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Inglés y fútbol sala para una academia con muy buen rollo

  • La Universidad de Málaga y la Liga de Fútbol Sala prueban un método que combina la disciplina deportiva con el aprendizaje del idioma y la educación en valores

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Encarna Maldonado

ES posible aprender inglés y fútbol sala al mismo tiempo? ¿Está reñida la competitividad deportiva con la solidaridad? ¿Y con la empatía? La Universidad de Málaga (UMA) y la Federación Nacional de Fútbol promueven un proyecto piloto en el que experimentan el aprendizaje de esta disciplina deportiva con el inglés y la enseñanza en valores. Medio centenar de jugadores con edades comprendidas entre los cuatro y 18 años participan en esta iniciativa, integrada en el campus de excelencia Andalucía Tech, en la que se prueba el valor del deporte como estrategia educativa. El objetivo final es difundir el fútbol sala en un ambiente alejado de la violencia y la agresividad.

La iniciativa denominada Academia Internacional Red Blue la dirige en Málaga el seleccionador nacional de fútbol sala universitario y entrenador de segunda división, Manuel Luiggi Moli. El plantel técnico lo conforman dos jugadores internacionales absolutos de fútbol sala, Crispi y Tete, y dos internacionales universitarios, Juanje y Claudio da Silva, al tiempo que la formación en inglés corre a cargo de dos profesores que ha facilitado el Campus Chelsea, otro proyecto que combina deporte e inglés que desarrolla la Universidad de Málaga en este caso en alianza con una compañía vinculada al equipo inglés.

La formación técnica y didáctica está adaptada a las edades de los niños y jóvenes que participan en la academia. "Para los más pequeños se hace más hincapié en la motricidad técnica de base", puntualiza Moli, de modo que la técnica deportiva incorpora complejidad y estrategia a medida que avanza la edad de los jugadores. Cada semana se desarrollan dos horas de fútbol y una de inglés, a la que se suma otra hora de formación en valores.

Pedro Montiel, director de Deportes de la Universidad de Málaga, afirma que el siguiente paso será una escuela de padres para que los progenitores no sean meros observadores de lo que ocurre en la cancha y se involucren en educación en valores que se pretende inyectar en los niños. El responsable académico recuerda que la UMA ha conseguido ya en tres ocasiones el trofeo internacional al juego limpio, un espíritu que pretende llevar a todas las actividades deportivas relacionadas con la institución académica.

La primera competición en la que se han enfrentado los 50 alumnos de la academia Red Blue, apenas un mes después de comenzar el entrenamiento, fue un torneo solidario organizado con el propósito de proporcionar alimentos a los Ángeles Malagueños de la Noche, una organización no gubernamental dedicada a facilitar comidas a personas sin recursos que ha desplegado una intensa actividad durante las fiestas navideñas.

María, de 12 años, ha sustituido el fútbol por el fútbol sala. Después de años de invertir sus actividades extraescolares en la primera disciplina deportiva, en la que no tuvo problemas de integración aunque en alguna ocasión sí oyó a algún padre decir que "las niñas no deberían jugar a fútbol", en noviembre optó por el cambio animada por dos compañeros de su instituto.

Su padre, David Ortiz, aprecia las diferencias. "La enseñanza es más especializada. Creo que antes había más voluntad que conocimiento y ahora, en cambio, veo que aprende técnica y estrategia. Antes los niños se apelotonaban en buscan del balón", puntualiza, al tiempo que resalta la importancia del aprendizaje del inglés hablado en las que se centra la formación en esta lengua en la academia Red Blue.

Para María y su padre otra ventaja añadida es que en esta academia "los grupos son pequeños. No habrá más de ocho o diez niños por monitor".

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