Conflicto catalán

Señores del Hampa en el 24 Horas

  • TVE está cubriendo todas las noches de vandalismo en Barcelona. Los reporteros con casco esquivando proyectiles son la imagen del rebrote independentista

El acoso a Cristina Pampín a cargo de una pandilla indepedentista anoche ante las cámaras El acoso a Cristina Pampín a cargo de una pandilla indepedentista anoche ante las cámaras

El acoso a Cristina Pampín a cargo de una pandilla indepedentista anoche ante las cámaras / RTVE

Durante años los dirigentes catalanes han presumido de calidad educativa. Quién sabe. Los niños catalanes y los de la provincia de Zamora están a años luz de los andaluces. Pero a raíz del comportamiento de los cachorros republicanos de Artur Mas y Oriol Junqueras se nos agrava la duda y la preocupación. Los ojos encendidos de odio de los jóvenes encapuchados que cabalgan por los informativos hablan de aulas intoxicadas, intolerancia, imposiciones ideológicas y desprecio a lo español.

Del muy pacifista "prensa española, manipuladora" escupido a la nuca como bien sabe José Yélamo, hemos pasado ya al lanzamiento de proyectiles de todo tipo a los reporteros (redactores, cámaras y fotógrafos) y a insultar al objetivo, a la cara del espectador. "Mentirosos, mierdosos, falangistas". Así se dirigía, en un castellano mal pronunciado, un tipo alcoholizado que asedió a la periodista de TVE Cristina Pampín. El momento de la provocaciòn  se puede ver en 1.36'.

Esta la nueva imagen de los independentistas.

Una imagen real, aunque ellos le den las vueltas.

La periodista del 24 Horas Ángela García Romero anoche La periodista del 24 Horas Ángela García Romero anoche

La periodista del 24 Horas Ángela García Romero anoche / RTVE

TVE a través del Canal 24 Horas está ofreciendo a lo largo de la semana el serial Señores del Hampa. Y la historia va al alza. El color anaranjado de las llamas, se ha apropiado del primer time en pugna con los oropeles de Mila Ximénez y los platos de Jordi Cruz. Hubo quejas este miércoles de la omisión de La 1 por dedicarse a Masterchef. El piloto ha estado encendido en el 24 Horas, con conexiones de urgencia con el primer canal.

Si el vandalismo compulsivo hubiera ocupado tantas horas en La 1 se estaría hablando precisamente de manipulación por sobreexposición. Una cobertura nocturna que ha rebajado La Sexta, que ya reparte el resto del día, aunque el arranque de El intermedio de este jueves fue apocalíptico (como diría Piqueras) con la reportera Verónica Sanz en directo esquivando líquidos y frutas podridas.

Verónica Sanz, de 'El intermedio' Verónica Sanz, de 'El intermedio'

Verónica Sanz, de 'El intermedio' / Atresmedia

Unas reporteras con casco, como Pérez-Reverte en Sarajevo. Esta es la novedad del rebrote secesionista: la protección de los periodistas para hacer su trabajo, que ahora ya no se sabe si van a montarse en bici o a responder a Marc Sala en La noche en 24 Horas. Los vándalos secesionistas incluso actúan ya como editores recomendando qué es lo que se debe ver, como le espetaron a otra redactora de TVE, Ángela García Romero. Ella mostró bastante calma dada la situación. Y el empaque para narrar y describir entre petardazos de Aina Gandulf alcanza lo admirable.

Bien por estas reporteras de TVE y sus equipos.

No se puede reprochar que en este caso la cadena pública no esté cerca, con esta exhibición pirómana del brazo armado de los políticos presos. Señores del Hampa  parece querer animarse. Hasta se han asomado nostálgicos de corte fascista para plantar cara a sus primo.

En estas noches, el reality del desatino separatista compite con Guadalix. Sienten su victimismo herido. Aún más. Sus representantes nunca ha querido hablar si no es para imponer y ahora lo estamos viendo en entregas diarias es el traslado gráfico de ese desgobierno en que se ha instalado Barcelona de 8 de la tarde a 12 de la noche, horario de restaurante.

Cataluña es un fracaso, pero por sus propios dirigentes y sus sostenes sociales y ‘culturales’. Aunque estrellas barcelonesas que viven muy bien en Madrid repartan culpas para tener la conciencia tranquila y la productora acolchada.

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