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La familia de Felipe IV

  • 'Las Meninas', obra de Santiago García y Javier Olivares, narra la vida de Velázquez cruzándola con otras historias de pintores. En 2015 logró el Premio Nacional del Cómic.

Viñeta del volumen. Viñeta del volumen.

Viñeta del volumen.

El cuadro titulado La familia de Felipe IV se considera la obra maestra de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, pintor del Siglo de Oro Español. Desde el siglo XIX, este cuadro se conoce como Las meninas. Este mismo título eligieron Santiago García y Javier Olivares en 2014 para realizar un cómic en torno a este óleo que está en el Museo del Prado.

Pero ésta no es sólo la historia de una obra de arte, sino la historia de cómo una obra de arte se transforma en un símbolo. Este cómic trata sobre la persecución de un sueño. Narra la vida de Velázquez cruzándola con historias de pintores que vieron su obra marcada por él. Se intercalan entrevistas que un miembro de la Orden de Santiago va realizando a quienes tuvieron contacto con Velázquez, para decidir si es digno de pertenecer a dicha orden. Este proceso de admisión vertebra el argumento del cómic.

La creación del cuadro se presenta en dos páginas en las que vamos viendo detalles, y el rostro sudoroso del artista. Sólo cuando termina y es contemplado por la familia real, lo explica de manera muy concisa al situar al rey frente a la obra.

Velázquez consiguió pintar el otro lado del lienzo. Pinta un cuadro que sólo está completo con un ser humano frente a él. Construye un juego de espejos a través del espacio, pero también del tiempo, porque quien contempla Las meninas lo hace desde su época.

Las relaciones de Velázquez con otros pintores de su época tienen un papel central en el relato. Fue el encuentro con José de Ribera, El Españoleto, en Nápoles, el que más huella dejó en Velázquez, aunque teme haber perdido ese fuego que vio en los ojos de Ribera.

Velázquez debate con su yerno, también pintor, sobre qué tipo de pintura es más noble. Aquí Velázquez se enfrenta al hecho de que muchas de sus pinturas pueden ser consideradas menores, ya que las ha pintado por dinero.

Rubens le recuerda a Velázquez que el arte está muy bien, pero hay que vender: hay que pintar lo que pida el público porque esto es lo que le proporcionará riqueza. Pero Velázquez no quiere vender su arte, porque sabe que eso le da una libertad que Rubens no tiene.

Velázquez culmina su batalla interior cuando la figura etérea del rey se le aparece y le insta a regresar a su trabajo artesanal, dejando de lado su creatividad. En este momento pinta Las meninas. Es un encargo, pero permite al artista realizarse.

La relación entre Felipe IV y el pintor es muy cercana, pero las formalidades de la época hacen que surjan conflictos. Trabajar en un oficio manual impedía el acceso a la nobleza, así que Velázquez tenía que justificar que lo que él hacía no era un oficio sino un arte.

Al final de la obra, con Velázquez muerto, el rey observa Las meninas. Será el propio rey quien coja el pincel y añada la cruz de Santiago en el retrato de Velázquez que aparece en el cuadro. Velázquez lo consiguió. Pero es el arte lo que le depara la verdadera inmortalidad.

El cómic se cierra con una doble página centrada por Velázquez, mirando al lector, respaldado por todos los pintores posteriores que han recibido sus influencias y han bebido de su obra, entre los que se ve a Santiago García y a Javier Olivares. El cuadro se convierte en icono cultural; es al mismo tiempo de todos los autores que ha inspirado.

García y Olivares trabajan bajo una idea de coautoría, Las Meninas está firmado por sus autores sin que se especifique qué tarea asume cada cual. Y si ellos no reclaman una parcela concreta del trabajo, no tiene mucho sentido que el lector se enfrasque en esto.

Santiago García (Madrid, 1968) es licenciado en Periodismo e Historia del Arte. Dirigió las revistas especializadas U y Volumen. Como guionista, ha colaborado con Javier Peinado (La Tempestad, 2008) y David Rubín (Beowulf, 2013).

Javier Olivares (Madrid, 1964) se inició en la revista Madriz en los 80, y combina su trabajo en El País Semanal y El Mundo con la ilustración de libros. Entre sus cómics: La caja negra (2001), Las crónicas de Ono y Hop (2007) y El extraño caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde (2009).

García y Olivares fueron galardonados con el Premio Nacional del Cómic 2015 por Las Meninas, obra que obtuvo además el Premio a la Mejor Obra Española en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona del mismo año.

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