Los secretos millonarios de una fresa

  • El Consejo Europeo de Investigación financia un proyecto de David Posé en la Universidad de Málaga para desvelar las proteínas responsables de la maduración de las fresas y localizar en las variedades silvestres los genes vinculados con su sabor y calidad.

David Posé con diferentes plantas que forman parte de investigaciones que se desarrollan en la Universidad de Málaga. / JAVIER ALBIÑANA

Si algún día una fresa le evoca un sabor indescriptible y remoto, si al exuberante aspecto de la fruta se suma una carnosidad ya olvidada, puede ser que David Posé tenga la culpa. El Consejo Europeo de Investigación (European Research Council) le ha confiado 1,5 millones de euros para que investigue durante cinco años en la Universidad de Málaga qué proteínas son responsables de activar los genes relacionados con la maduración de las fresas. En el proyecto, además, utilizará en lugar de las variedades cultivadas, fresas silvestres con la intención de localizar los genes más importantes relacionados con la calidad de esta fruta.

Posé estudió Biología en la Universidad de Málaga, donde leyó su tesis doctoral en 2008. En 2009 lo fichó el Instituto Max Planck, la institución científica más poderosa de Alemania y una de las principales del mundo para que investigara en su centro de biología del desarrollo de Tübingen sobre la floración de las plantas y los factores de transcripción, o sea las proteínas que regulan la expresión de los genes. “La etapa alemana fue muy productiva”: en 2013, con 33 años, había estampado su firma como autor principal en un artículo publicado en Nature y como colaborador en otro artículo divulgado en Science. “¿La clave: el trabajo es muy importante, pero también caer en un proyecto que funcione bien”. “Esas dos publicaciones me han abierto puertas”, reconoce.

La deriva de Posé es singular: mientras los investigadores españoles abandonaban el país, él volvía. “El proyecto en el que trabajaba terminó y había llegado el momento de moverse”, argumenta, en alusión a la necesidad de establecer y liderar su propia línea de investigación en lugar de acomodarse, pero también diluirse, bajo una dirección científica ajena. “Tenía que crear mi equipo y hacer algo nuevo a partir de la experiencia conseguida en Alemania”. Después solo tuvo que sopesar el aspecto personal para reconocer la llamada del retorno y, en vez de quedarse en Tübingen, buscar un camino de vuelta a Málaga.

La primera oportunidad se la ofreció el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a través del programa JAE-Doc, ya desaparecido a consecuencia de los recortes. De esa forma regresó en mayo de 2013. La segunda ocasión para anclar su regreso fue una beca Ramón y Cajal, una iniciativa creada antes de la crisis para favorecer el retorno de talento emigrado. David Posé logró esta ayuda en noviembre de 2014, pero faltaba todavía lo mejor: la Starting Grants.

Este programa pretende retener y atraer talento en Europa financiando con generosidad durante cinco años proyectos muy innovadores y de gran proyección liderados por doctores de no más s de siete años de experiencia. A la convocatoria de 2014 se presentaron 3.200 proyectos. Únicamente fueron seleccionados 328, magnitudes elocuentes de su competitividad.

La pretensión de David Posé es forjar durante los cinco años del proyecto un equipo de cinco personas para estudiar la red génica que controla el proceso de maduración de las fresas, explorar los controladores claves de ese proceso y cómo se pueden alterar para, de esa forma, conseguir, por ejemplo, frutas más sabrosas, con mejor olor o más resistentes.

Es una investigación básica apoyadas en herramientas de transgenia que empezará con el estudio de la genética relacionada con la maduración para después ampliarse a la introducción de características nuevas o perdidas, tratando de localizar en las fresas silvestres los genes que las diferencian. “Tiene el reto de que aunque se trata de ciencia básica es muy aplicable”, subraya al tiempo que reconoce el esfuerzo añadido que también supone sustituir a la Arabidopsis thaliana, planta de uso común en la investigación biológica, con la que él había trabajado hasta ahora por las fresas.

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