos y talento, de nuestra tierra. O tal vez ya no tenemos siquiera ese potencial.

Algún día, en un pacto tácito, cadenas públicas y privadas deberían de ponerse de acuerdo para dejar de hacer estos talents de niños prodigio de usar y tirar.

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