El difícil reto de la carrera académica

  • Jesús Casal y Purificación Parrado son dos alumnos excepcionales fichados por sus universidades · Ambos disfrutan de becas que deberían de ser la puerta de acceso a su trayectoria docente y científica, sin embargo, los recortes tienen sobre la cuerda floja lo que en principio eran unas expectativas firmes.

Jesús Casal explicaba al Diario de Sevilla en junio de 2003 que quería estudiar Física y algún día ser profesor universitario o científico. Acababa de convertirse en el alumno con mejores notas en las pruebas de Selectividad de la Universidad de Sevilla. Sus sueños por ahora se están cumpliendo. Estudió un título doble en Física que lo convirtió en licenciado por la Universidad de Sevilla y máster por la de Münster (Alemania), donde estudió un año. El perfil de este estudiante de Alcalá de Guadaíra no pasó desapercibido en el escenario académico y al concluir un segundo máster, en este caso en Física Nuclear, logró una beca de formación de personal universitario (FPU) en el Departamento de Física Atómica. Se trata de un contrato a cuatro años para que realice la tesis en el ámbito de la física nuclear teórica y se ruede en el campo de la investigación y la docencia hasta 2016.

“Me preocupa el largo plazo”, confiesa días después de regresar tras una estancia en el Laboratorio Nacional Livermore, un centro de investigación de la Universidad de California sustentado con fondos del Gobierno federal de Estados Unidos. Da por sentado que una vez que concluya la tesis deberá realizar una estancia posdoctoral en el extranjero, de modo que lo que en realidad le inquieta es “tener que quedarme fuera por obligación y no por decisión porque no exista ninguna posibilidad para regresar cuando concluya esa estancia”.

Observa con inquietud cómo se complica la carrera académica para los más jóvenes en una universidad que, por ley, no puede realizar contrataciones estables más que para reponer al 10% de los profesores que se jubilan. “Lo que se está haciendo es el suicidio de la ciencia”, indica. Lamenta la visión “cortoplacista de la clase política”. “No existe un proyecto de futuro, cuando la investigación necesita que se plantee con una visión de a 10 ó 15 años vista”.

Purificación Parrado (en la imagen superior) también quiere seguir en la universidad y también le inquieta si será posible. El curso 2005/2006 recibió el premio extraordinario de Bachillerato y comenzó a estudiar Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Jaén. Eran tiempos en los que luchaba por las matrículas de honor porque, entre otras ventajas, le permitían reducir el coste de los estudios que se incrementaban con los desplazamientos diarios desde su pueblo, Linares. Le fue bien: recibió el premio extraordinario de grado y premio nacional de fin de carrera.

Confiesa que eligió la carrera con dudas pero que ahora cree que tomó la decisión correcta porque esta titulación le permite formarse no sólo en áreas necesarias para trabajar en la empresa “sino para vivir diariamente”. Desde 2011 disfruta de una beca de formación de personal universitario (FPU) que le ha abierto las puertas a “realizar mi labor en el ambiente que realmente me gusta”: la investigación y la docencia, mientras realiza la tesis doctoral sobre la solidez del sistema bancario.

Esta trayectoria no es suficiente para que se asome al futuro sin preocupación: “Las expectativas no son demasiado esperanzadoras. Mi contrato acaba en abril de 2015 y después no descarto ninguna opción”. Sabe que con el panorama actual de recortes en educación y ciencia su futuro profesional “no va a ser nada fácil”, mientras que teme por el deterioro de la calidad de la docencia y el avance de la investigación.

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