ARTE

La Universidad de Sevilla culmina la restauración de un lienzo de Carlos III

  • La obra vuelve a la galería de retratos del Paraninfo coincidiendo con el tercer centenario del nacimiento del monarca.

Trabajos de colocación del lienzo en la US. Trabajos de colocación del lienzo en la US.

Trabajos de colocación del lienzo en la US.

La Universidad de Sevilla (US) se une a la celebración del tercer centenario del nacimiento de Carlos III con la restauración de un lienzo que pertenece a su colección patrimonial y que muestra al monarca posando de cuerpo entero, con peluca y vistiendo a la moda dieciochesca con casaca de color añil bordada en dorado, banda y manto rojo. Una vez concluida su restauración, el cuadro vuelve a colgar de la galería de retratos en el Paraninfo de la Hispalense.

El retrato de Carlos III, con unas medidas de 208 x 139 centímetros, es de autor desconocido. El lienzo data de 1771, de la época del traslado de la Universidad al edificio de la antigua Casa Profesa de la Compañía de Jesús (en la actual calle Laraña) y dentro del proceso de reforma universitaria realizado por el asistente Olavide. La restauración del cuadro ha corrido a cargo de Rocío Magdaleno, perteneciante al Laboratorio del Patrimonio Cultural de la Universidad de Sevilla. Se ha realizado a lo largo de 2016 y ha consistido en la limpieza y fijación de la pintura.

La reincorporación de este lienzo a su lugar original coincide con el tercer centenario del nacimiento del rey. Sevilla tuvo una importante influencia en la formación del monarca, que vivió durante su adolescencia en esta ciudad, cuando su padre Felipe V trasladó la corte a los Reales Alcázares en el llamado Lustro Real, entre 1729 y 1733. El joven infante Carlos, de quince años, partió precisamente de Sevilla camino de Italia para ocupar el ducado de Parma y, más tarde, ser proclamado rey de Nápoles y Sicilia. Regresó en 1759 para ocupar el trono de España como Carlos III.

La obra, cuyo estado de conservación es bueno, pertenece a la serie Retratos de Reyes y Jefes de Estado de la Universidad de Sevilla, de la que forman parte lienzos de Isabel II, uno de José Gutiérrez de la Vega y otro de Joaquín García Barceló; de Amadeo I y de Alfonso XII, ambos de autor desconocido; María Cristina de Habsburgo, realizado por Tomás Povedano de Arcos; un busto de Alfonso XIII y dos retratos de Don Juan Carlos I, de Francisco García Gómez y de Antonio Agudo.

Ésta no es la única restauración realizada por el Laboratorio del Patrimonio Cultural de la Universidad de Sevilla. Actualmente está en proceso la restaurando de una escultura del rey Fernando III de Benito Hita del Castillo y que data del siglo XVIII y un óleo de la primera época de Carmen Laffón, cuando la artista era alumna de la Facultad de Bellas Artes.

El lienzo de Carmen Laffón (Sevilla, 1934) representa a un joven ataviado con ropa oriental y está realizado en un soporte de madera (táblex) que estaba enmarcado sin protección. Los restauradores Lluvia Vega, Rocío Camacho y José Carlos Roldán aseguran que el cuadro, de la etapa de aprendizaje de la célebre artista y Premio Nacional de Artes Plásticas, se encontraba muy deteriorado porque estaba enmarcado sin protección de cristal ni plexiglás. La intervención ha consistido en la limpieza de la suciedad superficial y de las manchas del tiempo, la consolidación de estratos y la reintegración cromática en zonas de lagunas. El fondo con veladuras del cuadro tenía partes en las que ya no había pintura. Para proteger el lienzo de las condiciones futuras de humedad y temperatura se incorporará una protección por medio de una vitrina climática.

Por otro lado, la escultura policromada del rey San Fernando de Benito Hita de Castillo se encontraba también en un mal estado de conservación, según detalla la restauradora Mercedes González Fuentes. Esta madera tallada, dorada y policromada realizada hacia 1769 se encontraba ubicada en su origen en el retablo de la Virgen de los Remedios de la Capilla de la Universidad.

Esta obra de Benito Hita del Castillo (1714-1784) estaba originalmente estofada y policromada para ser expuesta al culto. “Debido a diferentes vicisitudes la talla sufrió intervenciones que ocultaron su acabado para ser revestida de un tono blanco uniforme, como ocurriera con su retablo”, explica la restauradora-conservadora Mercedes González Fuentes. Esta desafortunada intervención enmascaró la apariencia de la talla, por lo que su estado general es deficiente, con daños que demuestran descuido en su mantenimiento y con patologías que ponían en peligro su estabilidad tanto del soporte como de la policromía.

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