UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

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  • La nueva estrategia de cooperación internacional salta las barreras de la formación y la sensibilización para entrar en la actividad científica y la empleabilidad

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Alumnos Trabajo Social de la Universidad de Málaga han realizado sus prácticas académicas en Trujillo (Perú) con 80 niños de entre 10 y 16 años que sobreviven limpiando nichos en un cementerio de su ciudad. Otros estudiantes de Ciencias de la Educación han tenido su primer acercamiento a la realidad de su profesión en escuelas de Guatemala, Perú o Bolivia y en julio parten hacia América Latina y Marruecos alumnos del máster en Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos para realizar prácticas.

Estos son solo algunos de los ejemplos del programa bianual de cooperación internacional que concluye ahora en la Universidad de Málaga, al que se han destinado 600.000 euros cofinanciados al 80% por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo. La actividad se realiza en dos áreas geográficas: América Latina, con proyectos en Perú, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Guatemala y República Dominicana, y Marruecos. Las actividades se organizan en torno a la formación, investigación y transferencia de conocimiento.

El programa ha permitido llevar a cabo en Bolivia un curso de Experto en Comunicación y Género, abordar en Nicaragua un proyecto dirigido a identificar las necesidades de niños con síndrome de Down y problemas auditivos y ahora mismo está en marcha una convocatoria de investigación para captar proyectos que vinculen la actividad científica y la cooperación internacional, a la que se han presentado nueve iniciativas. Al tiempo también está en desarrollo otra convocatoria de voluntariado, que ha recibido 13 proyectos.

Durante los dos años en los que se ha ejecutado el programa cerca de 60 estudiantes han realizado voluntariados o prácticas en otros países, otras 427 personas han pasado por las actividades de formación organizadas (congresos, jornadas y cursos) y 3.200 más han seguido las iniciativas organizadas para favorecer la sensibilización y la educación para el desarrollo.

María Ángeles Rastrollo, directora de Secretariado de Proyección Internacional y Cooperación, subraya el interés de la Universidad de Málaga de aprovechar estas actividades para “establecer vínculos universitarios”. Por eso en cada país se intenta trabajar con universidades locales y una de los requisitos de la convocatoria para los investigadores es que se ejecuten junto instituciones académicas del país de destino.

La Universidad de Málaga también pretende actuar como puente para captar fondos en organismos internacionales, en unos casos operando como asesor de los grupos científicos y en otros participando directamente en los proyectos.

El último perfil que incorpora la política de cooperación universitaria es la empleabilidad. María Ángeles Rastrollo pone de relieve las capacidades y competencias personales que los alumnos extraen de estas experiencias porque "la cooperación es dar, pero también se recibe muchísimo". “Este año hemos realizados dos talleres de empleabilidad para que sepan sacar provecho de estas capacidades en su currículum. Además, este es un sector que también genera empleo. Ahora mismo, por ejemplo, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo tiene convocadas cuatro becas. Existen organismos internacionales que generan empleo y en un momento como este se tiene que tener en cuenta”. 

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