Investigar en Granada

Química, también en la sangre menstrual

  • Científicas de la Universidad de Granada utilizan una novedosa metodología analítica para estudiar la presencia de contaminantes orgánicos (parabenos y benzofenomas). Estos compuestos podrían ser causantes de desórdenes menstruales o endometriosis.

El equipo de investigación de la UGR que ha participado en este trabajo. De izquierda a derecha, Luz Iribarne, Enriqueta Barranco, Inma Jiménez y Olga Ocón, en la sede de la Cátedra de Investigación Antonio Chamorro-Alejandro Otero. El equipo de investigación de la UGR que ha participado en este trabajo. De izquierda a derecha, Luz Iribarne, Enriqueta Barranco, Inma Jiménez y Olga Ocón, en la sede de la Cátedra de Investigación Antonio Chamorro-Alejandro Otero.

El equipo de investigación de la UGR que ha participado en este trabajo. De izquierda a derecha, Luz Iribarne, Enriqueta Barranco, Inma Jiménez y Olga Ocón, en la sede de la Cátedra de Investigación Antonio Chamorro-Alejandro Otero. / UGR (Granada)

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Que los parabenos y las benzofenomas - frecuentemente usados en productos cosméticos, artículos para el hogar y fármacos- son tóxicos y que pueden afectar a la salud de las personas no es algo nuevo. De hecho, numerosos estudios epidemiológicos han buscado la relación entre niveles de exposición humana a contaminantes con efectos en la salud. Es más, la mayoría de estos trabajos han basado sus investigaciones en el uso de sangre u orina como matriz para realizar la medida de contaminantes. Así, se ha relacionado la exposición a estos productos tóxicos con el desarrollo de enfermedades ginecológicas, como cáncer de mama o endometrio, esterilidad o infertilidad, endometriosis, miomas...

Con el objetivo de ir más allá e intentar profundizar en el estudio de estos contaminantes orgánicos tan presentes en el día a día de cualquier persona y, más en concreto, en cómo inciden en la salud femenina productos tóxicos como los citados anteriormente, un equipo de científicas de la Universidad de Granada (UGR) ha variado la metodología analítica centrando su investigación en muestras de sangre menstrual, que contiene tejido del útero y otro tipo de sustancias.

El grupo de investigación está coordinado por Enriqueta Barranco, directora de la Cátedra de Investigación Antonio Chamorro-Alejandro Otero, y Olga Ocón, en colaboración con miembros del Grupo CTS 515: Aspectos avanzados en atención clínica a la mujer, del departamento de Obstetricia y Ginecología y del Grupo A15: Oncología básica y clínica del Instituto de Investigación Biosanitaria de la UGR. "Este trabajo surge tras la percepción en las consultas de un incremento de mujeres con sangrado menstrual abundante y de aparente causa funcional, no se encuentra patología que lo justifique", señala Olga Ocón, una de las autoras de la investigación.

Se analizan los componentes para establecer relaciones con los patrones de sangrado, riesgo de desórdenes menstruales y endometriosis

Como explica la científica de la UGR, "la biotransformación de parabenos y benzofenonas -asimilación por parte del organismo- depende de la forma de exposición, pero se sabe que se transforman en derivados más sencillos que pueden ser expulsados fácilmente por la orina. Sin embargo, debido a que nuestro sistema metabólico excretor no es completamente efectivo, estos compuestos pueden acumularse en diferentes compartimentos humanos, como tejido placentario y leche materna, entre otras matrices".

El hecho de analizar estos componentes en la sangre menstrual es poder establecer relaciones con los patrones de sangrado, riesgo de desórdenes menstruales y endometriosis, como explica la investigadora de la UGR: "Para establecer relaciones con desórdenes menstruales o endometriosis pensamos que sería interesante su medida en sangre menstrual, ya que proporciona una mejor estimación de su contribución al microambiente hormonal uterino, porque la progesterona y el estradiol son hormonas esenciales para el control del ciclo menstrual, por lo que es plausible que la exposición humana a este tipo de sustancias afecte a su producción y función y, por tanto, a la regulación del ciclo menstrual y a las características del sangrado menstrual, en cuanto a duración y cuantía".

El 100% tenían algún contaminante orgánico

Las investigadoras analizaron la presencia de un total de 10 compuestos tóxicos -4 parabenos y 6 benzofenonas- en muestras de sangre menstrual donadas por 25 mujeres españolas. Los resultados obtenidos, publicados en la revista Journal of Chromatography B, reflejan que todas las muestras analizadas contenían al menos 3 de los 10 compuestos estudiados, siendo el metilparabeno (96%) y la benzofenona-3 (96%) los más frecuentemente detectados.

"La preocupación en el uso y consumo de productos en cuya composición se encuentren parabenos y benzofenonas deriva de los recientes hallazgos acerca de los efectos adversos en salud que estos compuestos pueden causar actuando como disruptores endocrinos, ya que se ha demostrado que tienen la capacidad de alterar la homeostasis normal del sistema endocrino en los seres vivos", señala Ocón.

El próximo objetivo -y en el que ya están trabajando- del grupo de investigación de la UGR es analizar un número de muestras de sangre menstrual significativo, que les permita establecer relaciones fiables con los patrones de sangrado, riesgo de desórdenes menstruales y endometriosis.

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