INVESTIGAR EN GRANADA

Prevención y educación, el mejor antidopaje

  • Los investigadores Mikel Zabala y Jaime Morente desvelan la implantación de la "cultura del dopaje" en el mundo del deporte, cuestionan la eficacia de los controles y su escasa equidad y apuestan sustituir la represión por la sensilización

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El dopaje es una de las grandes lacras asociada al deporte, ha desprestigiado a muchos deportistas y disciplinas a lo largo de las últimas décadas. En los últimos años se han endurecido los controles pero aún así no ha sido suficiente para controlar esta práctica entre deportistas, ya que la principal medida pasa por la información y las campañas de prevención. Así lo ponen de manifiesto los investigadores del departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Granada, Mikel Zabala y Jaime Morente, en un estudio realizado recientemente y que desvela los aspectos más interesantes del dopaje.

Para este proyecto ambos investigadores han revisado una amplia bibliografía sobre el tema publicada entre los años 2000 y 2011, además realizar cuestionarios a deportistas, médicos, preparadores físicos y otros agentes que pueden resultar implicados en estas prácticas.

A través de este estudio, cuyas conclusiones más destacadas han sido publicadas en un artículo en la revista Sports Medicine, la más importante del mundo en el ámbito de las Ciencias del Deporte, queda patente la existencia de una especie de “cultura” del dopaje en el que los deportistas reconocen que usar sustancias y métodos ilegales es algo que hacen todos y que si ellos se abstienen no lograrán alcanzar los objetivos deseados, ya que que quienes utilicen estimulantes mejorarán su rendimiento deportivo por encima de los demás.

El dopaje es un problema que afecta al deporte desde hace años. En un primer momento se ha querido atajar a través de controles que los propios deportistas reconocen como ineficaces y poco equitativos ya que no se trata a todas las disciplinas de la misma forma, ni sufren los mismos castigos ni la misma consideración social.

El ciclismo es el deporte asociado al dopaje por excelencia y quizás por esto las medidas más duras para evitarlo se han desarrollado alrededor de este deporte. La más eficaz y usada hoy en día es el pasaporte biológico, con el que se controlan de forma constante los niveles de los compuestos de sangre y orina, que pueden ser alterados por sustancias o métodos dopantes, y comprobar así posibles cambios bruscos provocados por estas sustancias. Su eficacia es tan alta que muchos deportistas de otras disciplinas como el tenis ya exigen su implantación.

Hasta el momento se han usado medidas represivas para tratar de evitar los casos de dopaje, pero no han sido suficientes ni iguales para todos los deportes ya que se han centrado en disciplinas como el ciclismo mientras que el fútbol y otras prácticas en equipo se rigen por unas reglas menos estrictas. Ejemplo de ello es el caso de la liga de baloncesto americana, en la que los jugadores que participan en ella no están obligados a realizar a lo largo del año ningún tipo de control antidopaje por lo que a la hora de enfrentarse en citas internacionales, como campeonatos del mundo o juegos olímpicos, su rendimiento no es equitativo frente al del resto de jugadores de ligas de otros países, ya que disponen de “carta blanca” para tomar sustancias que mejoren su rendimiento.

A nivel gubernamental y jurídico tampoco se llevan a cabo las medidas adecuadas ni se tratan a todas las disciplinas y deportistas con el mismo rasero, y juicios como el conocido y candente caso Puerto, en el que no se terminan de hacer públicos a todos los deportistas implicados, pone en tela de juicio, tal y como manifiestan estos dos investigadores de la Universidad de Granada, “ el prestigio del deporte español y de deportistas que sí se han ganado lo que son con su esfuerzo y que tanto en España como a nivel internacional ahora mismo pueden estar en el punto de mira”.

Todas estas conclusiones recopiladas por Mikel Zabala y Jaime Morente llevan a un mismo punto: la importancia de la prevención y la educación por encima de estrictos controles. “Se debe crear una conciencia y unas actitudes hacia el dopaje ya que la represión no ha servido para nada puesto que los sistemas establecidos hasta ahora no funcionaban.”

Desde 2009 a 2012 Mikel Zabala trabajó como coordinador de proyectos de prevención de dopaje en ciclismo y desde el primer momento ha apostado por la creación de una cultura antidopaje y principalmente de una mayor información para los deportistas, que en muchas ocasiones desconocen las sustancias que pueden provocar un positivo momentáneo, y hacia su entorno más directo. Ambos investigadores defienden este tipo de programas de educación y prevención ya que el uso de sustancias prohibidas que mejoren el rendimiento deportivo actualmente no sólo está afectando a deportistas de élite que se juegan prestigio, metas y contratos deportivos y promocionales, sino que cada vez con más frecuencia y sin control se ve en gimnasios y en particulares sin que exista una verdadera conciencia de lo dañino de estas sustancias, ya que continúa habiendo una cultura excesiva del culto al cuerpo y del “sí él lo hace, ¿por qué yo no?”.

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