INVESTIGAR EN GRANADA

Analizan el impacto de la formación musical en los alumnos de la Logse

  • El profesor José Luis Aróstegui dirige un proyecto que explora el efecto de los estudios de música en el currículo educativo y analiza su influencia en la sociedad del conocimiento en España.

José Luis Aróstegui, coordinador del proyecto que desarrollan investigadores de ocho universidades. / MARÍA DE LA CRUZ

¿Hasta qué punto tiene influencia la educación musical y qué impacto posee en la economía y en la sociedad española actual? Esa es la pregunta que hizo poner en práctica en la Universidad de Granada una investigación con el propósito de generar conocimiento a partir de datos provenientes del impacto que la educación musical en las enseñanzas obligatorias ha tenido en las últimas décadas. Además, se pretende documentar su posible contribución para que el sistema educativo y los jóvenes que se forman en él afronten los retos de la sociedad y de la economía del conocimiento.

Liderado por José Luis Aróstegui, el equipo científico está formado por 23 investigadores de las universidades de Granada, Alicante, Autónoma de Barcelona, Internacional de Cataluña, Sevilla, Valencia, Valladolid y Zaragoza. El ámbito comprende toda España.

El proyecto tiene una doble vertiente: una retrospectiva y otra prospectiva. Respecto a la primera, parte del año 1990 en el que la Logse estableció los estudios de música en la escuela. “Queremos analizar qué han aprendido estas generaciones sobre música o cómo ha influido en otras materias. Los investigadores que trabajamos en este proyecto tenemos una sensación que ha tenido poca influencia. Los que nos dos dedicamos al profesorado y damos la asignatura de música no notamos diferencia entre lo que se sabía antes y lo que se sabe ahora. Por ello, empezamos a cuestionarnos qué es lo que estamos haciendo”. El objetivo, por tanto, es saber qué opina y qué valoración tiene la sociedad sobre la música en primaria y secundaria y cómo le influyó a los alumnos tanto positiva como negativamente.

A partir de esa información se plantea mirar al futuro y ahí entra la segunda vertiente, la prospectiva.Tanto la LOE como la LOMCE hablan de que la educación tiene que ser el motor para la economía del conocimiento, una economía en la que la productividad está basada no ya tanto en bienes industriales sino sobre todo en producción de conocimiento. Por tanto, tiene una perspectiva económica que “nos hizo preguntarnos hasta qué punto la música puede contribuir a dar respuestas a las demandas que la sociedad exige a las escuelas de hoy en día. Así, a partir de los datos que recogemos en la primera vertiente determinaremos qué es lo que puede aportar la música si es que tiene algo que aportar”, añade el responsable del estudio.

En la actualidad, el proyecto se encuentra en plena fase de recogida de datos, gracias sobre todo a las redes sociales en las que los usuarios se han ofrecido a compartir experiencias. Para ello han puesto en marcha el portal www.impactmus.es, donde todo aquel que quiera puede contar su experiencia y opinar sobre la influencia que ha tenido la música en su vida. En principio se buscan a antiguos alumnos de primaria y secundaria que estuvieran escolarizados del año 2004-2005 en adelante. Además, también se consultará a los maestros de primaria para que cuenten su experiencia recabando buenas prácticas escolares.

Para José Luis Aróstegui hay tres grandes dimensiones en las que la música puede contribuir al desarrollo humano tanto individual como social. “Cuando la OCDE habla de la economía del conocimiento, hace referencia a la capacidad de innovación y creación, de trabajo en equipo y una buena capacidad cognitiva”. En ese sentido hay tres aspectos a tener en cuenta. Por un lado, el efecto Mozart, que hace referencia a si la música desarrolla la inteligencia, la memoria y la capacidad intelectual. “Hay evidencias que confirman que la música y el arte en general desarrolla esas capacidad cognitivas”, añade.

Otra dimensión en la que la música puede influir es a conformar la identidad social y cultural del individuo dado que “es uno de los elementos que ayudan a formar la personalidad de las personas”, apunta este profesor de Didáctica de la Expresión Musical de la Universidad de Granada.

Por último, la tercera dimensión es la parte emocional, artística y estética, una faceta que “es consustancial al ser humano y no puede ser ignorada. Y es que la capacidad creativa hay que trabajarla y lo más razonable es que se fomente desde materias que sean artísticas y estéticas como es la música”, sentencia. El proyecto tiene prevista una duración de tres años y finalizará el 31 de diciembre 2017.

 

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