La ciencia saca la hucha

  • El micromecenazgo empieza a tomar forma no como solución, sino como cuidado paliativo en un momento de emergencia · El Ministerio de Economía, principal financiador de la actividad científica en España, lanza su propia plataforma de 'crowdfunding' para que los investigadores capten recursos privados.

Luis Fontana (tercero por la dcha.) junto a otros promotores de Desgranando Ciencia. / MANUEL CABALLERO CID

Científicos bailando en bata para llamar la atención. El objetivo recaudar dinero para mantener su actividad científica. La imagen, impensable hace un lustro, es ahora una realidad en Youtube. Los artistas sobrevenidos pertenecen al Instituto de Bioinvestigación de Barcelona. El micromecenazgo o crowdfunding es una fórmula nueva en España utilizada con mucha timidez para actividades de perfil cultural que empieza también a tenerse en cuenta en el ámbito científico. El computador biológico promovido en 2011 por estudiantes de Biotecnología y Biología de las universidades de Sevilla y Pablo de Olavide fue uno de los pioneros. Aterrizó en Lánzanos, también uno de los primeros portales de microfinanciación colectiva.

Los alumnos planeaban participar en el concurso científico I-GEN del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y necesitaban dinero para sacar adelante una computadora biológica. Se trataba de aprovechar la actividad metabólica de determinados microorganismos para hacer pequeños cálculos, de ahí su esclarecedor nombre. La falta de fondos la resolvieron grabando un vídeo explicativo que enviaron a Lánzanos con el objetivo de conseguir 5.000 euros.

“Aquello llamó la atención”, recuerda el tutor científico del proyecto, el profesor de la Universidad de Sevilla, Eduardo Villalobo. “El proyecto llegó a oídos de la ministra de Innovación, Cristina Garmendia que nos convocó a una reunión en Madrid. Acudió RTVE y se emitió un reportaje en el Telediario”. Ese fue realmente el gran golpe de efecto. A partir de ahí las donaciones crecieron exponencialmente hasta reunir 6.872 euros.

El profesor, que no escatima elogios al dinamismo de aquellos estudiantes y a su eficacia en el manejo de los nuevos canales, reconoce su “asombro” porque a pesar de “lo mucho que nos queda por hacer en cultura científica en España”, “existe sensibilidad hacia la ciencia”.

Apenas cuatro años después de aquella experiencia, hay ya un puñado de plataformas de crowdfunding especializadas en investigación.La última en sumarse a este espacio emergente en el que operan también Ilovescience o Vórticex ha sido Precipita, creada por el Ministerio de Economía y Competitividad a través de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt). Los actores más activos en estos portales son grupos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), precisamente los más golpeados por los recortes en I+D. Fundamentalmente tratan de captar apoyo fundamentalmente en el campo de la biomedicina.

Los promotores del computador biológico, pioneros en crowdfunding con destino científico, con un cheque simbólico de la cantidad que recaudaron.

Ilovescience ha sido portal de micromecenazgo especializado en investigación al que han acudido en Granada los miembros de asociación Hablando de Ciencia para financiar la segunda edición del programaDesgranando Ciencia. Esta fórmula les ha reportado 3.900 euros que han contribuido a costear el programa de actividades de divulgación. El programa se ha organizado en tres fases. Una previa, del 8 al 11 de diciembre, con cuatro encuentros bajo el formato Café con Ciencia, tres talleres y street corner en el que investigadores asumen la divulgación en su esencia: subidos sobre una banqueta explicando qué hacen.

La fase central, del 12 al 14 de diciembre, comprende ocho sesiones temáticas con 31 conferencias que abordan matemáticas, ciencias, medicina o ingenierías, también incluye 18 talleres y, entre otras actividades, la proyección de cinco documentales. Cada día concluye con espectáculos (monólogos, magia y conciertos). El plan concluye con cuatro visitas a centros de investigación de Granada, un taller sobre el manejo del astrolabio y una visita nocturna a la ciudad. Esta parte se desarrolla entre los días 15 y 18.

El profesor de Bioquímica de la Universidad de Granada Luis Fontana forma parte del equipo que puso en marcha esta iniciativa en 2013 con el propósito de enganchar a la sociedad en la pasión por la ciencia. A partir de su experiencia con el crowdfunding ha llegado a la conclusión de que hay tres reglas a tener en cuenta: las campañas de recaudación de fondos tienen que ser cortas (dos meses) para aprovechar el impacto, las cantidades que se buscan deben ser realistas y hay que “dar la lata a amigos, familiares y conocidos” para que aporten y dinamicen el proyecto. Además, cree que el micromecenazgo no puede ser la única fuente de ingresos, sino una más.

El éxito cosechado en Granada por Hablando de Ciencia no hace, sin embargo, que Luis Fontana tenga muy clara esta fórmula para financiar la actividad científica pública porque desde su punto de vista no se puede pedir dinero dos veces a un ciudadano que ya paga sus impuestos para sostener un sistema público de investigación. 

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