Las imágenes que fueron

Antiguo Cristo de la Lanzada: Un cambio motivado por los materiales

La Hermandad de la Sagrada Lanzada ha venerado a varios Crucificados a lo largo de su historia. Uno de ellos, atribuido a Cristóbal Ramos, se encuentra desde 1937 en Mairena del Alcor bajo la advocación de Vera Cruz. Cristo del Socorro y Virgen del Buen Viaje: Herencia de los mareantes de Triana. Virgen del Camino: La Dolorosa que llegó de Triana. Virgen de la Concepción: de la bulla a los rezos íntimos. . .

Cristo del Socorro y Virgen del Buen Viaje: Herencia de los mareantes de Triana

Esta antigua hermandad realizaría estación de penitencia en la tarde del Miércoles Santo hasta su extinción a comienzos del siglo XVIII. Sus titulares se pueden contemplar hoy en la Parroquia de Santa Ana. Virgen del Camino: La Dolorosa que llegó de Triana. Virgen de la Concepción: de la bulla a los rezos íntimos. La quinta estación perdida.

Hermandad de la Virgen del Pópulo: Devociones de la antigua Judería

En la capilla sacramental de Santa María la Blanca reciben culto las imágenes de esta antigua corporación a la que perteneció Justino de Neve y que en 1623 se unió a la Quinta Angustia en la reducción de cofradías. Cristo de la Salud y Virgen del Refugio: Víctimas del odio y la sinrazón.

Cristo de la Salud y Virgen del Refugio: Víctimas del odio y la sinrazón

Tanto el Cristo como la Dolorosa fueron destrozados salvajemente en el ataque a la parroquia del 18 de julio de 1936. El Crucificado se atribuía popularmente a Pedro Roldán y era una imagen de gran valía artística, mientras que la Virgen era una imagen barroca del XVIII. La Hiniesta: herencia barroca pasto de las llamas.

La Hiniesta: herencia barroca pasto de las llamas

Las imágenes se perdieron en el incendio provocado de San Julián el 8 de abril de 1932. El Crucificado era obra de Felipe de Ribas, mientras que la Virgen estaba más próxima a Juan de Mesa que a Martínez Montañés. Los primitivos titulares de la Bofetá: la llama latente de una hermandad. Virgen de las Penas de Santa Marta: el expresionismo desgarrado no entendido por los cofrades.